Como las olas del mar

Tengo muchas cosas que decir acerca de mis cuatro días en La Habana, pero no encuentro las frases exactas pues aún es una sensación visual o una sensación física, como el paso del tiempo, como se sienten las olas frías en el calzón cuando entras primero al mar y luego el cuerpo se va acostumbrando y todo se entibia y ya no tienes ganas de salirte nunca más aunque te vuelvas viejito.

Solo puedo decir que todos escritores deberían conocer La Habana. No conozco ningún otro lugar donde sea tan evidente que la vida (vestirse, cojer, bailar, comer, hacerse pendejo en una plaza pública, esas cosas) tiene una membrana viscosa hecha de minutos que queremos romper siempre pero de la que no podemos salir porque somos muy chiquitos.

No sé hablar de La Habana, estoy conmovida, enojada, feliz, llena de ritmo, llena de miedo. Lo único que puedo dejarles son fotos. Fotitos. My own private point of view.

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La Habana Vieja (el centro) tiene partes donde, si no supiéramos historia, podríamos pensar que ha caído una bomba o  están en guerra. Y están… la baja intensidad no le quita lo guerra.

En este edificio viven ratas y personas que sacan cables hasta el alumbrado público y saltan entre vigas húmedas para llegar a los cuartos de atrás.

Pensaba en el perrito de la RCA Victor…ese perrito bien podría ser mascota y símbolo de La Habana Vieja,  sería el mismo perrito blanco pero tan sarnoso que ahora es casi rosado, viejo, a punto de morir de desesperación por rascarse, pero que le sigue haciendo fiestas a los ritmos afroamericanos que salen por el cuerno del fonógrafo.

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La diversidad racial es extraordinaria y la gente es tan guapa que duele (como se puede apreciar, son hermosos desde chiquititos). Según me cuentan el racismo es casi inexistente según me contó una chava blanquísima, protoperiodista, pues dice “nosotros sabemos que lo bello nos viene de los negros, sabemos que la música y el baile son de ellos y los cubanos somos eso, música y cuerpo, no podríamos vivir ya sin esta mezcla”. Por desgracia no tuve tiempo de preguntarle lo mismo a un negro.

Lo cierto es que los cubanos (con los que hablé, pues) son super articulados. Se les nota la educación, las lecturas, oyes a gente normalita, sin doctorado ni nada dominar el pensamiento abstracto. Añora uno cosas de esas en la educación mexicana. Sigh.

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Un obrero con su ejemplar del “Granma”, periódico oficial y plenipotenciario donde me cuentan, el cabrón del Fidel se dedica últimamente a chochear. No se cumplen 83 años sin consecuencias, creo: “Compañeros cubanos: hoy quiero hablarles del juego de pelota, ¿se acuerdan que yo predije que los japoneses ganarían? ¡Pues ya ven! “. Y se arranca, totalmente chocho a discutir sobre por qué se los echaron al plato en el beis.

Mientras tanto, la obra de teatro de todos los pueblos, la de los ricos y los pobres y los que tuvieron suerte y los que no, se lleva a cabo por las calles (porque claro-que-agüevo-que hay clases sociales y toda clase de privilegios en Cuba).

Y aquí la onda: sí, hay ricos y pobres, clase media y eso, pero la desesperación por tener, por ser, por pertenecer, por dominar, por chingar, por ser recordado como “el mejor”, por prevalecer, por sobresalir, (esa de la clase media mexicana), esa no la vi. No sé, quizás no busqué bien.

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Pensaba yo que en Cuba un diseñador gráfico se muere de hambre. La total falta de anuncios por las calles es rarísima (exceptuando estos de propaganda política y el aún presente y cabroncísimo “Patria o Muerte”).

Más raro para mí que vivo en esta ciudad gritona. Una ciudad que GRITA “coca-cola-pantene-galletas-pingüinos-compre-casa-no-mame-hágase-la-mamografía”.

La falta de publicidad da una paz casi desquiciante, pero sin duda podría volverme a acostumbrarme a ella… como cuando éramos niños que los anuncios en las calles sólo murmuraban ¿se acuerdan?

