Buenos días deseo

Así que empezó el 2009, con ese numerito final que, tengo la teoría, viene cagado de la risa.

(Siempre he pensado que el número nueve se está riendo).

Entonces me despierto temprano, reviso blogs, periódicos, mails, anoto un nuevo mes en mi Daily Planner y me dispongo a retomar, como el resto del mundo, la vida.

En el blog de Yépez me toma dos minutos ver un video de un filósofo esloveno, Slavoj Zizek y me engancho de tal forma que me toma dos horas revisar los anales del youtube con toda la filosofía-pop de este hombre.

La disfruto muchísimo. Aunque no esté totalmente de acuerdo con él.

Dice por ejemplo, con divertidísima impertinencia, que las mujeres disfrutamos el sexo más por la narrativa que por el acto mismo.

Me encanta la aseveración. Es decir: cuando cojemos, tú estás pensando en penetrarme, yo pienso en contárselo a mis amigas.

Aquí el extracto:

Buenos días 2009, empezaste hablándome del deseo. Pintas muy bien.

***

No acabo siquiera de escribir lo anterior y me siento terriblemente culpable pues en otra parte del mundo, mucha gente pasó el año nuevo preguntándose quienes eran los buenos y quienes los malos.

Aquí en territorio nacional, los muertos ya no son noticia.

Duele, da culpa. ¿Qué madres estamos haciendo aparte de hartarnos y querernos largar?

Mi terapeuta dice que la culpa es justamente la parte oscura de la autocomplacencia. No sólo no sirve a nadie, además engorda a lo menso, como una bolsa de papas fritas.