Mientras tanto, un muerto

Ricardo Valderrama de la Rosa tenía dos ingresos a Reclusorio relacionados con narcomenudeo.

Antier lo mataron en el estacionamiento de la Facultad de Filosofía y Letras. El chisme va así: Ricardo era el nuevo dealer y el viejo dealer se encabronó. Lo golpearon en otro lugar, se escapó y lo persiguieron hasta llegar a ese estacionamiento (¿por qué corrió precisamente a la FFyL? Who knows. Quizás allí tenía amigos/refuerzos/armas. Quizás allí está su centro de operaciones, o no se le ocurrió ir a otro lado; como quien corre en dirección a su casa). Chismosos reportan que fue un flacucho que no pasaba de los 20 años quien sacó una pistola y lo mató.

Otros aseguran que los viene-vienes y ‘las mamacitas’ habituales observaron todo impávidos y que el de los tacos de canasta (pues sucedió en su esquina) casi se muere del susto.

Yo debí haber emprendido mi caminata al CELE justo a esa hora; debí haber sido testigo, pero se me hizo tarde platicando con Yolanda. Puf.

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Definitivamente no me siento parte de esa facultad. Soy una turista fascinada en todo caso. Mi ojo espía se sorprende gratamente ante el nivel de discusión que se traen los alumnos. Hablan del fondo del problema: los cabrones mafiosos en el Justo Sierra, la dejadez politiquera de las autoridades, el miedo a otra huelga, los espacios secuestrados, la forma individual de hacer algo: no comprar.

En mi facultad no era así. (Me pregunto si tiene algo que ver con que a nosotros nunca se nos pidió leer a Blanchot, por ejemplo. Demasiado Ariel Dorfmann y poco Deleuze, creo). Tampoco estoy tirándole mierda a Políticas. Digo lo que pienso: que los directores de mi anterior facultad han hecho más por adoctrinar que por estimular la razón y la crítica. Tristemente, se nota en las aulas.

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Esto tampoco quiere decir que en Filos sean dioses. Quizás sea un asunto de edades, pero ayer me pareció escuchar también un par de discursos con tendencias totalitarias y soberbias, de quien sabe que sabe más que el otro, de quien impone sus métodos por ser los más cultos y los más civilizados.

Estan indignados y nunca, que yo sepa, ha salido algo bueno de la indignación. Indignarse es llegar al conflicto desde un lugar de superioridad.

Ayer escuché a un chavillo decir: “Es horrible, al rato esto va a parecer Chihuahua o Ciudad Juárez. Ya no está tan lejos, ya está aquí en nuestro estacionamiento”. Y otra “Es que no es posible que ya no te puedas sentir segura NI en tu escuela”.

Está bien. Entiendo. Se asustaron. Pero ¿a poco estos chamacos se sienten ‘seguros’ en alguna parte de esta ciudad? Se me hace que, además de a Deleuze, también hay que leer periódicos. Aprender a leer entre líneas los periódicos, digo.

Es extraña la ilusión de seguridad que todavía compramos la mayoría de los defeños, sobre todo los léidosyescrébidos de clase media, porque lo que es los demás, hace mucho que viven a salto de mata.

You know how Einstein’s grades were bad? Well mine are even worse

Cada año mi blog se trata un poco menos de mí. Empezó siendo un blog de “me siento así” “me duele aquí” pero cada vez tengo menos ganas de hablar de mí y más ganas de discutir películas, libros, narcos, música, medios, letras, palabras.

Estoy de suerte porque además, mis amigos andan en las mismas.

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Hay cosas más importantes que publicar aquí cuánto extraño a quien extraño y cuan perdida me siento por momentos.

Estoy a punto de escribirlo pero sale el policía de los posts que me enseña la placa, se para frente a mí para decir ‘te sientes perdida ¿y? Perdidos estamos todos, pero con self-pity no se ganó nunca una batalla, ni en la guerra más insignificante’.

(Así que no voy a decir cuánto te extraño, hoy no).

