Cada día, los días

Será que cada día me queda menos: cada día los días se me vuelven más valiosos.

Solía ser más tolerante con el desperdicio, sobre todo con el tiempo, pero ya no es tan fácil. Empiezo a envejecer, me pongo de malas si las cosas se postergan, me pongo de malas (peor) si soy yo quien posterga.

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En la red, pu, cuánto desperdicio.

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Como decía Kurt Vonnegut: el talento es muy común. Lo que es poco común son las ganas de trabajar.

Lo oigo lo oigo y pienso que el cabrón me conocía y conocía a muchos de mis amigos.

Entonces me pongo una fecha de entrega, una disciplina de trabajo, la empiezo a cumplir, me empiezan a salir cosas.

(Y de inmediato se me hace un hoyo en el corazón. Es un arco reflejo del alma diciendo: nooooovaaaaaasaaaaaapoddeeeeeeeeeer! Pinchi alma cabrona con la que nació uno.)

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Pero nada. Apagamos la bocina y seguimos trabajando.Que no se diga que somos unas lloroncitas. A veces hay que mandar a la chingada a todos, hasta el alma propia.

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Fuimos el otro día a divertirnos a la calle de Jerónimas, paralela a la de Regina en el Centro. (Somos un gran equipo en eso de la diversión).

Allí vimos este letrero y no podemos olvidarlo:

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Hay mucho desperdicio en la red, pero el sitio colaborativo de Cory Doctorow Boing Boing no es uno de ellos. Su muy canadiense idea del copyright y los archivos compartidos es indispensable para el buen gobierno de esta cosa que se llama Internet. La razón más importante por la usted debe interesarse en estos conceptos de autogobierno de la red es que, ejem, usted me lee desde una terminal electrónica conectada a ella.

Además es buen novelista (Doctorow, no usté). Le hace a la ciencia ficción, como casi todos quisiéramos hacerle, pues. Si usté lee en inglés, puede bajar acá de a grapita china la novela Makers la más reciente del buen Doctorow.

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Desde 2004, Doctorow pone sus novelas a disposición de los lectores en la red, bajo licencia de Creative Commons, que permite usarlas siempre y cuando se atribuya la autoría y  se haga sin fines comerciales.

“… one can now make derivative works from the book without permission, provided the license and attribution is retained with each new work and the derivatives are not used commercially. Already, fans of the book have begun Russian and Spanish translations, an audio book version, and several amusing re-arrangements of the text. Doctorow has noted that he is pleased that people are building on his work, and that he hopes that further innovations will follow”.

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El trabajo derivativo no es pirataje, es creación.

Las ideas no son de nadie. El TRABAJO lo es.

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Lo que pase en la red pasará en nuestras vidas, no lo dude usté.

Por eso, es muy interesante cuando Doctorow pone en práctica el pensamiento de izquierda y no pierde oportunidad para analizar los efectos del miedo.

Este es un fragmento de su post de hoy, sobre un fotógrafo de la BBC al que detuvieron por quererle hacer una foto a la Catedral de San Pablo en Londres.

“The real damage from terrorist attacks doesn’t come from the explosion. The real damage is done after the explosion, by the victims, who repeatedly and determinedly attack themselves, giving over reason in favor of terror. Every London cop who stops someone from taking a picture of a public building, every TSA agent who takes away your kid’s toothpaste, every NSA spook who wiretaps your email, does the terrorist’s job for him. Terrorism is about magnifying one mediagenic act of violence into one hundred billion acts of terrorized authoritarian idiocy. There were two al Quaeda operatives at St Paul’s that day: the cop and her volunteer sidekick, who were about Osama bin Laden’s business in London all day long”.

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Izquierda mexicana, ¿cuándo empezaremos a dejar de pelear por huesos sin carne para desmenuzar los tramos más sutiles del pensamiento de derecha? Eso son los tramos que importan, digo yo.

