¿Cómo era?

Me intriga cómo se hacen los amigos. Las filias, cómo empiezan, qué vemos en el otro que no podemos resistirlo.

Hablo del otro amor, el que no tiene que ver necesariamente con sexo.

Los laboratorios del amor son las fiestas y las reuniones. En cada mesa un matraz, un mechero de Bunsen, una caja de Petri. Listos para la alquimia: nuestra intención siempre es buena.

Pero rara vez resulta.

De mis mejores amigos como de mis amores recuerdo la primera vez que hablé con ellos. Un chiste bobo. Los zapatos que traían puestos. Más de una vez me ha ocurrido que identifico la prenda antes que al amigo. Digo yo podría ser amiga de esos tenis, claro que sí. Mi amigo, el único que tiene pase directo vitalicio a mi departamento de la risa, fue primero una camiseta. yo podría ser amiga de esa camiseta, claro que sí. Me tardé un par de días en reconocerle la cara a la camiseta, que luego me aclaró “era prestada”. Chale. Y yo ya no podía echar para atrás lo de darle el pase vitalicio.

Otro amigo, el del pase vitalicio a la emoción onírica, fue primero unas mangas. Tuvimos muchas peleas al principio, nos veíamos en eterno conflicto, pero siempre supe que esas mangas ya no me iban a dejar. Las tendría cerca de mí toda la vida.

Lo que quiero decir es que lo supe desde el primer día.

Antes de que la música o los libros o el cine o las tardes de confesiones nos hicieran verdaderos amigos.

Lo que quiero saber es cómo le hace uno para saberlo tan temprano. Te da un gran golpe en la cabeza. No importa que luego vayas inventando los caminitos, ya sabes que por allí hay un sendero y como si fueras en un trance, lo empiezas a recorrer.

Luego digo que no creo en el destino porque el destino siempre es presente, no futuro. Pero existe, pues en este presente eterno las cosas tenían que ocurrir así y no de otra manera.

“There are paths outside this book, you know” le decía el Delirio al Destino.

Y el Destino, con su capa cubriéndole los ojos ciegos sólo acierta a leer una línea de aquél libro donde todo está escrito: “and suddenly, as if in some kind of trance, she goes on and says  there are paths outside this book, you know“.

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Los favoriteos (sólo para Twitteros)

En Twitter la gente se favoritea. La palabra es feúcha como muchos neologismos provenientes de las redes sociales pero nos importa poco. Ya todos tenemos algo de bárbaros –así nos llama Alessandro Baricco a quienes nos hace sentido la palabra googlear y para quienes esto  😛 es un amigo sacando la lengüita–, no tiene sentido hacerse el pudoroso.

Favoritear es un verbo, como feisbukear, como textear, como tantos otros.

Lo que da curiosidad en realidad no es si la palabra es nueva sino lo otro. Me pregunto si eso que estamos haciendo con la gente, lo que estamos haciendo con los amigos es nuevo. 

Siempre hemos tenido amigos a los que queremos más que a otros, pero nunca antes habíamos podido favoritearlos. No en público pues y no a través de títulos que los colocan en listas que nunca imaginaron pertenecer.

Al favoritear a tus cuates los clasificas por profesión, por tiempo de conocerlos, por audacia en sus tuits, por área en la que se desarrollan, por intereses comunes y hasta por desencuentros.

Eso te lleva a tenerlos en un archivo donde comparten microblog con gente dispar. Es posible que tus co-favoriteados sean tipos que hasta mal te caen en la vida real –aunque eso de ‘la vida real’ a estas alturas ya es un decir–.

Yo por ejemplo, estoy listada en “gente que a veces me hace reír”, un amigo me pone junto a otras personas que no conozco en un mismo timeline. Allí estoy (estamos) , con esa cuasi responsabilidad de decir algo chistosón. Al menos algo medianamente entretenido, vamos.

Come on, ¡somos los que a-veces-lo-hacemos-reír! Aaaalgo bueno debe haber allí.  

El otro día me puse a leer a los que hacen reír a mi amigo y sinceramente, ninguno me hizo reír.

También estoy listada en un “mujerones”, cosa que siempre me hace mucha  gracia pues no existe la palabra contraparte “hombrerones”. Estoy en otra lista que simplemente dice “mujeres”. No conozco ninguna persona que favoritee por “humanos con pito que me caen muy bien”. Es extraño. 

