vs. la crisis: Conrad

Es raro que ninguno de mis reportajes para revistas culturales me haya llevado a tantas referencias literarias como el que estoy realizando ahora para una revista de negocios. El tema es cabrón: si uno tiene 40, 45 o más, ¿cómo madres le hago para que estos hijosdesu”y”generation no se queden con mi puesto cobrando la mitad?

Es decir: crisis económica mundial  + crisis de la mitad de la vida = sociedad semi-suicida, deprimida, aunque en último de los casos también una sociedad que deviene en un salto creativo. (Siempre y cuando la sociedad en cuestión muestre un poco de huevos, digo yo).

De acuerdo con un artículo al que hace referencia la fundación psicoanalítica Travesía, el inglés de origen polaco Joseph Conrad habló como nadie de la crisis de la mitad de la vida.

Marino profesional, Joseph Conrad publicó su primera novela a los 37 años.

“La creatividad de Conrad fue movilizada por la severa crisis en su madurez. Creando habría elaborado su profunda ansiedad depresiva, en su punto crítico por ese entonces. La autora hace referencia a los escritos anteriores a esa primera novela, relacionando creatividad con posición depresiva”.

Aquí un párrafo escrito por Conrad, citado en el mismo artículo que me pareció bellísimo:

“Sólo los jóvenes tienen estos momentos. No digo los muy jóvenes. No, los muy jóvenes no tienen, propiamente hablando, momentos. Es el privilegio de la temprana juventud vivir anticipándose a sus días, en continuidad plena de esperanza, lo que destierra toda pausa y toda introspección… Si, uno sigue andando y el tiempo sigue andando hasta que uno percibe adelante una línea de sombra, aviso de que debe dejar atrás, también, la región de la temprana juventud… Es este el período de la vida en que aquellos momentos de que hablaba pueden venir. ¿Qué momentos? Y bien, son momentos de aburrimiento, de hastío, de insatisfacción; momentos de arrebato. Quiero decir momentos en los que todavía los jóvenes propenden a las acciones arrebatadas, como casarse repentinamente o abandonar un oficio sin razón”.

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Justo estoy pensando en la atemporalidad del blog, en que esto igual lo pude haber escrito hoy o mañana o en un mes y me entran ganas de decir que amo el olor a lluvia, que después de ese tremendo calor que nos azotó toda la tarde es como si la ciudad nos diera chance de reunirnos para beber o nos instara a platicar bajo las deliciosas gotas que todo lo limpian.

Y justo pienso que esto no podría escribirlo ni mañana ni pasado ni en un mes. Que sólo puedo escribir de ese olor a lluvia prematura este martes a las 6.43 pm.

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Quiero hablar de lo idiotas que me parecen las campañas políticas, sobre todo esa que promueve la pena de muerte y el pago de medicinas. Pero es que hay tantas cosas buenas, tantos libros, tanta música. Hasta parece un despropósito.

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Cosas pequeñas, mientras más pequeñas mejor

Deseo hablar de cosas chiquititas que no cambien nada, como Onetti cuando desde su cama decía “pensar en cosas que no importen, cuando ya no importe”.

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Oí por ahí que las obras de arte, como las personas, se conocen mejor cuando las echas a pelear.

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Quiero tejer algunas líneas de sutiles de pensamiento, pienso que harían un suéter estupendo: la película de ayer, un momentito de la película de ayer, con un hilo delgado de otro color, del color de Watchmen.frostnixonmovieimages

Watchmen en realidad no existiría sin Nixon. Entre otras miles de sutilezas, de eso habla Watchmen (la novela, of course).

El mal “necesario”, aquello que no es ilegal si lo hace mr. president o el decadente superhéroe en turno.

Por eso pide Rorschach que lo maten: nomás un loco no entiende que en el narcocapitalismo rampante es indispensable vivir en constante estado de excepción. Nuestro querido Dick –the biggest dick ever– Nixon inmortalizó el cinismo y alguien, Peter Morgan, escritor de Frost/Nixon supo que ahí estaba ese germen de la crisis que ahora nos tiene estornudando.

Nixon es Bush es Ozymandias es Fox.

Vicente Fox, ese que empezó el conteo de “miles de muertos mexicanos presas de la gran epidemia de estupidez”, los 9 mil y los demás que nadie cuenta en estos dos años y cachito de Calderón; que aún no se acercan a los 2 millones de Vientam pero sobrepasan por muchos los 3,500 totales de Irlanda del Norte en 1969 por ejemplo.

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Él lleva unos 10 años diciendo cosas interesantes de Watchmen (tiene una tesis de eso forgodsakes!), en caso de que alguien quiera ir a la peli con un contexto más amplio aún si haber leído la novela.

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Dolió hablar de Watchmen como una película de Zach Snyder en la columna de Chilango de este mes. No me quejo, es increíble ser requerida para hacerlo , pero fue como hablar de un pariente muerto. (Algo así como un pariente que escribió una novela magnífica y del que hay que hablar porque alguien sacó una línea de calzones con su nombre).

(Je…Tener tan poco espacio por ejemplo para la futilidad, no poder celebrar/lamentar la idea de que muchos millones de personas se obligarán a pronunciar “Rorschach” o se inventarán una manera chistosa de hacerlo).

