Análisis

Ayer me llegó un correo con una nota del diario Milenio cuya cabeza anunciaba un “análisis”.

Analizan las tendencias de la narrativa mexicana“…dije uy qué padre, alguien realmente me va a comprobar o tirar con un buen argumento mi sospecha: que últimamente algunos escritores se asoman a mirar el cuaderno de su compañerito para copiar respuestas, cuando en realidad lo que quizás haría falta es atreverse a formular las preguntas.

Según yo, uno de los problemas de la literatura mexicana joven y vieja, da igual, es que estamos esperando a que el mercado (o en su defecto la generación anterior o la tradición del género al que nos apegamos) nos entregue una batería de preguntas ‘oficiales’ fotocopiadas por ambos lados y a partir de ahí contestamos con ‘una novelita’ o un ‘librito de cuentos’… (mención aparte merece mi encabronamiento cuando escucho a alguien referirse así a su propia obra. No mamen, si van a escribir ‘un librito’ ni se molesten, nomás malgastan papel, goma y el dinero de sus mamases).

El caso es que leí con atención la nota y no sé si soy tarada o qué, pero de análisis no encontré ni madres. Ni del periodista ni de los escritores.

1er párrafo (donde se hace la afirmación más sesuda que he oído en años):

“La narrativa mexicana se caracteriza por dos grandes tendencias, sin importar la edad o la generación a la que pertenezcan sus autores: la presencia o ausencia de lo nacional en su literatura, aseguró ayer el escritor Mauricio Carrera”.

Es algo así como decir que la cinematografía o que la cocina mediterránea o que el juego de pelota neozelandés se caracteriza por una presencia o ausencia, que sé yo, de lo bonito o de lo feo, de lo vertical o lo horizontal, de lo serio y lo juguetón, en fin, de todo y de nada pus qué, ¿a poco cantiflear no es un verbo reconocido hasta por la Real Academy?

Ay cabrón, pensé. ¿Así analizamos las cosas en este país?

¿Lo nacional? ¿Qué diablos es eso?

La nota completa denota las progresivas deficiencias en nuestra educación. El reportero sacó nota nomás porque hay que llenar planas y los escritores hablaron porque los invitaron a una mesa de ‘análisis’.

Pobre  palabra, nos hemos encargado de convertirla en una gran puta.

No sé ni para qué hago corajes.

5 thoughts on “Análisis

  1. No, si está de la chingada. Es como decir “la narrativa mexicana se caracteriza por la presencia o ausencia de la palabra ‘México'”.

    Estando acá uno se da cuenta cómo la literatura en México es como un departamento más de una oficina de gobierno; cómo hasta los mismos escritores, como dicen, se ubican a sí mismos dentro de un sexenio u otro (los estilos van por sexenios, y como en la política el estilo dominante y premiado sigue siendo el más clientelista y el que tiene el apoyo de “las bases”). Básicamente se cuentan con los dedos los autores que no son también funcionarios: si uno sabe tantito de la historia de México y de la historia de sus intelectuales queda claro que, desde Revueltas y Vasconcelos, la bronca ha sido nuestra necedead por querer “educar” a otros (es decir, el conflicto no aceptado de clases; el menosprecio de las clases desfavorecidas por parte de la pequeñoburguesía ilustrada; la incapacidad de un escritor de sobrevivir a menos que sea ya de por sí heredero de la clase económica dominante o tenga un hueso en la política o el servicio exterior).

    Otra cosa que me da diarrea de risa es nuestra ceguera crítica al seguir nombrando “jóvenes” a autores que en cualquier país ya son veteranos. Que no mamen. Literatura joven la de menos de 20, lo demás ya son senilidades, neta.

  2. Ja, qué risa eso de la presencia o la ausencia de…La verdad no conozco mucho del tema ni del ambiente, pero me parece que además existen unos cánones de lo que es el “mexicanismo” o la “literatura mexicana” y los que se quieren salir que tampoco saben innovar ni hacer preguntas y son capaces de sentir que ellos no hacen literatura mexicana, que ellos se inspiran en NY y en Londres, es una mamada, digo, aunque vivas en Londres o en Paris o en NY ese es el escenario, el drama es con la lengua. Claro que además no existen esos cánones, es como decir que la obra de Bolaño se caracteriza por la ausencia de lo chileno y la presencia de lo mexicano…Ay, y luego esas novelitas cagaditas, que parecen ideas para campañas publicitarias…

  3. Esta vez no te creo y no te doy la razón. Sí, la nota y el encuentro de ‘analistas’son mediocres, pero también eso de criticar a la crítica ya se ha dicho. Y también lo de prostituir la palabra es una respuesta copiada, a mi parecer. Pero nada en contra de este blog; soy promotora del mismo, que sí dice y contradice, que no prostituye ni instituye, que piensa y poeti(z)a (ja, ya prostituí la palabra!?)la literatura y la vida de todos nosotros pobres mortales.

