Más zombies, por favor

Otra cosa que escribí pa’ Chilango.com. Tengo que buscar dónde meter esta sección pues a pesar de mi post sobre Avatar, los de Ch decidieron que escribiré para ellos más seguido. (Todavía se puede vivir, creo).

Tons, acá está. Espero no aburrir muy pronto:

Más zombies, por favor

1. Como tus vecinos

De todas las criaturas de la noche, los zombies son lo mejor. No son guapísimos ni caballeritos ni delicados —ni los viste su mamá— como a los vampiros; no son  pasaditos de lanza como los gnomos o los chaneques; y tampoco unos peludos y resentidos sociales como los hombres lobo. En general sólo tienen un propósito claro (y muy respetable, por cierto): comerse al otro. Son como tus vecinos, terrenales, egoístas y medio brutos, pero si tienes claros sus horarios y sus costumbres, es fácil escabullirse.

2. Brrrrrains!

Aventuro que justamente por esa condición ultra terrena, los zombies hacen excelentes personajes-pivote para entrañables películas donde los guionistas se dejan ir como hilo de media y por una vez en la vida, se relajan. Lo anterior no quiere decir que sean películas idiotas: es de muchos conocida la metáfora que George A. Romero, el cineasta que sentó las bases para arquetipo de zombie moderno allá en 1968 con su “Night of the Living Dead”, impone a sus historias: los zombies representan a toda esa masa que no piensa, esa masa que compra cualquier cosa que le venden, humano que consume humano por gandalla o por estúpido. Las historias que se desarrollan en el (sub)género (sin intención peyorativa, por supuesto) de los zombies son interesantes porque están centradas en los vivos. Los zombies son sólo un buen pretexto, una situación límite que saca lo mejor y lo peor de los que quedan vivos.

3. Zombieland

Sólo echando un vistazo al guión es fácil apostarle a dos horas de sano entretenimiento con la película Zombieland (ahora mismo en cartelera, del director Ruben Fleischer ). Rhett Reese y Paul Wernick tardaron cuatro años trabajando un argumento que al principio incluía un cameo de Patrick Swayze (quien hoy, dada su condición, podría interpretar el mejor zombie-hollywoodense del mundo…daaa) pero cuyo papel terminó en las buenísimas manos de Bill Murray. Si toda la película está perfectamente amarrada y sana en el storytelling, la parte donde Murray se burla y se interpreta a sí mismo es una verdadera joya de la metaficción. Allí está el actor disfrazándose de zombie para poder jugar al golf tranquilamente en un Hollywood infestado de muertos vivientes…allí está, facilita y buena ondita la metáfora. Nada muy profundo, nada que no sepamos, pero sí carnita disfrutable y una autocrítica bienvenida si se toma en cuenta el marasmo de autocomplacencia y cursilería de otras pelis gringas que se toman taaaaaan en serio a sí mismas como…ejem, Avatar o Crepúsculo.

Se trata también del regreso de Woody Harrelson, en lo mejor que puede ofrecernos: una sonrisa cínica como pocas y un insuperable estilo para sostener un rifle en las manos (à la Natural Born Killers, Oliver Stone, 1994, cuando muchos nos hicimos sus fans en secreto).  Es extraño, por lo menos para una amargada cinéfila como yo, que el hecho de que ya estén pensando en la secuela Zombieland 2, a estrenarse en 2011, e incluso quieran convertirla en franquicia/ serie de TV y/o videojuego no resulte molesto: con la figura de los zombies podemos atascarnos todo lo necesario. Sería inútil y aburridísimo tratar de resistirnos. ¡Braiiiins!

4. Popurrí de zombies

En este país lo que rifa es el vampiro: mi teoría es que en somos bien emos y nos late el lloriqueo. (Por algo la estética darkie se impone más seguido de lo que yo puedo disfrutarla). Qué más quisiera yo que citar referentes mexicanos, libros, discos o pelis que hayan retomado al zombie como héroe o siquiera como leit motif… pero no conozco ninguno. Así, con la esperanza de que quizás ustedes, comentadores tengan la amabilidad de remediar mi ignorancia, citaré algunas obras cúspides (no mexicanas) con el tema de los zombies. Si a usted le gusta esta onda de la carne humana, no se pierda:

The Zombie Survival Guide, de Max Brooks, (hijo de Mel, rey de la parodia, entre otras cosas creador de la serie de televisión sesentera Get Smart) quien con esta divertidísima novela-manual-práctico sienta bases minuciosas para el día en que ocurra lo inevitable; el día en que nos demos cuenta de que vivimos en un mundo de puros muertos vivientes.

El ochentero video literal de Total Eclipse of the Heart de la mujer del pelo chistoso, doña Bonnie Tyler (cuyo paradero y look treinta años después no quiero ni imaginarme). Los monitos que la acosan con intenciones sucias en el video y a quienes les salen luces de los ojos son una versión muy estilizada, pero a nosotros no nos engañan: Bonnie está tratando de escapar de un mundo de zombies.

Zombie Haiku, de Ryan Mecum. Un librito que parece inofensivo, pero que a través de parcos haikús cuenta la historia de un hombre que acaba de hacerse zombie y va a buscar a su familia, para comérsela. Entre otros hallazgos, está el pequeño poema que dice: “I loved my momma/ I eat her with my mouth closed, / how she would want it”.

6 thoughts on “Más zombies, por favor

  1. Ora que mi vida está adjetivada por un vegetarianismo (facilitado por la carencia de taquerías en este país) cada vez que me como mi cereal digo “grrrrrrrrrrrrrains!” imaginándome una deliciosa queca de sesos.

    Shíngaos.

  2. Iba a adjetivar “un vegeterianismo” con “liberal” o algo que indicara la falta de totalitarismo en dicho modificador, pero se me olvidó

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