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Anal-yse

Supongo que todos lo han pensado: realmente no estoy viendo este video, veo un cuadradito en movimiento mientras la otra parte de mis ojos no puede dejar de notar el marco blanco de mi computadora, el navegador con una plasta delgada y gris con en un espacio blanco, una etiqueta alargada donde se lee youtube/wp/q93uo3u4Y& no sé qué más,  siete tabs abiertos de colores /twitter/gmail/blogs/noticias/wordpressaddnewpost, las columnas izquierda y derecha llenas de links y la colita de mi wallpaper de fondo, apenas un poco de nieve de una tira Calvin&Hobbesiana.

¿Veo el video o veo lo otro? ¿Soy capaz de ver todo al mismo tiempo?

Escucho a Thom Yorke al mismo tiempo que el claxon del auto que pasa por Calz. de las Águilas y a otro nivel, pero igual de fuerte, escucho también a un amigo en el que basaré un personaje de un cuento que dice “Thom Yorke y todo lo que huele a Radiohead apesta”, con el piano oigo a una amiga, con la letra se apersonan mis viajes, lo que he escrito en los moleskines, notes to self  “you travel far, what have you found? There’s no time, to analyse, to think things through, to make sense”. Con las piedras que vuelan y el sol que se convierte reloj veo también el nombre de este blog, veo el personaje que soy, ¿el que fui? Un tipo que no tiene una oreja y decide cortarse la otra mientras hace un pacto con Buñuel después de ver Un Perro Andaluz.

Así que no veo el video, no sólo el video. Veo el marco blanco de mi computadora, los bordes azules de este blog que son como un par de límites que me puse,  aquello con lo que me topo siempre: mis propios bordes.

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Gracias anónimas al autor de este video, el joven Bas, cuyo perfil en YouTube se lee así:

asverhage

Joined: March 25, 2007
Last Sign In: 1 day ago
Videos Watched: 9,329
Subscribers: 47
Channel Views: 2,339

Name: Bas

City: Maastricht
Country: Netherlands
Companies: Maastricht University
Interests and Hobbies: Science – Arts – History

Mientras tanto, un muerto

Ricardo Valderrama de la Rosa tenía dos ingresos a Reclusorio relacionados con narcomenudeo.

Antier lo mataron en el estacionamiento de la Facultad de Filosofía y Letras. El chisme va así: Ricardo era el nuevo dealer y el viejo dealer se encabronó. Lo golpearon en otro lugar, se escapó y lo persiguieron hasta llegar a ese estacionamiento (¿por qué corrió precisamente a la FFyL? Who knows. Quizás allí tenía amigos/refuerzos/armas. Quizás allí está su centro de operaciones, o no se le ocurrió ir a otro lado; como quien corre en dirección a su casa). Chismosos reportan que fue un flacucho que no pasaba de los 20 años quien sacó una pistola y lo mató.

Otros aseguran que los viene-vienes y ‘las mamacitas’ habituales observaron todo impávidos y que el de los tacos de canasta (pues sucedió en su esquina) casi se muere del susto.

Yo debí haber emprendido mi caminata al CELE justo a esa hora; debí haber sido testigo, pero se me hizo tarde platicando con Yolanda. Puf.

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Definitivamente no me siento parte de esa facultad. Soy una turista fascinada en todo caso. Mi ojo espía se sorprende gratamente ante el nivel de discusión que se traen los alumnos. Hablan del fondo del problema: los cabrones mafiosos en el Justo Sierra, la dejadez politiquera de las autoridades, el miedo a otra huelga, los espacios secuestrados, la forma individual de hacer algo: no comprar.

En mi facultad no era así. (Me pregunto si tiene algo que ver con que a nosotros nunca se nos pidió leer a Blanchot, por ejemplo. Demasiado Ariel Dorfmann y poco Deleuze, creo). Tampoco estoy tirándole mierda a Políticas. Digo lo que pienso: que los directores de mi anterior facultad han hecho más por adoctrinar que por estimular la razón y la crítica. Tristemente, se nota en las aulas.

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Esto tampoco quiere decir que en Filos sean dioses. Quizás sea un asunto de edades, pero ayer me pareció escuchar también un par de discursos con tendencias totalitarias y soberbias, de quien sabe que sabe más que el otro, de quien impone sus métodos por ser los más cultos y los más civilizados.

