My Melody

La última semana he buscado desesperadamente una canción que acompañe una particular sensación que recorre mi cuerpo, pero hasta ahora la melodía correcta me elude. Estoy empezando a sospechar que necesito abrirme a otros géneros musicales para encontrarla.

Busco un poco de teoría para documentar mi derrotismo y me encuentro esta entrevista en el archivo de la Wired de agosto del 2006, en la que se insinúa que mucho antes de Prozac existió la música.

Una de las razones evolutivas por las que pudimos haber desarrollado la música como seres humanos fue esa sempiterna comezón por proporcionarnos un poco de placer y guiar nuestras emociones. Tantito después de las palabras, de la capacidad para articular ideas en ellas –o quizás porque nunca hemos podido articular del todo en ellas, justamente– vino la música.

Otra teoría expone que la música es un asunto evolutivo: señala algunos tipos de superioridad intelectual, física y de potencia sexual que preferimos en una pareja.

Levitin: (Research has shown that) if women could choose who they’d like to be impregnated by, they’d choose a rock star. There’s something about the rock star’s genes that is signaling creativity, flexibility of thinking, flexibility of mind and body, an ability to express and process emotions — not to mention that (musical talent) signals that if you can waste your time on something that has no immediate impact on food-gathering and shelter, you’ve got your food-gathering and shelter taken care of.

Lástima que ese atractivo se termine una vez que uno habla con ellos. Salvo honrosísimas excepciones, la mayoría de los rockeros que conozco no podrían encontrarse el propio trasero en un cuarto con la luz apagada.

Sin embargo, hay algo en las personas altamente musicales (no tanto los músicos) que se me figura insobornable; quizás sea la seguridad que otorga conocer el delirio y la embriaguez de primera mano.

***

Hay otra parte de la misma entrevista que habla sobre el talento:

Daniel Levitin: I think we’ve debunked the myth of talent. It doesn’t appear that there’s anything like a music gene or center in the brain that Stevie Wonder has that nobody else has.

There’s no evidence that (talented people) have a different brain structure or different wiring than the rest of us initially, although we do know that becoming an expert in anything — like chess or race-car driving or journalism — does change the brain and creates circuitry that’s more efficient at doing what you’re an expert at.

Meaning: sígale chingando a lo suyo, el ‘talento’ llega en el tren que sigue.

Advertisements

Quiero ser Wayne Coyne

Lo único bueno de este día es el día de ayer.

***

Hoy por ejemplo he tenido pláticas como sopa fría:

-Oye ¿tienes algún premio?

-Premio ¿como de qué? (me quedo pensando que de todos modos no tengo ninguno así que no hace falta ser más específico). Mmmm, ¿premios? No no. Risita nerviosa, preludio a que me salga lo listilla, eso que sólo me sale cuando algo me duele… mi único premio es que me sigan publicando todo lo que me da la gana, ah y que me hagan comentarios en el blog. Ése es un buen premio.

-No no, pero yo hablo de premios de verdad. Deberías buscar uno. Conozco periodistas que escriben la mitad que tú y tienen un chingo de premios. También conozco escritores malísimos que tienen uno. Es cuestión de afanarse. ¿Tú por qué no tienes uno?

-No sé. ¿Será que no me lo merezco? Juar juar. (Nothing better than early morning self-referential jokes).

-Eso no tiene nada que ver.

-Fuck.

***

Ayer en la Cineteca pasaron un documental sobre los Flaming Lips. Fearless Freaks. El director es tan ruidoso y tan malo como eran los Flaming Lips en sus inicios, pero tiene la misma fuerza cruda que arrebata amor.

Me dio como esperanza porque Wayne Coyne tiene uno de esos espíritus de pelo chino: infantiloides, clavado en la textura que para todo pela los ojos, que a todo le entra con el mismo abandono suicida. Bellísimo.

Coyne sabe dejar de ser quien fue para ser quien es ahora.

Yo espero seguir con rizos en el alma por mucho tiempo.

***

Casi lloro (¿o lloré?) cuando volví a escuchar, después de al menos cinco años, She Don’t Use Jelly.  Una vez alguien me la dedicó.

Tons luego vengo y me pongo a ver entrevistas, más más más quiero más Wayne Coyne y encuentro ésta, donde Coyne habla tan campante de lo que a mí me está tomando una novela dilucidar:

***

Llueve y me entristezco. Lo único bueno del día de hoy son las esperanzas de estos dos conciertos. Ah y un viajecito en puerta que promete mucho aire fresco.

Arráncame el complejo

Así que claro, fui de chismosa a ver Arráncame la Vida.

No diré mucho más de lo que cualquier ser con dos dedos de frente puede imaginar sobre esta peli.

Lo que me dejó boquiabierta fue este diálogo:

La niña Talancón se da cuenta de que el marido la engaña. Su papá que siempre le canta ‘Cielito Lindo’ la recibe en su casa.

-Ese lunar que tienes Cielito Lindo juntualaboca…Hola preciosa….¿Te quieres casar conmigo? (!!!!)

