Este miércoles, caray qué emoción.

Invitaci_nBEF

Advertisements

Si ella no puede nadie podrá

Hablo de la literatura.

Ayer me fui a la cama pensando lo de siempre: el camino más largo, pero más exquisito para llegar a donde necesito es la literatura.

Esta máquina anónima de la memoria humana -entendida como un todo, suma de las partes, sin importar cuántos libros inservibles haya uno leído, sin importar también quién haya firmado esos libros- ofrece la más potente salvación.

Ni la religión ni el psicoanálisis (y miren que últimamente soy fan de la última) son capaces de hacer que tu lavadora interna centrifugue con tal espectacularidad. Y es que cuando uno lee un libro no abreva sólo del que tiene en las manos: cuando lees un libro estás leyendo todos, todos los que has leído y los que leyó el autor al escribirlo.

La vedadera evolución de tu memoria, incluso de tu memoria corporal, se detiene cuando dejas de leer y avanza exactamente desde el punto en que la habías dejado cuando vuelves a tomar un libro.

Powerful those little thingies.

Y eso que todavía no llego a lo que puede hacer un libro por la realidad. Hace un momento, en mi lectura matutina de blogs saludé a Bef, quien últimamente ‘blande’ su blog como exquisita arma contra la ignorancia.

En su más reciente post, discute aquella falacia de que la Ciencia Ficción es un género muerto. ¿De qué hablan cánones, acaso no han echado un vistazo a la cartelera cinematográfica ultimamente?

Jeez.

Concuerdo completamente con Bef en aquel señalamiento (enorme, punk y lapidario por cierto, I’m certainly impressed):

“Y es que estoy convencido de que si el estado totalitario que vislumbraba Orwell en 1984 no existió nunca se debió, en parte, a la propia existencia del libro“.

Termina su post con una frase hermosísima, que he tenido la suerte de oírle en viva voz:

“El futuro no será de nadie. Pero alguien tendrá que soñarlo”.

So, let’s.

Monsiváis 2a. parte

En eso, dejó su monótono discurrir sobre el Museo del Estanquillo y alzó los ojos.

M- Usted lo había ocultado, a usted le gustan los cómics, es más, ¡usted hace cómics!

Su dedito de setenta años me señaló como un niño prueba merengue.

I- Ehh, si, bueno, qué le puedo decir, me encantan, pero no dibujo nada.

M-Pero escribe, ¿no?

Sonreí. Es cómo cuando uno empieza a hacer ejercicio. Es la neta cuando alguien lo nota.

Entonces empezó el namedropping.

Eisner, Eisner, Eisner. El sr. es fan. (o fanette, vamos).

Hablamos de ciencia ficción, de cine, de animación.

De cómo el manga nomás no le entra y cómo no ha leído a Gaiman.

I- ¿Cómo cree?

M-No, en serio no lo conozco.

1-0 favor moi.

I-¿Alan Moore?

M-Muy poco. Sólo leí su V for Vendetta. El que me fascina, es un genio, es Frank Miller, Sin City es un portento. El cómic y la película, más de Miller que de Rodríguez.

M-Mi última tarea literaria es acabar de leer todo de Philip K. Dick. Pero hay tanto que leer.

I-Caray, coincido señor, coincido.

M-Me gustaba Tales from the crypt.

I-Yo no sabía, va a decir que soy tonta, pero no sabía que Dawn of the Dead está basado en ‘Soy Leyenda’ de Richard Matheson.

M-No hay que saberlo.

I-No, pero qué pena.

M-Bueno, en realidad te refieres (allí empezó a tutearme) a Night of the Living Dead.

I-¿Es la del 68?

M-En blanco y negro.

I-¿Esa no es Dawn?

M-No. Chécalo en internet.

I-Le creo más a usted.

M-No, en serio chécalo porque ya me hiciste dudar.

Seguimos hablando otros 20 minutos; me di el lujo de darle dos o tres golpes bajos y hasta de ofrecer el préstamo de un par de títulos. Aunque por supuesto, acabó asestándome un 6-5 favor Monsiváis.

Estuve cerca.

***

Un par de días antes el Bef y yo hacíamos lo mismo en una esquinita de la Col. Roma. Exiliados de un pitero restaurantillo venido a más, nos quedamos platicando ‘de rápido’ de autores y chismes literarios. De rápido duró casi una hora.

Que si este tiene una casa en Los Hamptons, Long Island, que si este solía contar historias de adolescentes punketos en Brooklyn.

Bef se río mucho cuando le conté que mi novio equiparaba nuestra justa “namedroppera” con una de albures.

La literatura y lo de ‘a albures me la ganas pero al…’ son dos tópicos totalmente distintos, pero para nosotros los geekazos funciona de forma similar.

El Bef, por ejemplo, con su memoria de 180 terabytes en disco duro (y déjate lo que tiene de RAM el mugroso) siempre ‘pasa a perjudicarme’.

Me chingó, me chingó. Siempre salgo pensando luego de una plática con él. Ni modo, hay que ponerse más pilas. Leer más. Saber más.

Qué rico.