el entrañablemente sensato José Emilio Pacheco

A propósito de su próximo homenaje en Guadalajara (quiero ir a verlo chingaus), Pablo Ordaz le hace una entrevista en El País donde el master of puppets hace gala de su enorme sensatez  e inteligencia. Ah cómo te queremos JEP.

P. ¿Y ni siquiera la experiencia sirve?

R. Para nada, al contrario. Con 20 años piensas que tal vez un día llegues a escribir con una facilidad, con una certeza y un conocimiento… Y no, nunca. Siempre es por primera vez, siempre. Y, además, la mayoría de las cosas salen muy mal. La mayoría de los textos que haces son malísimos, para que uno te salga bien necesitas hacer 50 muy malos.

P. Tan malos no serán…

R. Sí, sí. Mayans, un neoclásico del siglo XVIII, decía: “En la poesía, lo que no es excelente es despreciable”. Y tenía razón.

P. O sea, que hay pocas cosas más espantosas que un poeta malo…

R. Sí, sí, y además hay otra cosa: ya nadie admite la crítica. Eso se acabó con los cafés. Hay que acostumbrarse de nuevo a que la gente no esté de acuerdo en todo contigo, que no te diga que todo lo que escribes está bien. Porque si yo ahora le digo a alguien: oye, no me gustó… No lo acepta. Eso es impensable ahora.

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Comentario a Jairo en La Mosca

Esta es una respuesta al artículo que Jairo Calixto Albarrán, un periodista que en general merece mi respeto, publicó en el portal de La Mosca hace unos días (no trae fecha exacta). No quería meterme en honduras, pero necesito ser consecuente con la responsabilidad que le pido a otros.

En fin, acá va:

Me quería abstener de esta discusión porque los matices son muchos y ni los blogs ni los tuiteos entienden de tonos de gris.

De cualquier forma, creo que haber sido (en tiempos muy muy muy remotos) una adolescente a la que le encantaba jugar a ser sexual me da cierta capacidad para opinar.

Lo que creo que no entienden (y no creo que tenga nada que ver con que son hombres la mayoría de los que aquí opina, sino con que hace mucho que no son adolescentes) es que jugar, aventarse y hasta pensar que, ‘bueeeeno, igual si me cojo a este pinche viejito para que ya me deje en paz o a ver si así me comparte unos dulcecitos de fama’ cuando se tiene un CRITERIO de 13 AÑOS no es precisamente un acto consensual.

Cuando uno tiene 13 años está probando. Una puede ser muy coquetita, jugar a que se es grande, pero el que ya creció sabe que eso no es más que un juego.

Un hombre de 43 sabe perfectamente que una niña de 13 no tiene manera de decir exactamente, vamos, ni de saber exactamente lo que quiere, cuando lo quiere. Con un primer NO era suficiente para regresarla a su casa y dejarla en paz. Quizás no la golpeó, pero la chica se resistió verbalmente cuanto pudo. Eso es abuso. Un hombre ganándole la voluntad a una escuincla mensa es un abuso, no me digan que no lo pueden ver, chingaos. Reconocer eso no tiene nada de mojigato.

Puede ser que Arnold Schwarznegger, como el moralista bastardo que es, pueda estar utilizándolo como instrumento de castigo ejemplar, pero eso no tiene absolutamente nada que ver con el reconocimiento de que Polanski se pasó de lanza con una niña, se la cogió como muchos de ustedes quisieran hacerlo y faltó a toda ética posible para un adulto de 43 años. Sin contar, desde luego, que cometió un delito y al término del juicio ÉL MISMO se declaró culpable. Eso por un lado.

Por otro, he oído opiniones de tarados que dicen cosas como “Pero si la chavita ya ni era virgen, era putilla, que no se haga”.

No importa si se es puta o ya no se es virgen. ¿Quieren decir que sus madres, que por supuesto que han cogido y parido, no son susceptibles a ser violadas? ¿Quieren decir que una chava por haber cogido tiene que coger ahora con todo aquél que la convierta en un objeto de deseo?

Supongo que esta opinión no la compartes Jairo, pues sueles ser un hombre mucho más inteligente que eso, pero es justo a lo que puede llevar un escrito como este que publicas acá en la Mosca. Me parece muy bien Jairo, que Polanski sea tu ídolo. Cualquier cinéfilo ha babeado con Chinatown, La danza de los vampiros o El inquilino. También es mi ídolo, cómo no. Es un pinche genio. Ok, muy famoso, muy pinche maestro, pero piensa en una persona de tu edad (debes andar por ahí ¿no?) llevándose a la cama a una escuinclita de secundaria, consciente de que está drogada, y poniendo de pretexto que “ella medio te dijo que sí”. Ni tú, ni nadie te creerías eso.

Vamos a ser claros: el maestro es un maestro, la sociedad gringa es una vasca de mojigatería, la política tiene un peso cabrón en este asunto… pero el maestro se cogió a un niña y eso, en ningún pinche libro puede estar bien, no mamen. Ahora es un viejito simpático y todos lo queremos ver libre y haciendo películas, pero ¿no has pensado que quizás este caso siente un precedente para que agarren a los hijos de puta padrecitos católicos respetables que andan por el mundo siendo simpáticos después de décadas de cogerse niños? ¿A poco no estaría padre que esos delitos tampoco prescribieran y se les metiera a la cárcel a que se cumplan sus penas?

O qué, ¿esperas que la fe que profesas por el arte haga las mismas excepciones que la cerdita religión católica?