  4. Ernesto: El problema de pensarse adolescente a los 30 está presente en toda la clase media mexicana. Hay quienes apuntan a una necesidad creada por el capitalismo: mantenerte en estado de adolescencia es mantenerte necesitado de productos que reafirmen tu pertenencia, tu identidad comercial-colectiva.
    Mantener a un escritor joven hasta pasando los 34 es decirle “no te preocupes, todavía no tienes que tener una postura ni política ni una ante la vida” y con ello se quitan en automático muchas mosquitas adultas que en una de esas les crece el cerebro y empiezan a criticar al Estado.

    Es una teoría…

    Miriam, justo estaba leyendo tu blog y pensando qué distinto ser mexicana como tú lo eres. Creo que sus blogs (el tuyo, el de Ernesto, el de Harmodio por citar algunos) son un laboratorio perfecto para aquél que quiera ensayar esa onda de la mexicanidad. Porque yo los veo que hablan a veces ‘de’ México, a veces ‘desde’ México y a veces ‘hacia’ México y todos viven diariamente una realidad nevada, europea, de chiles enlatados, nostalgia jamaicona y duro aprendizaje de que la mexicanidad es más inasible de lo que se pensaba… lo que decíamos el otro día: aquí eres güerita y fresita y mamacita, allá babysitter polaca.

    Cascabelera: está poca madre estar en desacuerdo. Qué chingón que vienes a decírmelo además. Cuando escribo el blog tengo en mente una conversación con mis amigos y ya sabemos qué ricas se ponen las conversaciones cuando alguien expone un punto de vista diferente.
    Sin embargo, y sólo por continuar la plática contigo, creo que sostengo lo que dije en el post.
    Quizás se haya usado mucho la imágen verbal de ‘prostituir palabras’ pero en este caso pienso que fue usada para llegar a los puntos centrales del post (aunque quizás te refieras a que es un poco cursi utilizar esa figura…ahí sí que estoy de acuerdo, soy bien cursi, es un defecto que tengo que quitarme a punta de zapes).

    Los puntos que sostengo son los siguientes:

    1.que las notas de periódico, sobre todo las de la secciones de cultura se escriben con las patas y no utilizan el menor sentido crítico para discernir entre lo que es nota y lo que debería reportarse tan solo como un evento (o de plano no reportarse).
    Te voy a decir lo que creo que pasó: el periodista acudió a la presentación de una antología y como no había nota y le dio güeva buscar otra, pagó su cuota diaria con ese título de “ANALIZAN. En el gremio se dice que ‘infló’ la nota. Se agarró de algo que dijo la fuente para crear su tema, pues.

    2.A pesar de que el error es básicamente del periodista, no puedo dejar de notar que muchos excritores se siguen subiendo a las mesitas de presentación de libros a decir tarugadas, sin el menor respeto por los tres pelados que están allí. Alguien me contó una vez que las presentaciones de libros en México solían ser un acto subversivo, con policías afuera y toda la cosa. Algo de lo que hablaban las revistas culturales / políticas durante meses. Es obvio que esos tiempos quedaron muy lejos. No lamento lo de los polis afuera, pero creo que algo debería suceder en esas mesas aparte de hacer que la abuelita llore de emoción.

    Bueno, ya, la que me emocioné fue yo con la respuesta Cascabelera. Mejor escribo otro post.

    Muchas gracias por venir, me encanta platicar ustedes.🙂

    Bienvenidas todas las opiniones distintas. Lancen sus piedras, pues!

  5. Yo creo que el problema de la narrativa mexicana, al igual que el del cine mexicano, no radica en sus autores, sino en la gente que aplaude las cochinadas que estos hacen.

    Es una creencia, no más.

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