-No, casarme no. Sólo quiero ser tu novia (!!!!)

¡Y luego dicen que la que necesita terapia soy yo!

Lo más extraño es que todo el mundo en el cine parecía enternecidísimo.

Geeez.

Bergman y el café

Fuimos a ver Persona de Bergman, adaptada a teatro por Giménez Cacho. Estuvo tan conmovedora que sentimos la necesidad de tomarnos un café después.

No sé si fue el estado alterado en que nos puso esa obra o que últimamente conectamos como imbéciles pero me contó y le conté todo. Me sentí muy afortunada de tenerlo como amigo.

Cuando él habla, cuando me cuenta cosas, yo veo el amor de otra manera. La intensidad con la que destellan sus ojos cuando nombra a una mujer me resulta fascinante.

A veces mientras me habla, en lugar de escucharlo pienso en musicalizarle la plática.

Mientras más canciones se merece una historia, más me gusta.

Le traduje esta canción (a él no le importa nada el rock ni el inglés). Para tu historia, le dije:

Luego se la puse en el coche. La oímos tres veces hasta que se metió al otro asiento y me robó mi cd (yo le robé una peli antes con deleted scenes, así que me dejé).

Ni falta que me hace el cd para irla cantando todo el camino de regreso.

Sigh. La noche en esta pinche ciudad es de lo mejor que se le ha ocurrido a dios.

Calle Regina

Jiju.

No me digan que mi chamba no es linda. Ahora van a hacer la calle Regina peatonal. El Centro, aún cuando ya casi pega con Izazaga, es para esta periodista afresada, todo un viaje: me toca hacerles un reportaje.

Llevan un año entero diciéndoles que ‘en tan sólo cuatro meses’ estará lista la calle. ‘Ni ellos se la creen’ dice muerto de risa un locatario.

Oficialmente se le llamará ‘corredor cultural’, cosa que al señor que vende y repara máquinas de coser desde hace cuarenta años no podría importarle menos.

Pues está muy bien, me dice, pero si quieren cultura primero que arreglen el desagüe. Cuando llueve nos anegamos de chapopote. Los Baños tiran diesel al agua. Un día vamos a volar…con todo y su cultura.

Me lo dice mientras se realiza la ‘inauguración civil’ de esta calle (por supuesto, aún sin terminar…’faltan detallitos, nomás’ como en todo el país). La inauguración corre a cargo principalmente de artistas plásticos, ¿naturalmente? Recuerdan con respeto aquel 19 de septiembre del 85, las 7:19 a.m., 23 años que esta ciudad se partió en cachitos. Boy, I’m old.

El evento hasta eso empieza bien: en punto de la hora marcada los artistas salen en pantuflitas (ay) y comparten tamales con los vecinos mientras prenden veladoras y colocan la ofrenda.

El siguiente colectivo hartístico quiere hacer que los niños ‘cuelguen los tenis’ y les organizan una diminuta olimpiada de lanzamiento de teni al único cable de teléfono que cruza la calle. Un payasito (¿será el güey con el que bailé el otro día?) los alienta. Muy bonito muy bonito. Algunos, los chamacos más gandallas logran colgar dos o tres pares viejos.

De pronto, Sra. Realidad de la Calle Regina sale por la ventana, les grita chamacos pendejos y, con la sangre helada, les CORTA el cable.

Así de plano.

Pa que no se anden con tarugadas chamacos pendejos.

Corta, por cierto, un cable que pertenece a alguien. Alguien debe haber estado hablando por teléfono muy agustín en su casa cuando, pum, se le acabó el veinte. Literal.

De ahí pa’l real, la idea romántica de corredor cultural empieza a desdibujárseme.

***

En la noche acudo a una ‘lectura peatonal’ organizada por Casa Vecina. Antonio Calera-Grobet es la mente maestra del asunto y desde su “Hostería La Bota” lanza poesía y cuento vía micrófono a los niños que juegan con objetos que supongo conformaban una instalación a la mitad de la calle. Un teléfono viejo encima de un cubo de hielo. Una silla de ruedas chueca junto a una caja fuerte. Una inssstalación, wey.

Me pregunto si ellos se preguntan si alguien entiende algo.

Las lecturas con micrófono nos interesan como a tres personas. Los niños juegan a gritarle a la silla de ruedas, quieren abrir la caja fuerte. Les vale tanto madre. La gente pasa por allí con diablitos cargados de chelas o refrescos. Nomás nos ven con cara de ‘y estos pinchis turistas qué pedo’. Es inevitable verificar, como siempre, la diferencia racial, la diferencia en la ropa, en el peinado y la inefable cartera.  (Ok, pienso, yo nomás traigo 100 varos. Ese señor tiene más lana que yo, pero el puto capital cultural).

“Las casas se arrodillan”, es el título de esa lectura, en referencia a un poema de Paz. Pinche Paz, pienso, qué línea.