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Uf, los coches. La revancha más grande hacia el coleccionismo, hacia lo exclusivo, lo in, lo particular, lo mío que no es de nadie, es que un Cadillac ’59 en Cuba es nomás un taxi para cubanos.

No dejan subir a los turistas, so pena de que les quiten el auto, así que nos la pelamos.

Pero son unas bestias hermosísimas.

Como dinosaurios corriendo por las calles.

***

Un dios muy viejo duerme allí en La Habana.

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I’m ugly

(¿No somos así todos? Horribles casi siempre, esperando a que un buen día o una buena noche, bajo una luz especial y con un trapito brillante y  simbólico amarrado en alguna parte del cuerpo alguien logre vernos hermosos).

Renegando/Mindless good time

Ayer caí sin querer a una fiesta burlesque, organizada en el corazón de la colonia Nativitas. Me resistí a entrar todo lo que pude pues me sentí incómoda cuando vi una tribu de darketos-emos-punks-talla-cero y 18 años, pero (gracias diosito porque mis amigos  no me toman tan en serio como a veces lo hago yo) entramos.

En realidad era una especie de Babilonia-Barrio-Pobre. Me sentí como Tom Cruise en la fiesta de las mujeres encueradas de Eyes Wide Shut, nomás que sobre Calz. La Viga y Eje 6.

Hombres vestidos de mujeres, mujeres de hombres. Grupos con mohawks-retro-punk y otros, los más interesantes, con look rockabilly de los 50. Niñas de 19 en calzoncitos, quitándose las faldas rojas de can-can. Un hombre como de 50 años con chamarra de flecos y botas vaqueras, mirando. Un escuincle vestido de Pachuco y actitud de Zoot Suit. Un güey con un bozal tipo Hannibal Lecter en la puerta se me quedó viendo (casi puedo asegurar que me sonrió).

Todo indicaba que habíamos llegado a un sitio de excepción, al purgatorio o a una película de David Lynch: la luz roja, las lonjitas cheleras de las darketas que se iban encuerando, una tras otra, en la tarima central al ritmo de los Tiger Lilies, mientras alguien mezclaba música y efectos de sonido en una laptop.tetitas

Luego un grupo de rock de la colonia Escuadrón 201, morenos a rabiar y muy malos con los instrumentos, cantando en inglés. ¿Por qué en inglés? No importa, pensé. ¿Qué nomás los güeros pueden?

La fiesta entera un performance; los asistentes disfrazados de sí mismos, la casa abandonada con techos post art-decó, con escalinatas y candiles sucios de imitación; la sordidez caminando por ahí con su guadaña, lista para rebanar cabezas.

Fue la sordidez quien me mostró, ya cuando nos íbamos, una darketa casi de guardería, no tendría más de 15 años, a quien no pude evitar pedirle me dejara tomar una foto.

Estaba allí, recargada en un muro de dos colores y le pegaba una extraña luz en la corbatita tornasol que traía alrededor del cuello.

Cuando me respondió la oí gangosa, de un terrible y mal operado labio leporino o paladar hendido o god knows, con una nariz aguileña y enorme que sólo la hacían más interesante, (más un personaje y menos una niña que seguramente sufre burlas cada minuto del día).

Le pregunté cómo se llamaba. “No me vas a entender”, me contestó. Broma macabra de sus padres que le pusieron un nombre con una ’eme’ y una ‘ene’ demasiado cerca. Samanta, “saaammmnamnmnmnttta” en labio leporino mal operado.

Posó para la foto, con todo y su impedimento para hablar. Quise decirle que era sexy y que esa noche se veía hermosa. Quizás no lo supiera, quizás nunca lo va a saber, pero de verdad se veía hermosa.

Salí de allí con el corazón arrugado pero feliz de que haya lugares donde hay tantos disfrazados que la gente se entrena a ver más allá del disfraz.

Aquí algunas fotos, aunque de ninguna forma  hacen justicia a la noche de ayer:

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La niña bonita.

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El niño rockabilleando/vaquero-de-leningrado.

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La Punka.

Guilty blog

Hoy le cambié a una estación de radio de canciones viejas y canté con la garganta desgarrada y feliz de puritito placer culpable.