😛

No me quejo. Nunca me quejo de ser favorita de nadie. Soy la más chica de una familia de cinco y mi hermano más lejano en edad me lleva 21 años…créanme, me eeeeencaaaanta ser favorita en algo, pero cada vez me resulta más raro esto de ser amigos fuera, ser amigos ‘dentro’ (del Facebook, del Twitter, del blog). Empiezo a confundirme. 

También es gracioso cuando me favoritea alguien que me cae mal.

Pienso “diablos, qué difícil ahora decirle lo bruto o lo annoying little bastard que es”.

Yo lo único que pregunto es ¿alguien está llevando apuntes? La maestra vida está dictando muy rápido y yo siento que ya me perdí lo importante de la clase.

Ahí luego me sacan copias de sus apuntes y me quedo en sus casas pa que me expliquen. Yo llevo la pizza.

Cada día, los días

Será que cada día me queda menos: cada día los días se me vuelven más valiosos.

Solía ser más tolerante con el desperdicio, sobre todo con el tiempo, pero ya no es tan fácil. Empiezo a envejecer, me pongo de malas si las cosas se postergan, me pongo de malas (peor) si soy yo quien posterga.

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En la red, pu, cuánto desperdicio.

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Como decía Kurt Vonnegut: el talento es muy común. Lo que es poco común son las ganas de trabajar.

Lo oigo lo oigo y pienso que el cabrón me conocía y conocía a muchos de mis amigos.

Entonces me pongo una fecha de entrega, una disciplina de trabajo, la empiezo a cumplir, me empiezan a salir cosas.

(Y de inmediato se me hace un hoyo en el corazón. Es un arco reflejo del alma diciendo: nooooovaaaaaasaaaaaapoddeeeeeeeeeer! Pinchi alma cabrona con la que nació uno.)

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Pero nada. Apagamos la bocina y seguimos trabajando.Que no se diga que somos unas lloroncitas. A veces hay que mandar a la chingada a todos, hasta el alma propia.

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Fuimos el otro día a divertirnos a la calle de Jerónimas, paralela a la de Regina en el Centro. (Somos un gran equipo en eso de la diversión).

Allí vimos este letrero y no podemos olvidarlo:

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Hay mucho desperdicio en la red, pero el sitio colaborativo de Cory Doctorow Boing Boing no es uno de ellos. Su muy canadiense idea del copyright y los archivos compartidos es indispensable para el buen gobierno de esta cosa que se llama Internet. La razón más importante por la usted debe interesarse en estos conceptos de autogobierno de la red es que, ejem, usted me lee desde una terminal electrónica conectada a ella.

Además es buen novelista (Doctorow, no usté). Le hace a la ciencia ficción, como casi todos quisiéramos hacerle, pues. Si usté lee en inglés, puede bajar acá de a grapita china la novela Makers la más reciente del buen Doctorow.

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Desde 2004, Doctorow pone sus novelas a disposición de los lectores en la red, bajo licencia de Creative Commons, que permite usarlas siempre y cuando se atribuya la autoría y  se haga sin fines comerciales.

“… one can now make derivative works from the book without permission, provided the license and attribution is retained with each new work and the derivatives are not used commercially. Already, fans of the book have begun Russian and Spanish translations, an audio book version, and several amusing re-arrangements of the text. Doctorow has noted that he is pleased that people are building on his work, and that he hopes that further innovations will follow”.

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El trabajo derivativo no es pirataje, es creación.

Las ideas no son de nadie. El TRABAJO lo es.

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Lo que pase en la red pasará en nuestras vidas, no lo dude usté.

Por eso, es muy interesante cuando Doctorow pone en práctica el pensamiento de izquierda y no pierde oportunidad para analizar los efectos del miedo.

Este es un fragmento de su post de hoy, sobre un fotógrafo de la BBC al que detuvieron por quererle hacer una foto a la Catedral de San Pablo en Londres.

“The real damage from terrorist attacks doesn’t come from the explosion. The real damage is done after the explosion, by the victims, who repeatedly and determinedly attack themselves, giving over reason in favor of terror. Every London cop who stops someone from taking a picture of a public building, every TSA agent who takes away your kid’s toothpaste, every NSA spook who wiretaps your email, does the terrorist’s job for him. Terrorism is about magnifying one mediagenic act of violence into one hundred billion acts of terrorized authoritarian idiocy. There were two al Quaeda operatives at St Paul’s that day: the cop and her volunteer sidekick, who were about Osama bin Laden’s business in London all day long”.

