Para para para

Desde ayer entré en el mood mind-blogging. (Concepto Ernestiano donde los haya).  Todo lo que pienso es para bloguear.

Pasa un semi-post-cholo junto a mí con los brazos descubiertos y un tatuaje que le recorre desde el hombro mamadísimo hasta el antebrazo.

Qué es, qué es, no le encuentro forma.

Cuando me doy cuenta de que es una re-interpretación visual, casi de cómic, de una famosa foto de Dalí con sus bigotes como cuernos, pienso, carajo, quiero detenerlo, sacarle una foto a su tatuaje, preguntarle por qué madres se viste de cholo y es fan de Dalí, quién madres le hizo ese dibujo, a qué se dedica, cómo es que anda en la vida con una cosas así en el brazo … y postearlo.

Vengo, claro, de pensar qué poco respeto le alcanza al Ministerio Público cuando el que me atiende me llama “güerita”, se refiere a mí como la “güeroshka de la placa” con el del otro escritorio; qué poco respeto cuando me dice “mira, la vamos a reportar como pérdida, no como robo porque ¿quién se va a querer robar una placa?”. Primero le digo que difícilmente las placas se desatornillan solas, pero luego reflexiono, veo sus botas de imitación cocodrilo, los archivos de madera vieja cerrados con candados de a tres pesos, sus patillas, su insistencia en llamarme “güera” y cabulear de mí en público (a pesar de que ando re pintadota de pelirroja) nomás por hacerme notar que soy diferente e implicar algo así como “tú no eres de aquí, no sabes los tejesmanejes, eres mujer (en su mundo=pendeja=qué-miedo), estás sola, en desventaja y así son las cosas y te chingas”.

Vengo de allí tragándome cosas y luego pasa el cholo y pienso que mi ciudad, como la de Eisner, también grita.

***

Lo que acompaña al mind-blogging es que mi mente hace arqueología musical. Cuando tenía 15 años lo que molaba era Marillion. Sí sí, me vale tanto madres. No nací cool y qué bueno. Los Pixies los conocí muchos años más tarde, ni modo. A mí me gustaba el progresivo.

Así que canto Heart of Lothian, del jovencito pedote Fish, quien anhelaba irse /regresar  eternamente a ese pueblo de Escocia cerca de donde nació. Lothian.

Así le canto yo al Defe.

It’s six o’clock in the tower blocks,
The stalagmites of culture shock, {culture shock}
And the trippers of the light fantastic, bowdown, hoe-down
Spray their pheremones on this perfume uniform.

Rain on me.

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Ser gato

Chingan de un hilillo desde las 8 en punto.

Miau. Miau. Miau.

“Tenemos hambre. Danos de comer, ándale, párate”. Qué pinche prisa caray, déjenme dormir 15 minutos más, es domingo, no chinguen. Pero miau miau miau… saltan en la cama, me lamen la cara, me pasan por encima de la cabeza con sus patitas afiladas, Ouch, yaaaaa.

Y me paro medio encabronada pero con gusto porque pus son míos y los quiero y hasta los veo comer pensando ay qué buena onda que están sanos los cabroncitos, la mayorcita ya ‘me’ tiene 15 añotes y todavía fuertezota, la quiero, ay qué lindo se traga sus croquetitas.

Pero hasta hoy me di cuenta de cuál es la prisa.

Acabando de comer y después de estirarse y quitarse un poco la lagaña lamiéndose el cuerpo, se acuestan a tomar el sol.

¿Esa era la actividad urgentísima por la que no me pudieron dar dos minutos más de descanso?

Tomar el sol.

Y lo peor es que, como siempre, tienen razón. Bastards.