Pensé ‘guey, a ver cómo explicas esta rola  en tu blog’. Luego pensé, ¿y yo por qué madres tengo que andar dando explicaciones de qué canción pop  horrenda me sé de memoria? Estoy segura, vamos, que lo firmo en sangre, que todo el mundo tiene secretos inconfesables (canciones, amores, gustos, pasiones, dolores). (Sí, sí, sus santas mujeres y sus santas madres también).

Si pensara diferente no podría escribir. Eso es lo que pasa con la gente que dice que no puede y me pregunta cómo se escribe ficción. Creen que todo el trabajo lo hace una imaginación como de súper-Julio Verne. Así pasa con las malas novelas, los malos cuentos, las malas películas: trama, trama, trama… ningún secreto. No lo sabemos, pero todos intuimos que un gran personaje se relaciona con nosotros a partir de lo que para él es inconfesable y que para nosotros, desde fuera, es tan obvio.

Al final pensé que, con no sé cuantas (es un secreto) visitas diarias a este blog, debe haber mucha gente –conocidos, desconocidos, odiados, indiferentes– que sienten una curiosidad malsana por visitarlo. Casi que no quieren…dicen, ‘ay otra vez esta mensa clavada en los cómics o que extraña a no sé quién o en cómo siente cuando ve películas, ¡que la maten!’. Y luego, pum, teclean la dirección. Nomás hoy, nomás para ver qué tarugada dijo hoy.

No me explico el número de visitantes de otra forma. Hasta debe haber gente que asegura públicamente pasar de los blogs narcisos y demasiado personales, gente muy seria, muy ocupada, que se escapa aquí porque cree estar leyendo la última fotonovela de autoficción, esa metaself-fiction que ocurre en los blogs, que tanta y tanta gente quiere tomarse por real.

Takes a real blogger to know that not everything true is real.

Bueno, lo que quería decir es que aquellos que tienen al Taza como guilty pleasure: shame on you…pero welcome.

Aquí sus secretos están bien guardados.

Alta traición del random

Un día me voy a escribir una obra de teatro con puras líneas de canciones. (Es mi idea eeeh, cht, deje ahí chamaco).

Empiezo a sospechar que mi iTunes sabe muy bien en qué mood ando, como que me siente el cabrón.

Hoy escribió un cuentito así:

You know it seems the more we talk about it
It only makes it worse to live without it

Wouldnt it be nice

(I am all the days…)

I thought I was a fool for no-one
Oh baby I’m a fool for you

So ya
Thought ya
Might like to
Go to the show

hey! my eyes are shooting sparks

la nuit, mes yeux t’eclairent

ne dis pas a ton pere…

Well you and i
Collapsed in love

Kiss me where the sun don’t shine
The past was yours
But the future’s mine
Youre all out of time

Have you seen her have you heard
The way she plays there are no words
To describe the way I feel

***

Así o más mamila mi iTunes.

Nude

Para mí que ayer y antier hubo 55 mil personas contentísimas en el Foro Sol.

Yo una de tantas.

***

La forma en que la música me desnuda de todas esas ganas de competir, de aplastar voluntades y personas; me libera de la pesada lengua materna, me libera de mi madre, me hace un pececito encuerado que fluye y se resbala y ya no se golpea más contra las angustiosas rocas; la forma en que me cumple todos los sueños allí allí allí, la forma en que me deja estar con el otro desde lo mejor que tengo; la forma en que uno respira cuando lo hace por el puente de una rola.

Por eso voy a conciertos.

***

Me gusta Radiohead. Ni modo. Mucho, aparte. Ahora me gusta más.

El pobre güey tuvo que tocar Creep y no siento decir que la disfruté. Hoy un amigo dijo que era como haber oído Smells Like Teen Spirit. No sé. Hubiera sido lo mismo para mí si no la hubieran tocado. Tampoco creo que haya que rasgarse las vestiduras porque la tocó. No se hagan, todos nos la sabemos. Es parte de la historia del grupo y ya. Como un tatuaje viejo y feo que sería medio tonto borrar.