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Izquierda mexicana, ¿cuándo empezaremos a dejar de pelear por huesos sin carne para desmenuzar los tramos más sutiles del pensamiento de derecha? Eso son los tramos que importan, digo yo.

De aquí en mientras…

Hola hola. Nomás para avisar a quien pase por aquí que el proyecto mcsweenezco de nombre tentativo “Sonidos y silencios de la Ciudad de México” empieza a respirar.

Se nos acaba de unir Erika, una lingüista; Edgar, escritor; Ernesto S, licenciadote en letras inglesas; un novelista que me confirmará por la tarde; La Marus que es re buena diseñadora gráfica y otro periodista que vive en NY.

Somos un rechingo y ay chingaos, qué vivos nos vamos a sentir cuando lo tengamos en nuestras manos (o en nuestras compus).

Muy importante, también se unió otro diseñador, don Pepe, que se sabe manejar el inCopy por delante y por detrás y en cuyo trabajo confío mucho.

Este sábado abriré una pestaña en el blog para lanzar la convocatoria formal.  Les adelanto que aunque sean escritores pueden pensar en una colaboración gráfica/musical/virtual o whatever.

En esta propuesta añadiré algunos enfoques (tirando línea la editora, pues) que pueden hacer suyos por si quieren participar pero no saben por dónde.

También les adelanto que nadie está poniendo ni recibiendo varo de esto, aunque el varo que milagrosamente se llegara a recibir (así sean dos o tres pesos) se repartirá en partes exactamente iguales pa que no se me pelieen.

En realidad, lo único que este proyecto podría ofrecerles es un escaparate, una manera erótica de protestar o de reír con los demás. Lo otro que pueda venir, (como el matrimonio y los hijos cuando uno se enamora) será una afortunada casualidad.

Lo que yo de antemano les ofrezco es que habrá un trabajo curatorial/editorial férreo y creativo, digno de sus libreros.

Mañana los veo por aquí.

No todo puede estar mal

Tiene días, ¿meses? que no posteo con calma y con amor porque siento que ya nada importa.

No hay consensos, no hay proyecto, no hay ganas. El país es como yo: un cerebro en funciones (porque parezca lo que parezca, no somos tan pendejos como nos gustaría creer) y una voluntad en huelga.

La clase media se jalonea, se derrumba. Pedir que asuman una postura es demasiado, pedir que vean más allá de sus narices inimaginable.

Nosotros los mexicanos promedio creemos que las acciones individuales son apolíticas. Pffffff. Qué cansado explicarle a alguien que tenga o no una postura consciente, la tiene. Por acción o por omisión.

En fin, lo que quería decir hoy es que por fortuna, no todo está mal.

El ejemplo más tarado de cómo la falta también trae cosas espectaculares es el caso de Islandia, donde por la crisis removerán todos los McDonald’s. Menos mal.

En lo que a mí respecta, también se me van aclarando cosas con esta crisis política y ética del país. Ya sé a dónde pertenezco, ya puedo medir qué personas simplemente  no me interesan.

Son esas que creen no tener una postura, esos que mejor no expresan su opinión, esos que opinan como si vivieran solos en un mundo aparte.

Ojalá hubiera opiniones encontradas: lo único que encuentro son no-opiniones. Ratoncitos que mueven las orejas hacia abajo ante el peligro. Somos un chingo de ratones, ya podríamos hacerle un hoyo a esta plataforma idiota y en su lugar escogemos una parcela segura debajo de una alcantarilla maloliente.

***

Pero hay otras personas: gente sin la voluntad mutilada que escribe novelas y tiene proyectos incluyentes como Yuri Herrera, director de la revista El Perro (multielogiado por Volpi el pasado sábado en Laberinto de Milenio y a quien entrevistarán en El País esta tarde), gente que critica desde una postura adulta, desde adentro, como Heriberto Yépez (quien con una columnita en el antes mencionado suplemento, que no debe pasar de los 3000 caracteres, pone a toda la clase intelectual a remojar sus barbas cada sábado), gente como Raymundo Riva Palacio, como Leo Augusto con La Columna. Incluso que gente de la que no soy nada fan, como Mauricio González, quienes usan la independencia como un arma en sus blogs periodísticos. Lo hace también  Ramón Alberto Garza con IndigoMedia,  Eduardo García en Sentido Común y, chingá, por qué no, personas como mi carnal Ernesto Priego, quien integró a los angloparlantes a la discusión #internetnecesario desde su blog Neverneutral y su twitter. Por ahí  Pascal Beltrán del Río dirige Excelsior y hace lo que puede, creo. Los que hacen Emeequis lo hacen re bien y algunos todavía en Proceso.

