Merecedora

9 de la mañana.

Pienso en la palabra merecedora. Leo una reseña de los Diarios, de John Cheever. Una de las casas de las que me aprenderé cada rincón ahora en mi maestría. (Una maestría que mientras más hablo de ella, más castillo, más ficción, más metamaestría se me vuelve).

Dice “obra merecedora del Premio Pulitzer”.

Merecedora.

Yo estoy por vestirme (desayuné bien, lo que uno debe desayunar pensando en que me espera un día como a quien lo espera atrapar un salmón en un río helado) no sé qué ponerme: ¿me visto para ver a un amigo, para ir a la escuela, para el frío, para la tarde, para tomar una siesta en la biblioteca, para hacer una entrevista, para escribir en el blog, para comer con una amiga, para andar cavilando sola por la calle, para ir a la puta delegación a levantar un acta de que me robaron la placa trasera del auto, para engañar al poli de que voy a la puta delegación a levantar un acta, para caminar filosóficamente por la calle y pensar en eso que dije de la fila india y tratar de salirme de ella?

Yo no sé si soy merecedora, pero a las 9 de la mañana, habiendo escrito desde las 6 y sin saber qué madres ponerme, ciertamente parece.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s