Que si Radiohead es a mi generación como Pink Floyd a la anterior, quizás. Quiero decir, somos una banda de forevers, we’ll be forevers forever, el público ¿mexicano? tiende a comprar nostalgia muy chafa, pero hay que decir que este grupo viene con la gira de un disco extraordinario, el  In Rainbows, y que al menos no estamos asistiendo a la debacle de unos middle-agers a quienes ya se les acabó el dinero.

Contra mí

Saberse triste es saberse sin ideas. El punto de vista se me empantana y me siento, como dice el gran Witold Gombrowicz, un poeta en lengua extranjera. “Fuera de su propio idioma y fuera de todo ornamento y filigranas verbales”.

Lo dice en un texto muy divertido llamado por Tumbona Ediciones “Contra los Poetas”.

“Sería más razonable de mi parte no meterme en temas drásticos porque me encuentro en desventaja. Soy un forastero totalmente desconocido, carezco de autoridad y mi castellano es un niño de pocos años que apenas sabe hablar. No puedo hacer frases potentes ni ágiles, ni distinguidas, ni finas, pero, ¿quién sabe si esta dieta obligatoria no resultará buena para la salud? A veces me gustaría mandar a todos los escritores del mundo al extranjero, fuera de su propio idioma y fuera de todo ornamento y filigranas verbales, para comprobar qué quedará de ellos entonces”.

Desde hace un par de semanas que mi cerebro no carbura ni español ni en inglés y empiezo a sentir en polaco, un idioma del que por supuesto no entiendo ni jota.

Necesito, me urge un diccionario Ira-polaco-Gombrowicz-Ira.

***

Me extraño.

***

El ejercicio es bueno: ¿qué extrañas de la gente cuando la extrañas?

Y más difícil aún: ¿qué es lo que más extrañas de ti mismo cuando estás ausente?

Si fuera un río tendría afluentes, Van Morrison

No voy a hablar de cuánto me gustan algunas canciones de ese otro Morrison del que casi nadie habla en esta tierra de Lagartos y reyecitos viejos, de Radio Universal y Estéreo Cien, de Adulto Contemporáneo y Zoé para todos, de Todas Las Alternativas, de Medios nunca Completos, de música repelente para mosquitos, de pegajoso igual a ujúquechidaestálafiesta, de tan solo dos opciones: o “me compro todo el indie que casi siempre es pop reetiquetado para nuevos vegetarianos” o “me compro toda la parafernalia nostálgica repetitiva de la década en que CREO que fui feliz”.

Ay chingado, qué mala música ponen en la radio. Realmente quería decir eso y luego, bueno, me acordé de Van Morrison.

You know how Einstein’s grades were bad? Well mine are even worse

Cada año mi blog se trata un poco menos de mí. Empezó siendo un blog de “me siento así” “me duele aquí” pero cada vez tengo menos ganas de hablar de mí y más ganas de discutir películas, libros, narcos, música, medios, letras, palabras.

Estoy de suerte porque además, mis amigos andan en las mismas.

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Hay cosas más importantes que publicar aquí cuánto extraño a quien extraño y cuan perdida me siento por momentos.

Estoy a punto de escribirlo pero sale el policía de los posts que me enseña la placa, se para frente a mí para decir ‘te sientes perdida ¿y? Perdidos estamos todos, pero con self-pity no se ganó nunca una batalla, ni en la guerra más insignificante’.

(Así que no voy a decir cuánto te extraño, hoy no).

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Tampoco es que no me ponga en riesgo.

He perdido varias cosas con este blog. Amigos, un trabajo, el beneficio de la duda.

Nada mal para un blogsito impune.

***

(La del título es una línea de Calvin & Hobbes que no tiene nada que ver con nada, excepto que Bill Watterson sabe que a todos nos gustaría creer que algunas de las cosas idiotas que hacemos a diario son síntomas de genialidad sólo reconocibles a posteriori).

Grimoire

La hermosísima palabra grimoire (grimorio en español) designa un libro de magia, el recipiente de los secretos más preciados del hechicero.

Existen, no los invento. Un rápido y somero wikichapuzón puede hablarles de San Cipriano, que era todo un coleccionista de estas ondas egipcias y del enorme Aleister Crowley, escritor británico loquísimo que además fue master ocultista, satanista y hasta yogi del siglo XIX. (Además, creo, tenía un nombre estupendo).

