No todo puede estar mal

Tiene días, ¿meses? que no posteo con calma y con amor porque siento que ya nada importa.

No hay consensos, no hay proyecto, no hay ganas. El país es como yo: un cerebro en funciones (porque parezca lo que parezca, no somos tan pendejos como nos gustaría creer) y una voluntad en huelga.

La clase media se jalonea, se derrumba. Pedir que asuman una postura es demasiado, pedir que vean más allá de sus narices inimaginable.

Nosotros los mexicanos promedio creemos que las acciones individuales son apolíticas. Pffffff. Qué cansado explicarle a alguien que tenga o no una postura consciente, la tiene. Por acción o por omisión.

En fin, lo que quería decir hoy es que por fortuna, no todo está mal.

El ejemplo más tarado de cómo la falta también trae cosas espectaculares es el caso de Islandia, donde por la crisis removerán todos los McDonald’s. Menos mal.

En lo que a mí respecta, también se me van aclarando cosas con esta crisis política y ética del país. Ya sé a dónde pertenezco, ya puedo medir qué personas simplemente  no me interesan.

Son esas que creen no tener una postura, esos que mejor no expresan su opinión, esos que opinan como si vivieran solos en un mundo aparte.

Ojalá hubiera opiniones encontradas: lo único que encuentro son no-opiniones. Ratoncitos que mueven las orejas hacia abajo ante el peligro. Somos un chingo de ratones, ya podríamos hacerle un hoyo a esta plataforma idiota y en su lugar escogemos una parcela segura debajo de una alcantarilla maloliente.

***

Pero hay otras personas: gente sin la voluntad mutilada que escribe novelas y tiene proyectos incluyentes como Yuri Herrera, director de la revista El Perro (multielogiado por Volpi el pasado sábado en Laberinto de Milenio y a quien entrevistarán en El País esta tarde), gente que critica desde una postura adulta, desde adentro, como Heriberto Yépez (quien con una columnita en el antes mencionado suplemento, que no debe pasar de los 3000 caracteres, pone a toda la clase intelectual a remojar sus barbas cada sábado), gente como Raymundo Riva Palacio, como Leo Augusto con La Columna. Incluso que gente de la que no soy nada fan, como Mauricio González, quienes usan la independencia como un arma en sus blogs periodísticos. Lo hace también  Ramón Alberto Garza con IndigoMedia,  Eduardo García en Sentido Común y, chingá, por qué no, personas como mi carnal Ernesto Priego, quien integró a los angloparlantes a la discusión #internetnecesario desde su blog Neverneutral y su twitter. Por ahí  Pascal Beltrán del Río dirige Excelsior y hace lo que puede, creo. Los que hacen Emeequis lo hacen re bien y algunos todavía en Proceso.

Están Betteo y Bef , dibujando como si les pagaran lo que vale su trabajo, otros comiqueros como Bachan y escritores como Alberto Chimal quien además de una obra extensa y respetable hace patente su vocación de verdadero maestro.

Están mis amigos más jóvenes que organizan lecturas de poesía y rock. (El Andrei con Anuar, Oliver, Jorge Posada y Jorge Sosa que de entrada saben que no hay ni habrá nunca dinero en la poesía ¿Qué otro acto de resistencia hay, digo yo?)

***

Ya sé ya sé. Muchos son mis amigos. ¿Y de quienes diablos podría hablar que no lo fueran? No conozco a todo el mundo, pero todo el mundo conoce la valía de Carmen Aristegui, la de Enrique Gánem (divulgador de ciencia en MVS Radio y en Reporte Índigo) la de de Témoris Grecko dando vueltas en el mundo (reportando el mundo), la de los cientos de periodistas, escritores, ganaderos, valetparkings, zapateros, moneros, veladores, jardineros, escultores, herreros, veterinarios, porcelanistas, webmasters que saben que sin una postura y un actuar ético este pinche mundo no vale ni tres pesos.

Menciono a mis amigos pero cada quien tendrá otros. Me vale madre si creen que estoy haciendo amigonepotismo. Eso es lo que creo y ni modo.

Lo terrible, según yo, es que hay muchos otros (yo incluida) que seguimos lanzando piedras desde afuera, pensando que la resistencia se puede realizar desde el margen. Algo así como “no me meto, pero pienso que todos son unos pendejos y si puedo me quejo y me voy”.

Tiene razón Alberto Chimal cuando viene y contesta mi idea de exilio fácil (ver post anterior):  no somos ratones, no corremos a la primera. Nos quedamos, Alberto, nos quedamos pero no porque no nos quede de otra, sino porque todavía nos quedan cosas por hacer aquí.

Si algo nos enseña Yépez es que desde el otro lado de la barda las pedradas no entran: son puras chaquetitas adolescentes. Se tiene que hacer un esfuerzo por criticar y modificar desde adentro. Los precios a pagar son altos: horas nalga, prudencia (que no tibieza), celeridad, pasión.

Esas son las personas que me interesan, esa es la persona que me interesa ser.

Aún no llego y lo siento mucho.

2 thoughts on “No todo puede estar mal

  1. me gustó mucho esa frase q me dijiste ayer: esas cosas pasan..” y si, la necesitaba escuchar, me dio gusto verte! haber si una tardecilla nos vemos y platicamos porq ayer como q no se podía mucho con el ruido y asi je
    besos!
    sooz

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