Periodismo de arrabal

Esos mis periodistas mexicanos, tan singulares, tan dicharacheros, tan simpáticos y tan parecidos a la fina y respetable raza policial (tan buenos redactores chingadamadre). Les falta un grado para ser sardos.

Acá una muestra de la divertida que se pusieron los pendejos que cubrieron esta nota en la sección policial de El Universal:

“La Procuraduría Capitalina detuvo a un hombre que presuntamente se disfrazaba de mujer para atacar a mujeres en el Sistema de Transporte Colectivo Metro, en los vagones exclusivos para damas donde las tocaba..

La afectada denunció que en horas “pico”, abordó el convoy destinado para mujeres, en la estación Camarones de la Línea 7 del SCT Metro, y al quedar cerca de la puerta, sintió tocamientos en sus glúteos.

Supongo que las comillas en las horas “pico” tienen jiribilla. Habrá quienes digan que estoy leyendo de más, pero créanme, el gremio funciona así.

Ta bien, no hay que ponerse de amargator, de vez en cuando es simpático, nomás digo que si en México se cultivara un poco menos el albur la gente tendría mejor sexo (en general me late que el albur viene de una especie de infantilismo genital, angustia erótica de etapas muy tempranas).

En cuanto a los periodistas, el uso del albur los exime de enterarse que tomar a la ligera un “tocamiento” de “glúteos” es,  muy en el fondo del inconsciente social, una forma de apadrinarlo.

Lo que sí es cajeto es el güey con su peluca.

Dése ud. un quemón del look cavernícola (por cierto, el archivo se llama “Vestida” y le pusieron así los del Universal):  vestida1