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Tampoco es que no me ponga en riesgo.

He perdido varias cosas con este blog. Amigos, un trabajo, el beneficio de la duda.

Nada mal para un blogsito impune.

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(La del título es una línea de Calvin & Hobbes que no tiene nada que ver con nada, excepto que Bill Watterson sabe que a todos nos gustaría creer que algunas de las cosas idiotas que hacemos a diario son síntomas de genialidad sólo reconocibles a posteriori).

Snap back to reality, oh there goes gravity

Ya pues, tengo que decirlo: el imbécil que piensa que el pozolero es cool, nomás porque antes lo vio en una película de Tarantino, por mí puede morirse con dolores insoportables y Alzheimer invasor.

No puedo creer cómo es pendeja la gente. Hace mucho que no escribo peladeces en este blog, pero mis oídos curiosos luego escuchan comentarios que me hacen pensar, con estas precisas palabras: la humanidad vale para pura chingada.

La risa es un arma imbéciles, no un sucedáneo.

“Ja ja, qué padre lo del pozolero, nuestro narco por fin se está profesionalizando”. Tres veces pendejos.

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Tampoco soy fan de Ciro Gómez Leyva, pero hoy escribió en Milenio algo acerca del conteo de muertos. No me parece poca cosa, así que lo reproduzco íntegro.

¿Qué hacemos con los 300 del Pozolero?

Miércoles, 28 Enero, 2009

Sé que no es elegante reducir este caso a un asunto de aritmética, ¿pero en qué contabilidad ponemos a las más de 300 personas que dice haber pozoleado el Pozolero?

Con Roberto López, soy corresponsable de impulsar desde hace 25 meses el recuento de ejecutados de MILENIO en la guerra contra el narcotráfico. Van 170 en diciembre de 2006, 2 mil 773 en 2007, 5 mil 661 en 2008 y 383 al lunes 26 de enero de 2009.

Roberto y su equipo han ido perfeccionando la metodología. Sólo entran a la lista negra los ejecutados con algún registro oficial. Pero los del Pozolero nadie sabe cuántos son, ni cuándo ni en dónde los mataron. Se tiene únicamente la confesión, al parecer más que verosímil, que él mismo hizo el viernes.

El problema es que la verosimilitud no se suele llevar con la estadística. ¿Qué se debe hacer entonces con los “por lo menos 300 cuerpos”? Roberto dice que no se cargarán a la lista, que en todo caso habrá que crear una paralela, la de desaparecidos. Buena salida metodológica, pero muy corta para ayudar a comprender la magnitud del fenómeno de sangre que se vive en México.

Independientemente de en dónde se ponga a las almas que pasaron por el perol del Pozolero, el endemoniado descubrimiento prueba que la contabilidad más confiable de muertos en esta guerra, la de MILENIO, es apenas un acercamiento a la dimensión de la masacre. Ahora tendremos que decir: 9 mil muertos en lo que va del sexenio, sin contar desaparecidos.

¿Y cuántos pueden ser los desaparecidos? Los que la imaginación o el interés de alguna de las partes quiera calcular. Alguna vez escuché al presidente Calderón referirse a una cifra negra que duplicaba la oficial. Hablaba, claro, de los años previos a su gestión.

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Nomás para seguirle con la reality, acá hay una nota de Dow Jones Newswire que pasó sin pena ni gloria. No me siento muy capacitada para hablar (casi nunca) de los conflictos centrales, quizá por eso me interesan las historias paralelas.
Mientras la comunidad judía se rompe los huesos por decidir su postura; mientras algunos mal informados mexicanos satanizan el conflicto para luego darse la vuelta y encoger los hombros; mientras algunos bien informados gringos desarrollan una especie de malsano comentario silencioso… algunos cubanos ven el judaísmo como un boleto a otra parte.

