Ve y házlo

La gente necesita permiso.

En la revista electrónica Slate hay una sección donde la gringada pide consejos sobre moral y buenas costumbres. ‘Prudie’ (la sra. prudencia, pues) les contesta lo que deben hacer ante situaciones como fijar límites con un hermano cabrón que usa la culpa para hacer a la ‘preguntante’ enfermera de una mamá que nunca quiso. También puede indicar la mejor manera para decirle a un compañero de trabajo que te deje de ver las nalgas, o cómo decirle a un compañero de trabajo que por favor te las empiece a ver…

De querer tomar un pulso antropológico a la sociedad posmoderna, uno debería anotar sobre estos foros.

A mí me divierte muchísimo, sobre todo porque la tal ‘Prudie’ es conservadora como la chingada. (La chingada es ultra). Además me gusta comprobar esa teoría que por supuesto no es mía: no hay nada más estremecedor que darse cuenta de que eres libre.

Así que hoy, si a alguien lo necesita, tiene mi permiso para cagarla, ser mala gente, hacerle el feo a algo que sabe que debería gustarle, echar la hueva impunemente o sacarle la lengua a lo más sagrado en sus vidas.

Yo hago como que alguien más me lo dio y lo hago lo más seguido que puedo.

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