Dinero o público, that’s it?

Ahora resulta que si no hace dinero la película es criticable, vergonzosa y hasta inmoral.

En el link pueden leer cómo un analista de Wall Street inaugura el nuevo puesto editorial: Crítico de la Industria del Cine.

Lo inaugura allá, en Wall Street, por que lo que es en México, la politóloga Denise Maerker también siente la extraña necesidad de criticar la entrega de los Arieles ‘porque no le hacen caso al púlbico’. Ajá.

Dándose unos golpes de pecho que ni ella se cree, condena en su columna de El Universal :

“El elitismo y el sectarismo dominan todas las esferas de nuestra sociedad(…) Podría ser una fiesta nacional (se refiere a la de la entrega de los Arieles) que convocara no sólo a un puñado de conocedores, sino a millones de espectadores que disfrutaron de este arte mucho más popular que la literatura o el teatro, pero no es así. Quienes están al frente de los Arieles no buscan compartir su fiesta con quienes, sin ser expertos, disfrutamos del cine; todo lo contrario, hacen hasta lo imposible por excluirnos. Algunos datos que lo prueban: el año pasado se estrenaron en nuestro país 52 películas mexicanas. En conjunto fueron vistas por 13 millones 813 mil 402 espectadores. Las más vistas fueron: La misma luna con 2 millones 535 mil 869 espectadores, Arráncame la vida con 2 millones 382 mil 834, Rudo y cursi con 1 millón 939 mil 614 y Navidad S.A. con 1 millón 265 mil 967. Ninguna fue nominada como mejor película”.

Mis oídos casi no pueden creerlo: ¿así que ahora una academia de cinematografía debe otorgar premios de POPULARIDAD? Geeez.

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Up es la nueva película de Pixar que cuenta la historia de un viejo septuagenario que viaja a Sudamérica con todo y casa, elevándola con globos de feria.

No he visto la peli, pero de entrada, el punto de vista de un viejo y no de un pez humanizado o de una abeja niuyorka es refrescante. Promete, pues.

El inusual rumbo de los comentarios en los medios sobre el arte debería hacer que nos plantéaramos, ya sin tanta mojigatería, la necesidad de nuevos tipos de críticos. Tampoco digo que esté mal, nomás digo que hay que saber a qué dios le estamos rezando…god Money, you have so many followers.

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El agua

Encuentro un poco inútil editorializar sobre el corte masivo de agua potable a más de 300 colonias del Distrito Federal, cualquiera con dos dedos de frente entiende la gravedad del asunto.

Lo que me sorprende, hoy como hace mucho no me sucedía, son los nombres de las colonias.

Ahora me doy cuenta de que vivir en ciertas Lomas de las noséqué no gobierna tanto como vivir por ejemplo en El Recreo, o en La Era.

Qué padre poder decir: n’hombre, yo soy de Progreso Del Sur o Del Paraje La Joyita. Allí es a todo dar.

Cuando me de el resentimiento social me voy a ir a vivir a la 2 de octubre o a la Colonia Pensador Mexicano, nomás pa no desacostumbrarme a la paradoja nacional.

***

Menciones honoríficas, nombres de colonia defeña con implicaciones varias:

La Conchita.

La Cuevita.

Santísima Trinidad.

Paraje 38 (a esta no iba ni loca, me da miedo el nombre).

Cumbres de Tepetongo.

El Tanque.

Celebrar amores raros

Tengo que escribir algo sobre la primavera para mi columna de Chilango y se me ocurrió celebrar películas de amor raro.

Lo que no encuentro es cómo escribirlo pues, quizás el tema luce muy hype cuando tienes 20, pero un poco más tarde los amores raros empiezan a tener un tufo a soledades mal compartidas.

A estas alturas esa idea del amor hace tiempo que perdió su  gloss.

Julieta, la de Romeo, es un lindo ejemplo de un amor raro, pero tiene trece.

***

Having said that, y ya bajándole a la amargura, puedo decir, (antes de regresar a escribirlo corriendo porque me asesina el deadline) que este año, mi fábula de amor sucio favorita se llama Buffalo 66.

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El hecho de que Vincent Gallo aparte de estar loquito sea un cerdo republicano (¿coincidencia?) no le quita lo buena a ésta, su ópera prima.

Esta vez no voy a contar ni una pizquita de la trama pues a esta peli es mejor llegar en blanco.

*Gracias por enseñármela, by the way.