Lo’ Bicle

Ayer pudo ser el día de los Beatles -mainstreamoso si se quiere-, en el que se abría  la posibilidad de  que los fans viejos empezaran a odiar a los nuevos por wannabes y esas linduras cotidianas, ayer casi tocamos la posibilidad de abandonarnos hablando de música: cuánto me cagan&gustan los Beatles o de videojuegos cuánto me caga&gusta el RockBand o de wannabes cuánto me caga hablar de cosas tan nimias como los Beatles y el RockBand, hablemos mejor de la cábala, el 090909, hagamos el amor este día, formemos un hijo, pongamos un negocito, vayamos al cine, abramos una nueva cuenta de twitter…

…ocurrió que un boliviano dizque secuestró un avión con dos latas de Jumex llenas de tierra y lucecitas. AJÁ, ajá.

Entonces tuvimos que dejar de pensar en los Beatles y el RockBand y el padre y el hijo y volteamos a ver el deplorable estado del Estado y todos sus integrantes.

Leímos, desconfiamos, nos reímos, sabemos que somos parte de la farsa. El boliviano pudo ser un loco cualquiera, pero también pudo ser parte de una estúpida conspiración-cortina de humo y ¿qué clase de gobierno tenemos si fue así? ¿y qué clase de mundo tenemos si NO fue así?

¿Qué clase de mierda nos habrá caído repetidamente en la cabeza que debemos desconfiar de cualquier cosa que nos dicen?

¿Qué clase de mierda preparan que DEBEMOS desconfiar de cualquier cosa que nos dicen?

Estoy tan cansada.

Ayer quería pensar en los Beatles, escribir un post sobre la letra de While my guitar gently weeps, enjuagar mi pobre esperanza en este país, esperanza en que esta ciudad y esta calle no estén convirtiéndose en lo que parecen transformarse a diario; with every mistake we must surely be learning, still my guitar gently weeps.

Solo quería desentenderme un puto día, pero está visto que en este país no se puede ni divagar a gusto.

Advertisements

Concentrarse y no sentir

Está del nabo darse cuenta de que a veces, uno realmente no tiene nada que decir.

Hoy todo es más grande que yo y no tengo ningún funny remark sobre nada.

Me erosiona ver cómo se burlan de nosotros los diputados, cómo se ha vuelto una práctica común ir a rematar gente en los velorios.

Me seca las ganas que alguien diga “en realidad, esto siempre había estado igual, nomás que ahora nos enteramos más”.

What?

Se refería a que siempre han matado gente en México, pero que ahora ‘ los medios nos lo informan todo el día’.

‘Así hemos estado siempre’. ¿Es una vacuna para concentrarse y no sentir (como Mafalda cuando toma la sopa)?

La cárcel de uno solo

Traen colgando sus propias rejas. Te sonríen desde el otro lado de su ventanita. Se creen que alguien los metió ahí en ese calabozo, no recuerdan quién ni cuanto tiempo llevan dentro; si tan sólo pudiera salir de allí, serían felices.

Se enojan si les dices que todo es como en la caricatura esa del dragón, la princesa y el perrito con nariz suelta. La chingada llave la traes puesta.

Nunca vi el final de Ahí viene Cascarrabias, pero el lore sugiere que la llave de la cueva de las Orquídeas Susurrantes estaba en la punta del globo en el que viajaban.

La recámara, el universo

Otro de esos días donde creo que mi ventana (esta ventana) quiere husmear en mi cuarto.

¿Quieres blog ver hacia acá? Disculparás el desorden, pero es que llevo tres días merodeando sola en este cuarto que no es uno, son dos. Aquí hay tazas, plumones, libros, una computadora blanca y un balcón al que nunca salgo. Carmen Aristegui nos hace sonreír cuando recuerda, entre noticias de asesinatos adolescentes, a sus padres en Veracruz, ¿se sentirá igual de frágil que todos los demás? ¿los estará invocando? Se nos juntan las cejas cuando pensamos que Cemex, ni más ni menos, está dando un reconocimiento a periodistas: la apuesta segura, Granados Chapa.

Hay un libro haikús-zombies de Ryan Mecum, un regalo de Dante, (one thing on my mind/only one thing on my mind,/ I’m going to eat you) que me hace sentir comprendida: “To George Romero: because of you I’m screwed up. Thanks for your movies”.

Aquí hay muchas dedicatorias a creadores. El coffee table book de Kubrick, aunque yo no tengo una coffee table. Leo y tomo café acostada en el piso.

Hay un corcho con tu foto y una postal del cuadro “La decapitación de San Juan Bautista” de Michelangelo Merisi da Caravaggio. El pintor de la noche, para los cuates.

La postal existe porque ninguna otra pintura me ha quitado de esa forma el aliento. Está allí porque mi caminata de una sola tarde por la isla de Malta bien podría ser una culminación estética.

En este cuarto somos 20 muertos diarios, un promedio de 20 descabezados diarios que ya ni noticia son. Le vamos diciendo al cuerpo que se acostumbre, que el conteo no bajará, que pronto no habrá agua, que pronto no habrá perdón. Y sin embargo este es un cuarto donde se baila. Aquí  se baila se baila se baila, exactamente a las 5.20 de la tarde, quiera el habitante o no, se baila.

¿Cómo hubiera pintado Caravaggio estos descabezamientos, los nuestros?

6a00d8341cd7a653ef011168f88833970c-800wi