Con ustedes, el racionamiento de agua

Ya podemos dejar de imaginarlo, ya llegó, ya está aquí, dejémonos de hacer que la virgen nos habla:

Racionan agua en DF y Edomex
La escasez obliga a limitar el abasto durante 5 meses

Johana Robles
El Universal
Miércoles 07 de enero de 2009

La Comisión Nacional del Agua (Conagua) anunció que suspenderá tres días de cada mes el abasto de agua potable en nueve delegaciones del Distrito Federal y 13 municipios del estado de México, de enero a mayo.

Esto a consecuencia de que las siete presas de donde se extrae el agua para el Sistema Cutzamala presentan un déficit, están a 62% de su capacidad, cuando deberían estar a 85% en esta temporada.

Alrededor de 5.5 millones de personas prevé la Conagua que serán los afectados por esta medida, con la que se busca ahorrar 10 millones de metros cúbicos del líquido y enfrentar la época de estiaje.

Análisis

Ayer me llegó un correo con una nota del diario Milenio cuya cabeza anunciaba un “análisis”.

Analizan las tendencias de la narrativa mexicana“…dije uy qué padre, alguien realmente me va a comprobar o tirar con un buen argumento mi sospecha: que últimamente algunos escritores se asoman a mirar el cuaderno de su compañerito para copiar respuestas, cuando en realidad lo que quizás haría falta es atreverse a formular las preguntas.

Según yo, uno de los problemas de la literatura mexicana joven y vieja, da igual, es que estamos esperando a que el mercado (o en su defecto la generación anterior o la tradición del género al que nos apegamos) nos entregue una batería de preguntas ‘oficiales’ fotocopiadas por ambos lados y a partir de ahí contestamos con ‘una novelita’ o un ‘librito de cuentos’… (mención aparte merece mi encabronamiento cuando escucho a alguien referirse así a su propia obra. No mamen, si van a escribir ‘un librito’ ni se molesten, nomás malgastan papel, goma y el dinero de sus mamases).

El caso es que leí con atención la nota y no sé si soy tarada o qué, pero de análisis no encontré ni madres. Ni del periodista ni de los escritores.

1er párrafo (donde se hace la afirmación más sesuda que he oído en años):

“La narrativa mexicana se caracteriza por dos grandes tendencias, sin importar la edad o la generación a la que pertenezcan sus autores: la presencia o ausencia de lo nacional en su literatura, aseguró ayer el escritor Mauricio Carrera”.

Es algo así como decir que la cinematografía o que la cocina mediterránea o que el juego de pelota neozelandés se caracteriza por una presencia o ausencia, que sé yo, de lo bonito o de lo feo, de lo vertical o lo horizontal, de lo serio y lo juguetón, en fin, de todo y de nada pus qué, ¿a poco cantiflear no es un verbo reconocido hasta por la Real Academy?

Ay cabrón, pensé. ¿Así analizamos las cosas en este país?

¿Lo nacional? ¿Qué diablos es eso?

La nota completa denota las progresivas deficiencias en nuestra educación. El reportero sacó nota nomás porque hay que llenar planas y los escritores hablaron porque los invitaron a una mesa de ‘análisis’.

Pobre  palabra, nos hemos encargado de convertirla en una gran puta.

No sé ni para qué hago corajes.

Jueves de extrospección

La realidad anda pegadora.

Hoy nos amanecimos con que nuestro Carlitos Slim (de casi 70 años ya, chiquillo) adquirió una participación nada despreciable de acciones en el diario The New York Times. Lo que uno se pregunta es: ¿como pá qué? Nunca subestime ud. la vanidad de un millonario. Igual quiere formar opinión, un legado. Vaya ud a saber qué pretende.

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Ya no sabe uno. La onda de la violencia y la contra violencia es un tema delicado. Recibo al menos un mail al día avisándome que “no me pare en los retenes de la ciudad porque son falsos”, que “no me oponga al asalto con pistola porque me pueden matar” (daaaa!) “que no me ponga al brinco porque estos son los malos y aquí no hay ley”.