La cosa es que Alan Moore, una especie de Crowley moderno, lleva años de investigación sobre misticismo, buscando desde los orígenes pitagóricos de la Cábala hasta la verdadera historia del Dr. Faustus. El autor de Watchmen está a punto de convertirlo en un comprehensive grimoire, que espera tener listo en dos años. Moore being Moore, quiere que el libro sea, además, divertido:

We want this thing to have a lot of really fun inserts, fun features. Something that would delight a child. We want to make this not only a perfectly lucid and accurate book about magic, but we really want to make it a book about magic that would not disappoint an 8-year-old child if they came across it.

Back when I was a child and I first heard about magic, then I kind of knew instinctively what a book of magic would be. It would be unimaginably wonderful. It would have fantastic things in it. It would be much better than the children’s comics annuals I got at Christmas, and they were pretty wonderful.

El hecho de que Moore vea el paralelismo entre recibir esos comics para navidad y un libro de magia es absolutamente entrañable.

Estoy segura de que si a más gente le enseñaran el placer de leer cómics, este sería un mundo donde la magia iría caminando por las calles como si nada.

La entrevista completa con Moore está acá. Está buenísima, por cierto.

***

rorschach

Claro que vimos Watchmen en Imax (acompañantes de lujo, por cierto) y claro que me divertí y amé el momento y me emborraché un poco a la salud de una película que, sin embargo, sigo pensando que no tenía ningún sentido de ser realizada. Dinero mal gastado, que como dice el propio Moore, serviría más en un rescate a víctimas de algún desastre natural.

Zack Snyder, pobre fan deshuevado, respetó tanto que se diluyó en un megamultimillonario tributo a Moore. Un Moore que no necesita ni quiere ni entiende por qué diablos alguien querría hacerle un tributo así, quitándole la oportunidad a tanta gente de interesarse y leer la novela. Ok, ahora todo el mundo sabe de qué se trata Watchmen, en qué acaba y cómo se ve…¿y? Después de verla nadie va a sentirse ni más subversivo ni más disgustado con nada. Puro empacho palomero y a casa a querer comprar más.

Parece mentira que haciendo un filme político (por que eso es Watchmen, aunque al director se le escape) Snyder no se preguntó por qué madres era relevante hoy. No tiene ni un sólo comentario, ni un solo ensayo sobre lo que pasa ahora…me atrevo a decir que a quienes nacieron después del 90 (quienes ya tienen casi 20 años, god I’m old) van a salir pensando que en los 80 teníamos un gusto malísimo para la ropa y nada más.

Perdió la oportunidad Snyder de enfurecer a los fans (me hubiera encantado salir furiosa del cine), perdió la oportunidad de volverse autor y se quedó en maquilador de páneles directamente sacados de los dibujos de Gibbons. Las mejores líneas de la película por cierto, también son de Moore.

Fue lindo recordar algunas:

Night Owl (tratando de evitar un muerto más): What’s happened to America? What’s happened to the American dream?


The Comedian (después de disparar a un civil): It came true. You’re lookin’ at it!

Y ésta, que hizo particular mella en mi cansada memoria amorosa:

Rorschach: Used to come here often, back when we were partners.

Dan Dreiberg/Night Owl: Oh. Uh, yeah… yeah, those were great times, Rorschach. Great times. Whatever happened to them?


Rorschach: You quit.

***

Eso sí, la veré tres o cuatro veces más: porque para mí es relevante, porque quiero volver a llorar la (spoiler…) muerte de Rorschach, porque no mamen, ¡dónde encontraron ese actor! Es más Rorschach que Rorschach himself, porque The Comedian está increíblemente quesito (se parece a Robert Downey pero en mamado), porque la cogida es hiper ochentera y extrañaba esa estética de 9 1/2 semanas cursi-caliente, porque nomás en la secuencia inicial Snyder, tan estupendamente pop él, hace un video extraordinario á la MTV-1986, porque el cabrón  la hizo para complacernos y, masturbatoriamente, tristemente, lo logró.