Qué tan responsable

La pregunta de esta semana es desde cuándo es uno responsable de su destino.

Mucho trabajo de memoria terapéutica me ha llevado a recordar mis primeros años de primaria, de los cinco a los siete años, cuando una maestra de inglés me regañó por saber algo diferente a ella y tirárselo a la cara.

Mi soberbia, parece, nunca tuvo límites.

Nunca tuve amigas en esa escuela. Me recuerdo como una niña rarita que llevaba las piernas y los brazos chorreados de mugre, despeinada porque me cagaba el limón en el pelo y me zafaba las trenzas. Recuerdo cómo se me caía el lunch en la mochila (mi mamá me mandaba enfrijoladas!), cómo no parecía tener nunca un lápiz o una pluma que funcionara y cómo pasaba la mitad del tiempo castigada en los recreos por no hacer la tarea. Quizás allí aprendí que un salón de clases vacío es mucho más interesante que un patio lleno de chamacos. Las niñas bonitas solían verme feo por chamagosa, contestona y loca. Me habían metido a una primaria de monjas pero en mi casa me decían que tenía permiso expreso de Benito Juárez para no pararme a rezar. Lo peor es que a mí se me ocurría repetir esta bonita y rojilla idea en clase de catecismo. Chale.

¿No tener amigas era mi responsabilidad? ¿Debí insertarme en su círculo a como diera lugar? 

Fuck that.

Mi única amiga era una vecina preadolescente. Aún  me soprende cómo podíamos llevarnos tan bien si yo tenía 7 y ella 13.

¿Era la soledad, la geográfica cercanía, la coincidencia o el desfase total de ambas?

Y la pregunta de nuevo: ¿pude haber domado mi temperamento, pude haber modificado mi destino (ser más astuta quizás, tirar menos bombas) ? ¿Se puede hacer a los 6, 7, 9, 15 años?

¿Se puede hacer pasando los 30?

5 thoughts on “Qué tan responsable

  1. oye!!!! me acabo de dar cuenta que esta blog viaja más alla de la velocidad de la luz, yo apenas tengo las 19:47 del 9 de julio, y al darle “Submit Comment” mi mensaje viaja al futuro, ah! Y YA SE ME APAGO EL PORRO.

  2. “tenía permiso expreso de Benito Juárez para no pararme a rezar.” jajajajaja, excelente. yo hubiera amado a una alumna que me dijera eso

  3. Todo se puede pasando los 30. Precisamente porque muchos -sobre todo allá por el terruño- piensan que los 30 es la marca del “ya valió”, es cuando quienes quieren ser libres pueden hacer -o al menos intentar- hacer lo que les venga en gana. The world is yours, Irita.

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