Seems ages

Ages since I was here. Hambre de bloguear, de volver a verte acá sentado, mirando cómo escribo.  Hambre hambre hambre.

***

México está hecho un estúpido. Calderón dice “son ellos o nosotros” (refiérese al narco y al NarcoEstado) y yo llevo tres días rechinando los dientes, gritándole a todo el mundo que este señor parece creer que somos pendejos y que no sabemos que “ellos” y “nosotros” son los mismos, nomás se cambian de cachucha.

***

Ya vengo.

Los días, los motivos

Ahora debo escribir una carta de motivos. Redactar bien, enganchar al académico que leerá las primeras dos líneas, un par de enmedio, las del final. Hacerle una especie de ‘cht, cht’ en la voluntad, ‘ei, acá, acá fíjate en mí, soy elegible, soy lo que buscas’…zip zap zoe, sea el alma de las fiestas, decía la Pantera Rosa.

Aquél que pueda escribir una buena carta de motivos, creo que puede con una novela. Es el mismo principio, nomás que las nachas duelen más.

***

Dice Vila-Matas en una entrada de su Dietario Voluble: “A veces, el humor se revela como el único sentido del universo”.

El universo hace cosas graciosas como dejarte sin dinero para comprar pan mientras te asigna un trabajo de reportar el estado de los pastelitos de frambuesa.

O te da una intuición de miedo para casi todo pero no te da disciplina para ejecutar.

Sentidazo del humor, pues.

***

DC, as in DC Washington, as in DC Comics, as in Batman, as in I’m Batman, as in I miss my happy self, as in I have a mask that covers up my ophanhood, as in I miss you bastards a lot, as in don’t you think it’s been enough? DC as in Driving Cars, as in Dying Cars, as in Dios Castiga, as in Damage Control, as in Don’t Care, as in Dionisios Celebra, as in one of these days I’ll just be Bruce Wayne and leave everything behind me.

***

This time tomorrow. Qué sanquintín esto de viajar. A esta hora mañana ya estaré sentada en las piernas de Lincoln, como la Lisa Simpson que siempre quise ser.

Shine a light

Hoy me cayó el veinte de por qué me caga el jazz: aparece como la música políticamente correcta en casi todos brochures turísticos.

(Aunque Andrei el otro día me dijo algo que me hizo repensar el género: el jazz es la música que sabe que nada es repetible, la que conoce la finitud).

Lo que sí hay que concederle a la ciudad de Washington DC es que en su guía de música local son bastante menos oficialistas, lo mismo incluyen los primeros bares donde tocaron Duke Ellington y Chuck Brown, que el Eighteenth Street Lounge, meca de la escena electrónica y casa primordial de The Thievery Corporation.

Parece que DC de noche tiene su onda pues allí está también el Black Cat de Dave Grohl y el 9.30, un club tipo el Bulldog citadino, pero donde se presentan grupos como The Pogues, Animal Collective, The National, The Black Kids, Primal Scream, Modest Mouse y Tindersticks…aaaammmm, pensándolo bien, creo que no se parece al Bulldog. Buee, igual mi proverbial suerte sigue siendo la misma, los que me interesan no están cuando yo puedo ir a verlos.

Es fantástico ver cómo a los gringos no les cabe ni un ápice de nuestra malentendida modestia: DC también es una especie de Disneylandia del poder. Es más, sus atracciones principales (el Capitolio, la biblioteca del congreso, la Casa Blanca) se anuncian como “The Power Scene”. Jijos. La escena del poder incluye un ‘bi-partisan tour’ (” red and blue electric roadsters equipped with GPS technology and enjoy a narrated tour of the history and drama of the nation’s capital) y disculpen que no lo traduzca pero sólo se aprecia la desnuda gringuez con la que estos tipos convierten todo en espectáculo en el idioma original, el gringo.

También me están ofreciendo un bellísimo tour “Obama”. Ujú. Consiste en visitar el barrio ahora renombrado ‘histórico’ pero que durante años fue conocido como el Black Broadway. Hay que pasar por el African American Civil War Memorial, (allí junto se anuncian un par de boutiques ‘indies’, nomás para que a uno no se le olvide que está en Gringolandia y allí, señor, usted va a comprar y a dejar su dinero, no se haga guaje.

