Dicen, dicen

Por ahí escuché que, según algunos estudios psicoantropológicos, una buena estrategia para ser feliz es retrasar algunos placeres.

Comer, por ejemplo. Hay pocas cosas que nos hagan sentir tan poderosos como aplazar voluntariamente algo tan vital. Si lo sabrán los anoréxicos. (Aunque en esos casos el retraso del placer es tal que se vuelve en contra del controlador).

Quizás si hoy no veo un partido de futbol americano o no me meto al Twitter o al FB o me voy por la ruta más larga caminando a algún lado y me pongo a hacer cosas más productivas en la noche podría sentirme más feliz.  Es decir, si me controlo un minuto me sentiré mejor dos minutos.

Parece que al final hay algo en juego cuando se habla de felicidad que no siempre nos parece importante: la sensación de poder; aún cuando se trata de poder sobre nosotros mismos.

One thought on “Dicen, dicen

  1. Wow qué interesante: el poder colado hasta en la sopa. Ja, sin ánimo de trivializar lo que apuntas (de lo que apuntan los investigadores ésos que no dices) ni de proyectarme gacho, la tesis ‘encaja’ perfectamente con el sexo y la felicidad de ‘la muerte chiquita’ mientras más se retrase la respiración o la eyaculación. ¿Poder sobre sí mismo o sobre venir(se) o sobre el -alter- ego?
    Perdón, no me pude aguantar.

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