Otros mails tratan el delicado contrapunto al tema de la seguridad: hablan del estado de excepción (aquí el fragmento de uno muy sesudo, de Salvador Rivera):

Un señor de nombre Giorgio y apellido Agamben asegura que: en la casi totalidad de las así llamadas “democracias occidentales” , la declaración formal de Estado de Excepción ha sido sustituida por una generalización sin precedentes del paradigma de la “Seguridad”. Desde esta lógica el clamor de “Más Seguridad” debería ser re-codificado entonces, en su contenido auténtico, es su acepción original: “¡Impongamos Estado de Excepción!” (véase, por ejemplo, el articulo de Néstor de Buen: “¿Guerra Civil?” en La Jornada del 31 de agosto, 2008) . Cuando Marcelo Ebrard, Ulises Ruiz, Mario Marín…y Felipe Calderón ponen en el centro de sus respectivos programas y acciones de gobierno la expansión de los dispositivos policíacos, lo que en realidad hacen no es, desde luego, procurar el bienestar común
por conducto de la consagración del Derecho sino que, por el contrario, suspender toda normatividad jurídica con el objeto de aplicar La Ley . Pero ¿Qué Ley es ésta que pretende ser aplicada por conducto, precisamente, de su propia suspensión?: Esta Ley es La Ley de la Necesidad… La ley que asegure la acumulación capitalista agran escala por medio de la violencia extra-legal.

La cosa se está poniendo de la chingada, pues.

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Y hablando de estados de excepción, por otro lado estalla el asunto de las becas del Fonca, un escándalo que llega con algunos sexenios de atraso porque desde que yo recuerdo, las cosas siempre han sido así: es más fácil que te la den si conoces a uno o varios de los jurados. No importan mucho tus credenciales creativas, tu trayectoria o la seriedad ante tu propia obra; importa que te ubiquen. Así ocurre también en Imcine, en Conacyt y  en cualquier otra instancia culturosa mexicana: somos profundamente príistas, estamos acostumbrados a charolear. El tráfico de influencia es nuestra onda, lo mamamos a edades tempranas.

Yo tomé clases de dramaturgia con la ahora letra-escarlateada Ximena Escalante. No podría hablar mal de ella: recuerdo su generosidad con los integrantes del Laboratorio. La conozco y sé que este desmadre se lo va a sacudir del hombro como pelusita. Una vez le dije que era la soberbia con patas. Y lo es. Supongo que estará en su casa pensando de qué forma ‘no los va a pelar’. Hijoos, ess el diablo esa mujer.

Lo que pasa es que a Ximena nadie le puede decir que vive de ser jurado o de hacer gestión política: es creadora en activo con una o dos obras estrenadas cada año desde hace al menos tres y eso tiene que valer de algo. No puedo decir lo mismo de todos los jurados.

Eso no significa que el escandalito es en vano. La única forma en que el Fonca y en todos los demás culturo-providers practique algo parecido a la transparencia es a periodicazos (somos priístas, qué se le va a hacer).

Pero aquí creo indispensable dejar de echarle tierra a las personas envueltas en estos abismos de libertad montessori donde nadie sabe y nadie supo y buscar que la dependencia plante bases de transparencia para que esto no siga ocurriendo.

Ahorita saltaron los dramaturgos (que soon, hijos del diablo…tooodos) pero igual podrían hacerlo los novelistas y hasta los de lenguas indígenas. En todos los ramos está igual.

*Aclaro que nunca fui jóvena-creadora aunque respeto a todo aquél que sí lo fue. Ocurrió que yo nunca encontré el tiempo para  postular. Sentía que la precariedad económica (en mi caso particular) no se podía paliar con ‘una bequita’. Pensaba ‘se termina la beca ¿y lueeego?’ Preferí hacerme de un oficio on the side y esas cosas. No sé si me arrepiento… Lo que sé es que una vez que te la dan, como a mi amigo Ernesto y te mandan a vivir al segundo lugar más caro del mundo, declarar que no te la renuevan por “falta de trascendencia” (trascendencia que ellos confirmaron tan solo un par de años atrás) es, al menos, una hijodeputez.