En el tour te señalan las tiendas favoritas de ropa de Michelle Obama y una cenita muy cara en el Kennedy Center, donde la familia presidencial acude a ver espectáculos.

A ver cómo me va.

***

Este post empezó en mi cabezota queriendo decir que Scorsese es un gran insider.reporter del mundo masculino y que su documental de los Rolling Stones, Shine a Light, es una de sus obras más sutiles y entrañables. Tiene muy poco de documental y mucho de un simple concierto grabado, pero algo hace el cabrón del director que uno se olvida de la música de los Stones (un poco aburrida desde mi punto de vista) y empieza a ver personajes.

Es una rara historia de amor. Los Stones llevan 47 años juntos porque se cuidan, se comunican con un imperceptible movimiento de cejas, se odian muy tiernamente y sobre todo porque son cómplices en aquello de la finitud. Salen a tocar pensando (sabiendo) que quizás este sea el último concierto que den. Quizás (aunque esta ya es mi pachecada unipersonal) los une en primer lugar la muerte de Brian Jones.

Después de verlos abrazarse, sobre todo después de ver a Jagger subiéndole el cierre de la chamarra al viejecito ese Charlie Watts pa que no se me vaya a enfriar después de acabado el concierto, uno sale pensando que el mundo es medio idiota en privilegiar y endiosar un sólo tipo de amor, el romántico.

Bad movies

Sigo con el rotten mood.

A veces es momento de recurrir a lo estúpido.

Confieso mi debilidad por el idiota de Jim Carrey. Es una máscara de látex con un cuerpo demasiado largo, –un cuerpecito que um, me gusta–. Pero detrás de la máscara creo que hay una tristeza como la de Andy Kaufmann o la de Pagliacci. Amo sus ojos de niño con frío fuera de la regadera esperando que la mamá lo cubra con la toalla.

La película de ayer, The Yes Man, es totalmente boba, pero tiene una premisa (de libro de autoayuda) que no es más que una banalización de algo importante.

Estar de mamón en tu casa pensando y diciendo que  ‘no’ a todo, sólo puede resultar en una implosión improductiva.

Dile que sí a las cosas chingado. Dile que sí a la tristeza si te da la gana, pero tírate bien al piso, no te quedes sentadito fumando y looking good while you’re at it.

O dile que sí a la bicicleta o al estudio de los insectos o a tu vanidad, o al lamebotismo, pero hazlo bien, que todo el mundo diga: ‘no mames, ese sí es un lamebotas y no mamadas’.

(Es obvio, por otro lado, que  los gringos, esos amputados de la espontaneidad, necesitan, les urge este tipo de películas).

Nosotros no, nosotros somos estúpidamente espontáneos, todo lo decidimos hoy y mientras más hoy mejor.

Rotten rotten mood, como podrán ver.

***

No he hablado aún de la magnífica novela de Yépez “Al otro lado”. Es un libro importante, hay que leerlo. No importa que esté un poco mal escrito, a quién le importa si Yépez ha internalizado o no a Ortega y Gasset, a quién le importa si construye frases bellas o no, mientras pueda decir cosas como esta:

“En esos momentos parecía haber olvidado para qué había venido aquí y lo único que deseaba era que esa mujer hubiese aceptado coger. No podía dejar de mirarla. Y es que coger era romper. Romper con toda usual conexión, en que un acto sigue a otro, en ilación clara, lógica, a la mierda con todo eso, coger era hacer, irrumpir toda una nueva serie de causas y efectos, como el phoco, chingado, como el sol, como Cholo, y Tiburón ya estaba otra vez fuera de control, porque todas esas calles a pesar de ser calles de Ciudad de Paso, una ciudad bufonesca, prostibular, esperpéntica, seguían siendo calles demasiado serias, morales, policíacas, ¿por qué el mundo no podía ser como él? ¿Por qué esa mujer, sencillamente, sin antecendentes o consecuencias, no aceptaba coger con él? ¿Por qué? Un hombre caliente como él, sobándose la verga en pleno centro, cargado con phoco para coger de aquí hasta el Juicio Final y nadie, sin embargo, parecía excitarse, nadie, contento…Necesitaba una rayita, paladeó. Tenía ganas de gritar.”

Seriously dude

Chale, postear triste es durísimo.

