Good things

Leo con tristeza que un amigo de un amigo acaba de cerrar (borrar) su blog.

Aunque no sé si aplica a sus razones particulares para cerrarlo, lo primero que pienso: we’re starting to get to old for this shit.

Naaaa, dice mi adolescente.

Sí, cómo diablos, digo yo.

Y no estoy pensando en cerrar el blog, no particularmente. Lo he querido cerrar desde que lo abrí en realidad, diario me da la comezón (sobre todo ahora que me falta tiempo para escribir en él), pero me la aguanto porque sé que aún necesito ponerme en riesgo, ponerme en común, sé que necesito hablar con mis amigos o hablar conmigo sintiendo que hablo con ellos. Sé que nada lo sustituye, ni el twitter ni el facebook ni el mail ni el messenger ni el teléfono…nada. El blog es el blog y no se parece a naiden, como dice la canción ranchera.

¿Dónde más puede uno cantar como en una regadera transparente? Salir y secarse con la toalla de la realidad, salir y pensar ¿por qué madres habré dicho/escrito/posteado eso? Ni siquiera lo creo de verdad.

¿Dónde más se baila como si uno trajera bichos en el pantalón mientras los demás se congratulan de no ser tú y no tener esa voz y no tener esos bichos? ¿Dónde más es tan evidente lo absolutamente necesarios que son los otros?

***

No se trata de sentirse joven a lo pendejo, de pensarse que “todavía puedo aspirar a la beca de jóvenes creadores”, que todavía no me veo como se veía mi mamá a mi edad. (Bueno, como mi tía, pues… mi mamá era un ser extraño que inventó eso de ser joven a los 56).

Creo que para mí se trata de hacer reality check con mi adolescente de vez en cuando, preguntarle por ejemplo ¿Qué piensas de lo que escribí en tal revista? ¿Te gustó mi post?

Mi adolescente, que es una cabroncita, me patea de vez en cuando. Pinche escritorcita de pacotilla, me dice y se va, dejándome sola sola sola.

A veces también se caga de la risa de  que me paguen por algo que a ella le encanta hacer. ¿Te cae que te pagan por eso? Guaau.

Esa es mi mejor palmadita en la espalda. Cuando esa cabroncita pasa junto a mí chupando una tutsi-pop sin quitar la vista de mi último artículo.

2 thoughts on “Good things

  1. Yo creo que el adolescente que está en nosotros y que blogea o escribe, tiene a veces miedo como tu niña con tutsi-pop de que lo golpeen o que lo juzguen, como si uno se quedara atrapado en sus palabras o en las palabras de los golpeadores – that´s stupid. Pero por eso mucha gente se vuelve adulta y deja la espontaneidad, por miedo. Mi adolescente es un ser deseante, a veces hay que disciplinarla para que no se nos desborde la onda.
    Un abrazote a la cabroncita. Y jóvenes creadores por qué no, qué te pasa, si te la dan pues chido escribir tu novela, qué importa la edad, tu sé becaria, es un buen estatuto.

  2. “Sé que nada lo sustituye […] El blog es el blog y no se parece a naiden”
    -¡Y menos el tuyo, mi querida Ira!

    “Salir y secarse con la toalla de la realidad, salir y pensar ¿por qué madres habré dicho/escrito/posteado eso? Ni siquiera lo creo de verdad.
    Ni siquiera lo creo de verdad.”
    -Jajajaja, aquí me sentí del mismo lado del espejo, jajaja”.
    Saludos y Salud por esa recabrera, adolescente o no (uy, me puse primero intensa y luego eufemística “¿por qué madres habré escrito eso? Ni siquiera lo creo de verdad” !).

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