A ver si puedo

Cruzo esta ciudad como si fuera un guerrero antiguo: de Las Águilas a Coapa Hermana Republic a Viveros a la colonia Juárez y de regreso a Coyoacán – Las Águilas ya bien entrada la noche. Me acompañan unos treinta discos. En todo el día sólo acierto a poner dos y repito, canto, pienso, me tocan el cláxon porque canto, repito y pienso.

En Periférico, a la altura de la sala Ollin Yolliztli, que ahora ostenta una especie de mural-papel-tapiz mal-gustito-¿por-qué-no-resistimos-el-barroco-los-defeños? me pasa algo inexplicable: siento una terrible necesidad de vivir más tiempo. No estoy enferma, no pienso morirme pronto, pero quiero más tiempo.

No me importa el tráfico. También el tráfico es parte esencial de mi memoria. No importa si algo duele: this is your life, and it’s ending one minute at a time.

Intento apropiarme de todo lo que veo porque querrá decir que así he vivido más: la reja del colegio Olinca, el maguey amarillo en el camellón, las características de la tarde defeña. De qué color era la tarde.

***

Le hablo a un amigo enamorado nada más para oírlo enamorado. Es un milagro. Está ansioso, toda palabra tiene un significado o dos o tres o cien, pero el significado es compartido, es añorante, silencioso. Lo oigo cómo jala más aire y le digo (o lo pienso): maldito, déjanos un poco a los demás, también necesitamos respirar.

Uno puede saber de qué está hecho alguien analizándolo mientras está enamorado. Si sufre un poco, si no tiene llenadera, si se vuelca como un idiota en la fantasía o si decide que quizás no es para tanto.

Me encantó cuando me dijo lo que yo podía ver a 18 metros: “Es que yo pensé que sólo era yo…¡pero a ella le pasa exactamente igual! ¿No es increíble?”.

Pues si, si lo piensas bien. Es un milagro.

2 thoughts on “A ver si puedo

  1. Me encantó lo del barroco defeño, es cierto, no resistimos, es un miedo al vacío o el minimalismo imposibilitado. Sí, coincidir es un milagro, ya que sea la canción, con el pensamiento, con una misma, con el perrito. Y luego con el otro, uf. Cuando daba clases de filosofía en una escuela de historia del arte, una señora se me acercó y me dijo, “por fin entendí lo de la otredad, acabo de cumplir 50″…

  2. Ouccch, la señora! Qué orgullo que lo haya entendido contigo. Esas cosas se van con uno a cualquier exilio.
    Un saludo Miriam, gracias por el comentario.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s