Sentido del humor ¿dónde estás?

Me parece que últimamente lo he perdido.

Ayer estuve a punto de indignarme porque el Dr. House ordenó en un avión algo así como: “Dígale al piloto que vuele tan bajo que podamos sacar la mano y matar a palos a una foca bebé”.

Después de unos milisegundos cedí y me reí. Durante un rato estuve pensando si la frase es graciosa porque 1. es virtualmente imposible llevarla a cabo; 2. porque matar focas bebé a palos es un acto de una brutalidad tan rampante que no queda más que reírse de ella; 3. si la gracia radica en herir susceptibilidades de gente muy conciente y correcta (como la que manda fotografías de focas desolladas pidiendo firmas y no compra el Alarma porque le parece muy naco y muy violento).

Yo solía ser muy punk en eso del sentido del humor, pero luego me di cuenta de que hería a mucha gente y que finalmente las burlas terminaban cayendo sobre mi propia cabeza. Uno pasa tanto tiempo burlándose de la gente que luego vive secretamente paralizado de que los demás hagan lo mismo con uno.

Ya no hago eso. Hay en mí una necesidad de aprehender las razones éticas de la corrección política, pero al mismo tiempo extraño mi sentido del humor.

Es un difícil equilibrio.

Con esto de la fiebre porcihumanina me saltó a la vista el asunto.

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