Están Betteo y Bef , dibujando como si les pagaran lo que vale su trabajo, otros comiqueros como Bachan y escritores como Alberto Chimal quien además de una obra extensa y respetable hace patente su vocación de verdadero maestro.

Están mis amigos más jóvenes que organizan lecturas de poesía y rock. (El Andrei con Anuar, Oliver, Jorge Posada y Jorge Sosa que de entrada saben que no hay ni habrá nunca dinero en la poesía ¿Qué otro acto de resistencia hay, digo yo?)

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Ya sé ya sé. Muchos son mis amigos. ¿Y de quienes diablos podría hablar que no lo fueran? No conozco a todo el mundo, pero todo el mundo conoce la valía de Carmen Aristegui, la de Enrique Gánem (divulgador de ciencia en MVS Radio y en Reporte Índigo) la de de Témoris Grecko dando vueltas en el mundo (reportando el mundo), la de los cientos de periodistas, escritores, ganaderos, valetparkings, zapateros, moneros, veladores, jardineros, escultores, herreros, veterinarios, porcelanistas, webmasters que saben que sin una postura y un actuar ético este pinche mundo no vale ni tres pesos.

Menciono a mis amigos pero cada quien tendrá otros. Me vale madre si creen que estoy haciendo amigonepotismo. Eso es lo que creo y ni modo.

Lo terrible, según yo, es que hay muchos otros (yo incluida) que seguimos lanzando piedras desde afuera, pensando que la resistencia se puede realizar desde el margen. Algo así como “no me meto, pero pienso que todos son unos pendejos y si puedo me quejo y me voy”.

Tiene razón Alberto Chimal cuando viene y contesta mi idea de exilio fácil (ver post anterior):  no somos ratones, no corremos a la primera. Nos quedamos, Alberto, nos quedamos pero no porque no nos quede de otra, sino porque todavía nos quedan cosas por hacer aquí.

Si algo nos enseña Yépez es que desde el otro lado de la barda las pedradas no entran: son puras chaquetitas adolescentes. Se tiene que hacer un esfuerzo por criticar y modificar desde adentro. Los precios a pagar son altos: horas nalga, prudencia (que no tibieza), celeridad, pasión.

Esas son las personas que me interesan, esa es la persona que me interesa ser.

Aún no llego y lo siento mucho.

Nostoyblogueando

Naaa, estoy tapada, no quiero ni bloguear ni escribir ni nada, pero…chingaos, nomás tengo que decir que estoy tapada para que se me empiecen a ocurrir tarugadas.

Ahorita me dieron ganas de liberarme hablando de mí en tercera persona, como lo hago cada mes al final de la columna de Chilango. Por ejemplo, podríamos decir que Ira Franco tenía harta flojera de escribir sobre Twilight, aunque al final se divirtió como enana haciéndolo. (Por cierto que Ira Franco siempre se ha preguntado por qué será que los enanos se divierten más que la gente de estatura normal, algo harán los cabroncitos). Diríamos también que Ira Franco le pide a García Márquez que salga del silencio cómplice y que aclare que aunque no se ubican en el mismo lugar literario, él y Nabokov pueden y deben escribir del arquetipo viejo-rabo-verde-ninfeta con la misma libertad que Voltaire les concedió, pero que permitir que el gobierno de Puebla y su maquiavélico plantel lo usen como bandera es inaceptable. (Ira Franco piensa además que el asunto Polanski no está en el mismo terreno. People: ficción y realidad, por más que uno quiera, no son lo mismo).

***

Ira Franco irá hoy al Chasacarrillo Gil, abrazará de a madres a sus  dos carnales, el Bef y el Sifuentes. (El primero, poseedor de un talento, una necedad y una persistencia que ya quisieran varios ; el segundo papá de Diego, de la Kekis y del humor más ácido, más interesante, más contracultural y más rápido de todo el oeste defeño).  Chingodegustomano.

The ‘aha’ moment

Revelaciones sobre mi carácter han llenado mis semanas. (Esta es la primera etapa de la vida en que me siento despierta, en ocasiones dolorosamente).

