Por fin la conocí

Estoy en Oaxaca, vine a pensar en mi novela. Estoy tomando un curso con el tijuanense Heriberto.

Ayer salí del curso un poco triste: si le hago caso a Yépez, mi novela no ha comenzado siquiera. Aunque, si realmente le hago caso a Yépez lo primero que debo hacer es NO hacerle caso a Yépez.

Simplemente no hay manera de desobedecerlo.

***

En uno de esos momentos que sólo ocurren en los sueños, una mujer de ojos vivarachos y medio cínicos se me apersonó durante la comida. Luego del chit chat inicial le pregunté su nombre.

-Me llamo Laia. Laia Jufresa.

-Así que tú eres Laia…No quiero asustarte, pero hace como un mes soñé contigo.

Laia es tan extraña que tomó la cosa con naturalidad. Como si el hecho de que un desconocido sueñe contigo y lo confiese tan campante fuera cosa de todos los días.

-¿Ah si? Y qué soñaste?

-Soñé que te preguntaba exactamente cómo haces para llenar ese nombre.

-¿Y yo qué te contestaba?

-Me miraste, te volviste letras y me miraste. Luego me preguntaste que cómo me llamaba.