Estan indignados y nunca, que yo sepa, ha salido algo bueno de la indignación. Indignarse es llegar al conflicto desde un lugar de superioridad.

Ayer escuché a un chavillo decir: “Es horrible, al rato esto va a parecer Chihuahua o Ciudad Juárez. Ya no está tan lejos, ya está aquí en nuestro estacionamiento”. Y otra “Es que no es posible que ya no te puedas sentir segura NI en tu escuela”.

Está bien. Entiendo. Se asustaron. Pero ¿a poco estos chamacos se sienten ‘seguros’ en alguna parte de esta ciudad? Se me hace que, además de a Deleuze, también hay que leer periódicos. Aprender a leer entre líneas los periódicos, digo.

Es extraña la ilusión de seguridad que todavía compramos la mayoría de los defeños, sobre todo los léidosyescrébidos de clase media, porque lo que es los demás, hace mucho que viven a salto de mata.

Corte de caja

Creo que ya tenemos una masa crítica de la primera oleada de información para hacer un corte de caja sobre la influenza.

Según la mayoría de mis fuentes –tanto las escépticas y conservadoras como las alarmantes–, esto es un problema real y no un invento de los partidos políticos. (Para esta sesuda conclusión nomás falta conocer el sistema político mexicano, digo yo, pero bueno. Personalmente, no creo que ningún político mexicano sea tan inteligente para orquestar algo de esta magnitud. Sería otorgarles un poder y un beneficio extraordinarios).

Según el Dr. Gustavo Reyes Terán, Jefe del laboratorio del Centro de Investigación en Enfermedades Infecciosas del INER, los epidemiólogos llevan esperando esto hace muchos años. De eso se tratan los congresos mundiales de epidemiólogos, pues. Se sabe que las epidemias son cíclicas, después de la de 1918 y la de 1968 se esperaban otras de igual magnitud. Se pensó que en 2003 iba a ocurrir en Asia y por eso se hicieron planes nacionales de contingencia, pero no fue así.

Ayer lo oímos decir: “finalmente ocurrió y nos tocó a nosotros”.

Claro, a nosotros nos agarró sin plan nacional de contingencia, uno que bien diseñado habría evitado, entre otras cosas, el pánico.

El asunto aún preocupante, más allá de la cantidad de muertos, es que se trata de un virus que nadie conoce y para el que no hay vacunas existentes. Estas llegarán en seis meses aprox. Aquí es donde la puerca realidad tuerce el rabo: en las películas las curas se hacen en diez minutos.  (Llegarán las vacunas, claro, con toda la mala leche que SIEMPRE han tenido los  laboratorios, por supuesto. De que alguien ganará montones de dinero con esto, no me queda la menor duda).

Mientras tanto no queda más que andarse con cuidado. Los antivirales parece que solo funcionan en las primeras 24 a 48 horas de síntomas, aún en dosis muy altas y si el cuerpo tiene una condición preexistente la cosa se pone pior.

Reyes explicó ayer que las epidemias vienen en oleadas y se tardan meses entre una y otra. En el mejor de los casos, decía, esto se volverá una meseta (ay Deleuze) más constante, sin picos repentinos de enfermos (ni muertos) que poco a poco dará su virulento brazo a torcer.

Si esto tiene bases en la realidad, entonces estaremos viviendo tan solo el principio de algo que nos acompañará durante el resto del año. Eso quiere decir que aún con el miedo, tendremos que quitarnos los tapabocas eventualmente y  volver a las calles, a los antros y a los besos. Creo que nos espera un año probatorio para la prudencia, el respeto recíproco y el sentido común mexicanos. Maldita la hora.

Las compras de pánico o irse a vivir a Alaska son medidas un poco desproporcionadas y habría que pensarlas otra vez. Está bien el miedo inicial (tenías que ser de hule para no sentirlo) pero es hora de recomponernos y pensar más a largo plazo.