Quizás sea eso lo que me tiene así de sensible. Ayer fuimos a ver Gomorra, la peli basada en la novela de Roberto Saviano sobre la mafia napolitana. Las cifras de asesinados por la mafia aparecieron como títulos lapidarios antes de los créditos finales. Me puse tristísima. 3,600 asesinados desde 1980. Hay una película lapidaria y una novela lapidaria al respecto. La cantidad de vidas perdidas lo amerita.

Aquí en mi país se mueren el doble cada año (se habló de 5.500 en 2008 y eso tan solo de los que se tiene documento. Hoy amanecimos con otros 15, maniatados y torturados al lado de una carretera en Michoacán, estado natal, por cierto, de suseñorpresidente). Aún no veo que los novelistas, los guionistas ni los bloguistas hagamos algo. Siento pena, también de mí misma: me he acostumbrado demasiado pronto.

Quizás Yépez con Al otro lado. Quizás muchos otros que no conozco porque soy una inculta desinformada. Ojalá.

A la luz de las recientes elecciones, la cosa es aún más dura. Un pinche pueblo desmemoriado que legítimamente (o mañosamente según dicen algunos) usó la abstención como única arma de resistencia.

Nos dijimos sin decirlo unos a otros: lo único que podemos hacer es no hacer nada.

Muchas preguntas vienen a mi mente: será que no nos importa, será que tenemos miedo de nuestra propia voz, será que vivimos inermes y sedados porque vivir sintiendo los 15 o 20 asesinatos diarios nos volvería locos.

(No se me malinterprete. Si hay que fijar alguna postura política la mía estaba con el abstencionismo y con el anulismo, pero estuve allí de forma tanática, de la única manera que se puede estar cuando se favorece la rabia y no la construcción).

***

Este post se llama “the aha moment” porque mi amigo R. tuvo a bien recordarme la primera película de The Matrix. Luego de un par se sesiones de amistad intensa, de cinco horas urgando sobre nuestros miedos y nuestras victorias desde que nos conocemos, R me dijo: “Aún nos falta mucho, pero cuando hablo contigo siento que veo la realidad así como en código binario. Como cuando Neo se da cuenta de que no tiene que esquivar las balas sino verlas en su justa velocidad. ¿Te acuerdas de esa escena?”

Todos los días me levanto y agradezco los ‘¡Aha! moments’ con mis amigos.

Kreativ Blogger Awards y otras drogas

Primero lo primero: pocos NO saben cuánto quiero y admiro a Ernesto Priego, por lo que entenderán cuán sorprendida y honrada estoy de aparecer en su lista de Kreativ Blogger Awards. Según el ¿tag? ¿meme? (¿cómo se dice en estas fechas?) el award me hace merecedora además de listar siete cosas que me gustan sin un orden particular.
Lo hago tarde, pues tarde estoy llegando a todo. (Últimamente me siento como un personajito de Beckett, de esos que entran a escena cuando  ya toda esperanza ha salido de ella). En fin. Amo y agradezco esta pequeña invitación a la indulgencia y me limito, como antes lo hizo mi sabio carnalito en tierras londinenses, a listar cosas que me gustan y no personas:

-Me gusta cómo me queda el pelo cuando aún está húmedo y hago el amor. Esas vueltas por la cama terminan de secarlo y le dan toda la onda.

-Me gusta cómo los animales hacen caras. Mi gata es un obvio ejemplo: se ríe o se enoja si me burlo cuando se cae de la cama. A veces me deja de hablar durante horas. También he visto perros callejeros pasar junto otros; mirándolos apenas con el rabillo del ojo para cerciorarse si no están pisando un campo minado de territorialidad. Ah, y mi perra pega unas carcajadas entrañables cuando juego con ella. Neto, neto.

-Me gusta tenerle ganas a un libro, mirarlo en el estante y decirle “un sábado de estos, cabrón, un sábado de estos”. Aunque si es un cómic no resisto mucho tiempo: es como tener un libro enfrente, pero encuerado.

-La angustia de regresar a la escuela. Comprar un cuaderno nuevo para las materias, sentarme dos horas a oír algo que no genera dinero.

-Mis clases de portugués. No tengo idea de por qué tardé tanto en regresar a los idiomas.

-Los calamares en Madrid.