Salió la noticia de un argelino que puede comer bombillas, aserrín, uñas y más de 1,000 huevos cocidos a la vez y yo iba a decir que lo difícil no es comer eso sino darse cuenta de que lo puedes hacer.

Algo así como: Mira, me voy a comer un foco, Ah, qué padre… ¿No te pasó nada? No, creo que no. Oye ¿y por qué no pruebas con otro foco? Igual en el que sigue sí te mueres… mmhh…no, fíjate, qué chistoso, no me pasó nada, ¿probamos con aserrín?

Y así, ad nauseam, literal.

Yo pensé que eso era bien tarugo y me iba a quitar el estado de ánimo de muerto viviente que traigo pero ni madres.

Me queda gritar fuerte fuerte y decir aaaaaauuuuuch me duelechingadamadre.

O no…no decir nada.

La verdad es que hay días que uno quizás no debería postear.

Trepar

Ya supe cómo se dice ‘coger’ o ‘cojer’ en portugués (sáquenme por dios de la duda, ¿es con g o con j cuando uno se follonea a alguien?)

Bueno, en portugués se dice trepar.

Y me lo dice mi terapeuta y nos morimos de la risa porque justo hablamos de cómo alguien de pronto se te ‘trepa’ a la mente.

Trepar a lugares altos juntos, dar dos vueltas con el viento a favor y bajar y ver el empedrado que es la realidad.

Falta algo

Ella pregunta ¿qué falta? Ya dijimos las palabras en portugués para pelo, cachetes, ojos, nariz (niños es ‘el’ nariz, no ‘la’ nariz, acuérdense) y es el tobillo pero es también el talón, no parece haber dos palabras que separen esas partes del cuerpo.

Y nos dice que un ser cachetoncito es ‘bochechudo’ y que alguien que tiene la cara alargada la tiene ‘comprida’ y nos dice cómo se dicen los ojos, los dientes, la boca, el cuello (que en realidad suena a pezcuezo o pezcoso or something, a lo que todos respondemos con un jijiji medio idiota) y pregunta si falta algo. ¿Falta algo? Ah sí, y escribe en el pizarrón algo de los pies, las rodillas y hasta los codos.

Quiero interrumpir: ¿qué nadie se da cuenta de lo que falta?

¿Qué nadie quiere saber cómo se llama eso tienen entre las piernas; la única parte del cuerpo que nos hace vivir en el presente porque sólo en el presente se le puede hacer el amor a alguien? Todo lo demás (que si me rompí la uña, el tabique, la nariz, me depilé, me quemé la mano, me la corté aquella vez, que si comí de más tomé de menos, vi mucha tele) vale para pura factura pasada.

Mi sexo es presente, quizás futuro, nunca pasado.

Quiero saber cómo se dice presente (y urgente) en portugués.

Y estoy a punto de preguntar pero ya antes fui víctima del escrutinio porque dije que no era católica y que mis padres habían tenido el enorme buen gusto de no bautizarme ni nada.

Todo mundo me había mirado medio feyo. (Low profile Ira, low profile, just once, just one fucking time in your life). Preguntar cómo se decían ‘las cositas felices de uno’, bueno, hubiera sido un exceso.

Lo normal no existe

Y menos en la Unam, je.

Ayer vi a un trío muy a gusto besuquéandose en las islas. Ella le daba besitos a él y a él; mientras él le tomaba la mano al otro él.

Tenían unos 20 años.

La escena no contenía escándalo, gente igual a toda la gente, gente que tiene calor, gente que se aburre, gente que tiene frío y se tapa con el otro. Los otros.

Se veían tan bonitos que me recordaron esta maravilla de canción. (Me recordaron que hay días que nada me consuela más que la voz profunda de Mr. Marley diciéndonos a todos: “Don’t worry, about a thing, ’cause every little thing is gonna be all right”.

Serie 1: Hey you

Él: ¿No envejecer? ¡Pero si es lo único que sabes hacer! ¡Aspirar a algo más! Hacerte viejo, es eso en lo que fuiste experto desde que saliste de culito de tu madre. Eres un saco de tiempo, evitando cada vez más hábilmente los espejos sucios para no empañarlos de forma innecesaria. Vas en ese tren que un día te dio la impresión de detenerse, por un breve momento bajaste a refrescarte y a bailar en el anden de una estación. Ya no. Ahora vas en el vagón más rápido del expreso…vas para allá, no te quede duda.