Aunque me estoy adelantando: esta primera etapa de emergencia continuará inestable unos 10 días más. Como no conocen bien el virus, no saben qué pueda ocurrir. Supongo que es como tener un perro nuevo. Te puede salir una lacra o no. Todos tenemos la esperanza de que este pinche perro ladre más de lo que muerda.  (Aquellos que secretamente quieren que realmente ‘pase algo’ supérenlo no mamen, busquen qué les aburre tanto de sus vidas).

Estos 10 días recomiendan mantenerse en estado precautorio y tratar de no enfermarse.

Ok, tú puedes enfermarte, porque pues eres muy chingón y dices que la enfermedad es curable y no tienes miedo ni nada, pero acuérdate que hay un chinguero de gente con diabetes en esta ciudad del sobrepeso (una enfermedad crónica que complica las cosas), que hay asmáticos, gente con enfisema, con lupus, con SIDA, con otras enfermedades inmunodepresoras y sobre todo, hay un chingo de pobres. En muchos casos la pobreza viene con desinformación y aunque tú tengas internet en tu casa, hasta en tu cama, hay mucha gente que no tiene agua corriente (Ajá, sí, en eeeesta ciudad, cómo ves)  se automedica o que le tiene miedo a los hospitales. Es decir, nos importa que TÚ no te enfermes no por ti, chamaco pendejo, sino porque no andes regando la miel por todos lados.

Lo único cierto es que el miedo es agotador. De antier a hoy parece que nos pasó un tren de confusión encima.

Yo por ejemplo, le bajaré a mi repentina amargura. Ya ya, no me vuelvo a quejar de que alguien haga bromas.

En su lugar pongo algo que me dijo ayer un amigo (conste que yo no fui): “creo que los mexicanos, en algún punto, deberíamos empezar a superar ese Nelson que todos traemos dentro” (Nelson el de los Simpsons, cuya expresión peyorativa “Ha-Ha” es absolutamente identificable).

Lo que me molesta del escepticismo mexicano es que se trata de la misma fe ciega cristiana pero en negativo. Es un acto de fe en sentido contrario  y no un cuestionamiento real. Es negación y no pregunta.

Ok, busquemos pruebas de que las farmacéuticas son unas hijas de puta (ejem, ya tenemos varias) y entendamos cómo y con cuánto se beneficiarán, oh sí señor muchísimo; hagamos un escándalo contra ellas y contra todos los demás cabrones que nos pusieron en este estado…pero imaginemos que nos somos la única circunstancia existente y juzguemos desde el piso, no desde el púlpito.

Deleuze

No sé cuánto no sé de filosofía.

Mejor.

Estoy buscando nuevas formas de acercarme a todo. Rindiéndome ante la posibilidad de no saber, por ejemplo, o de quedar mal o de lucir idiota. Total, para búsqueda de amor incondicional están mis gatos.

Lo que quería decir es que estoy leyendo a Gilles Deleuze como se bebe de una tetilla con leche caliente.

Rizoma, la introducción a Mil Mesetas en colaboración con Félix Guattari, es enorme, pero también lo que escribe sobre Kafka, sobre Alfred Jarry, y sobre el cine en La imagen en movimiento.

Hoy, en mi segunda lectura de Rizoma, me jalaron un par de ideas que pensé compartir aquí, ya que tengo medio seco el seso bloguero. (Quizás el Twitter sea una especie de rapidísimo popper contra este blog que solía ser un largo fix de heroína, ya me desintoxicaré).

“La Pantera Rosa no imita nada, no reproduce nada, pinta el mundo de su color, rosa sobre rosa, ese es su devenir-mundo para devenir imperceptible, asignificante, trazar su ruptura, su propia línea de fuga, llevar hasta el final su “evolución paralela”. Sabiduría de las plantas: incluso cuando tienen raíces, siempre hay un afuera en el que hacen rizoma con algo: con el viento, con un animal, con el hombre (y también un aspecto por el que los animales hacen rizoma, y los hombres, etc.) “La embriaguez como irrupción triunfal de la planta en nostros”.

Válgame jesucristo-redentor. Qué manera ponerme a pensar este inchi parisino. ¿Alguien sabe de una chamba en donde paguen por leer cosas así? Yo la quiero.