-Cuando sueño como si estuviera filmando una película. Mejor aún cuando sueño que voy junto a Fellini y es él quien filma mi sueño. (Aunque eso sólo ha pasado una vez y casi me deprime pensar que tuve que despertar).
Se supone que tengo que nombrar siete blogueros a pasar el Blog Award, pero yo digo que ustedes ya saben quiénes son.
***

En términos blogueros, me parece que he retrasado este post doscientos años, aunque sólo tardé unos días.
Se sabe lo profundo del golpe de conciencia por la fuerza narrativa con la que transcurre el tiempo.

Viajar es también probar de muchos peyotes, varias mezcalinas: la que segrega uno mismo en las caminatas interminables; la que fluye de esas caras raras, donde es más difícil reconocerse; la droga que se alimenta de idiomas extraños (griego, italogriego y maltés –una cosa oh so weird que tiene elementos de árabe con inglés y francés–me ha tocado oír la última semana); el peyote de las cosas dichas con prisa, los malentendidos y los nuevos significados.
Y no es retórica ni ganas de endulzar oídos: de todos los sitios posibles, jamás se me habría ocurrido, por ejemplo, que justamente en Atenas, me dijeran que ‘perro’ se dice ‘esquilo’ (o eso entendí y miren que lo pregunté varias veces) o que al intentar comentar de Sócrates me dijeran que claro que lo conocían, que era una calle y que con gusto me la señalaban en el mapa. (Claro que le pregunté a un cocinero, but still…)
Cosas que uno va a escuchar al otro lado del mundo. (Tierra Media, medi-terránea, llena de monstruos y villas quietas).
Un par de días antes, en Madrid, lloré dos veces en el barrió de Lavapiés con espectáculos de circo-vaudeville-clown callejero. Otra mezcalina, otro idioma, el del silencio y las caras pintadas de blanco que aún no puedo olvidar.

No sabía tampoco que las mulas en la isla de Santorini (en territorio griego pero muy cercano ya a Italia) fueran tan pinches mulas y se te restregaran ‘de-a-propósito’ para ver si te tiran por esas escaleras que bien podrían ser un barranco.
Y Malta, bueno, Malta es hasta hoy la mezcalina más duradera de este viaje. Nadie me lo va a creer, pero la diminuta ciudad amurallada que aún guarda el centro histórico, Valleta, (más al estilo árabe que al estilo francés) es absolutamente hermosa. Ya postearé algunas fotos cuando tenga una conexión de Internet adecuada.

***

Dos breves maltesas, nomás por no dejar:

-un perrito maltés de a devis cuesta la friolera de 1600 euros.

-los verdaderos halcones malteses fueron un pago del gobernador o ‘contramaestre’ al rey o virrey español (en una de tantas y tan diversas ocupaciones del archipiélago maltés que se acerca quizás a Polonia en interés extranjero por su ubicación estratégica) para que los dejaran en paz y pudieran gobernarse solos. Un enorme pájaro entrenado: eso costó alguna vez la autonomía.

Supongo (porque ahora no podré googlearlo) que en la película y en la novela se habla de una evolución a reproducción escultórica del mismo animal, la reliquia de una ofrenda.
En fin.

Espero no estar aburriendo a Bozo.

(Por cierto ¿habrá muchas diferencias de mis posts cuando los escribo offline y luego sólo me conecto para el copypaste en WordPress? Intuyo que sí, pero no sé por dónde…)

Recomendar es responsabilizarse

El otro día recomendé la peli de Ripstein, El Carnaval de Sodoma, a dos personas que tengo en alta consideración.

Cuando los volví a ver me dijeron que no les había gustado nada. Lo sentí mucho, de verdad, pues parece que fueron a verla (dedicaron su tiempo) específicamente por mis palabras. Me dio una pena gigantesca.

En este caso no podría decir, aún con la pena, que me arrepiento de haberla recomendado. Creo que es una peli ultra pretenciosa y enfatizo la palabra. Ripstein siempre quiere, pretende, desea, aspira. Que yo recuerde, Ripstein tiene muchas películas MALAS, pero ninguna PELICULITA.

A diferencia de muchos críticos de café, yo siento que a los artistas mexicanos les falta eso, pretensión. Ojalá pretendiéramos ser Godard y no Tarantino, Hitchcock y no Fincher, Pessoa y no Benedetti. A ver de allí a dónde llegábamos.

Peeero, qué pena que un par de amigos se hayan pasado un mal rato por mi culpa. Ni modo, a responsabilizarse de todo lo que sale de la boca de uno.