En honor a la verdad, sí hay dos personas aparte de the usual crew que se interesan al oír un cuento de Rulfo. El hijo de la que vende esquites, a quién le da risa que el cuento hable de frijoles y tortillas, y la seño con cara de loca que pasa por ahí. El cuento de Rulfo habla de un temblor en septiembre. Al rato le damos tiempo a un poema de José Emilio Pacheco para que evolucione y nos conmueva. Para ese momento ya perdimos la atención de la loca y ni se diga del niño.

Yo soy feliz. Me echo una chela y me da esperanza la risa del niño esquitero/esquitoso con el cuento de Rulfo. Ojalá así fuera siempre con la literatura.

Se me quita la esperanza: nomás falta que todos seamos ese niño…y que todos los textos sean así de Rulfos.

Ta cabrón.

***

Ya me voy. Mi chela y mi plática han terminado.  Un poco antes Antonio me ha contado cómo el tipo que ahora mira muy interesado el performance chafita que realiza yet another colectivo di’artistas/urbanos/callejeros  es el mismo que lo golpeó hace tres años, cuando todavía no lo ubicaban como responsable de Casa Vecina.

Míralo, allí está, feliz. Me quitó todo lo que traía esa noche y me golpeó. Ahora sus hijos vienen a jugar a Casa Vecina.

Uf Calle de Regina, pienso. Lo que te falta por sortear ahora que serás ‘corredor cultural’. Veamos qué pasa.

Ya me voy cuando ponen a todo volúmen un Portishead drum n’basseado. Ah qué padre. Camino camino y el Portishead no se deja de oír…

…casi llegando a Bolívar no puedo evitar hacer el simil: imagino que la señora de los esquites se siente exactamente como yo me sentiría  si unos batos vienen, cierran mi calle y luego, tratando de educarme, se revientan dos horas de cumbia en tamaños baflezotes que por más que quiera, no podré ignorar.

Bad dream.

Muchos idiotas y un brillante

Mi chiste privado más tonto de hoy fue hacer un pequeño experimento de cuántas cabezas o títulos puedo leer en el periódico y contestar “IDIOTAS” sin que suene forzado.

Si me lo propongo no acabo:

Capturan al pez espada más grande de Europa.- idiotas

Es momento de definiciones históricas, afirma Calderón.– idiotas.

Microsoft ad campaign: I’m a PC, declared with pride.– idiotas.

Anuncian plan de túneles en Poniente.- idiotas.

Los niños que quieren ser militares.- idiotas.

Cientos de hombres aprenderán en Amsterdam cómo ligar a las mujeres.- idiotas.

Lo único brillante que encontré hoy fue este tráiler de la nueva peli de Charlie Kaufmann donde además sale mi-vida-gordito-mi-cielo-mientras-más-piñata-te-pones-más-me-gustas Philip Seymour Hoffman.

¿Ya vieron pa qué sirve hacer periodismo “aspiracional”?

Aparte del millón de personas que intenta suicidarse diariamente en el mundo según la ONU y del suicidio de menores como tercera causa de muerte en edades de 10 a 14 años, según El País, acá hay otra nota sobre lo que implica estar vendiéndoles todo el tiempo la idea de felicidad en forma de coches y latas de mejillones a la gente:

Secuestran por whisky y cigarros
El grupo de ‘El Gato’ exige una parte del rescate en efectivo y otra en especie. Gustan de latería fina en general. Suman 13 plagios en San Miguel de las Cruces…

…Así, para dar respuesta a las exigencias de los plagiarios, los parientes de las víctimas se las ingenian para conseguir las cajas de whisky y enlatados que contengan camarones, salchichas y atún, además de decenas de paquetes de cigarros importados. En ocasiones, en el pliego petitorio de la gavilla de El Gato también se incluyen navajas suizas y zapatos y calcetines para hombre —se enlistan hasta las tallas requeridas.

La onda de que vayan a premiar a Tomás Urtusástegui, el peor dramaturgo que haya pisado esta tierra, no será tampoco responsable de los suicidios, pero bien que ayuda.

Ay dios, qué mal andamos.

Caaaaarcaaaaaasssss!

Tssssss.

Porque yo también fui mala un día:

Quiobo.

Bueníssisisisimo. Es un alivio saber que todavía se me da el headbanging.

Acá se aprecia la bandera que se puso re bien intensa:

Porque no todo en la vida es melancolía, la bandísima Carcass vino a sublimar lo rotos que andamos todos. Quiero pensar que al grito de ¡rompámosle su madre al silencio! se nos olvidan otros ¡rompámosle su madre!

Entons, pos ahí stá ese güey, bien prendido, bien inglés, bien bueno pa cantar, ya sin pelo en la frente y abajo el mosh pit a todo lo que daba.

El concierto estuvo repleto del buen maestro de biología que tiene una vida secreta y eso.

Pero lo mejor en el mundo entero fue a quien me encontré yo: al mismísimo, verdadero y único Carcass Carcass.

Of all people. 🙂

Estoy taaaan feliz.