Pura fea

La lógica de este sacerdote italiano es super cajeta: convoca al concurso Miss Monja 2008 para demostrarle al mundo que las hermanas congregadas no son un fracaso como mujeres.

“Las personas en Italia creen que las mujeres que se convierten en monjas han fallado de alguna manera y que no encuentran su lugar en el mundo. Pero de hecho nuestras monjas son muy educadas. Son inteligentes, han estudiado y algunas son muy bellas. Así que queríamos frenar esta idea equivocada que existe sobre las monjas”.

O sea: mis caballos son re bonitos, están re educados, déjenlos que corran en la misma pista. (Eso sí, que sigan siendo mis caballos, pus para eso les pagamos la pastura).

Este sacerdote no entiende  (¿o si?) que forma es fondo: haciéndolas competir rescata el valor erótico-mercantil-valor-de-cambio que tantas mujeres se compran hoy en día. Ahí me imagino a todas las monjillas angustiadas depilándose las cejas y poniéndose a dieta.

(Y luego me imagino a mí y a todas mis amigas haciendo lo mismo y me empiezo a deprimir).

Este concurso se le ocurrió al cura un día que no podía dormir pensando lo que había debajo de esas túnicas negras; los gestos cachondos que podían hacer esas caras lavadas. Y se le hizo fácil (como en la canción de El Haragán), compartirle sus sueños eróticos al mundo entero.