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Salí contenta de Frost/Nixon pues el guionista hizo el trabajo más duro: picó piedra desde su mesita solitaria y dejó, como debe un buen escritor, que todos se lucieran más que él: sus personajes, sus detalles, sus líneas, el director (un Ron Howard a quien, por cierto, no soporto).

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En lugar de decir cosas semi-inteligentes de Watchmen (la muva) como intenté en la columna para  Chilango, sólo quiero decir que me gustaría sentarme junto a Moore el día del estreno a no verla. Esa es una cosa suficientemente pequeña, el acto de sentarse a no hacer algo.

(Aunque sé que pasadas las doce de la noche, al día siguiente no voy a resistir y la voy a ver contra todos mis principios).

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El trabajo, los reportajes parecen pequeñamente importantes, las lecturas y la FFyL también. Saber que en portugués la palabra ‘apelido’ significa apodo y no ‘apellido’ también pareció pequeñamente grande, importante.

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Esta foto mía (gracias Pedro Miguel) en La Jornada de antier lucía así, peque-importante, blanco y negro, papel periódico, penúltima página. Qué pequegrande verse allí.

Una foto que me recuerda a mí haciéndome chiquita, foto de celular que tomé punto-de-vista-gato, ras del suelo, mirando en contrapicado a la que bailaba en aquella tarima.

El hecho de que haya nuevos lectores aquí por esa foto, qué peque-importante, qué momento.

Snap back to reality, oh there goes gravity

Ya pues, tengo que decirlo: el imbécil que piensa que el pozolero es cool, nomás porque antes lo vio en una película de Tarantino, por mí puede morirse con dolores insoportables y Alzheimer invasor.

No puedo creer cómo es pendeja la gente. Hace mucho que no escribo peladeces en este blog, pero mis oídos curiosos luego escuchan comentarios que me hacen pensar, con estas precisas palabras: la humanidad vale para pura chingada.

La risa es un arma imbéciles, no un sucedáneo.

“Ja ja, qué padre lo del pozolero, nuestro narco por fin se está profesionalizando”. Tres veces pendejos.

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Tampoco soy fan de Ciro Gómez Leyva, pero hoy escribió en Milenio algo acerca del conteo de muertos. No me parece poca cosa, así que lo reproduzco íntegro.

¿Qué hacemos con los 300 del Pozolero?

Miércoles, 28 Enero, 2009

Sé que no es elegante reducir este caso a un asunto de aritmética, ¿pero en qué contabilidad ponemos a las más de 300 personas que dice haber pozoleado el Pozolero?

Con Roberto López, soy corresponsable de impulsar desde hace 25 meses el recuento de ejecutados de MILENIO en la guerra contra el narcotráfico. Van 170 en diciembre de 2006, 2 mil 773 en 2007, 5 mil 661 en 2008 y 383 al lunes 26 de enero de 2009.

Roberto y su equipo han ido perfeccionando la metodología. Sólo entran a la lista negra los ejecutados con algún registro oficial. Pero los del Pozolero nadie sabe cuántos son, ni cuándo ni en dónde los mataron. Se tiene únicamente la confesión, al parecer más que verosímil, que él mismo hizo el viernes.

El problema es que la verosimilitud no se suele llevar con la estadística. ¿Qué se debe hacer entonces con los “por lo menos 300 cuerpos”? Roberto dice que no se cargarán a la lista, que en todo caso habrá que crear una paralela, la de desaparecidos. Buena salida metodológica, pero muy corta para ayudar a comprender la magnitud del fenómeno de sangre que se vive en México.

Independientemente de en dónde se ponga a las almas que pasaron por el perol del Pozolero, el endemoniado descubrimiento prueba que la contabilidad más confiable de muertos en esta guerra, la de MILENIO, es apenas un acercamiento a la dimensión de la masacre. Ahora tendremos que decir: 9 mil muertos en lo que va del sexenio, sin contar desaparecidos.

¿Y cuántos pueden ser los desaparecidos? Los que la imaginación o el interés de alguna de las partes quiera calcular. Alguna vez escuché al presidente Calderón referirse a una cifra negra que duplicaba la oficial. Hablaba, claro, de los años previos a su gestión.

***
Nomás para seguirle con la reality, acá hay una nota de Dow Jones Newswire que pasó sin pena ni gloria. No me siento muy capacitada para hablar (casi nunca) de los conflictos centrales, quizá por eso me interesan las historias paralelas.
Mientras la comunidad judía se rompe los huesos por decidir su postura; mientras algunos mal informados mexicanos satanizan el conflicto para luego darse la vuelta y encoger los hombros; mientras algunos bien informados gringos desarrollan una especie de malsano comentario silencioso… algunos cubanos ven el judaísmo como un boleto a otra parte.

Still

Hay cosas que tomamos por sentado de la ficción.

En las pelis estamos acostumbrados a ver contraplanos de gente que platica y a interpretar fácilmente lo que no están diciendo, como lo hacemos en la vida real.

Close-up de protagonista 1 que baja un poco la mirada, Big close-up de los labios de protagonista 2, contraplano del primero ladeando la cabeza.

There you go. No hemos dicho nada y allí tenemos ya una escena de tensión sexual. Escena di amor, para los menos avezados. Nomás le añadimos un soundtrack en el que cante Damien Rice y ya estuvo. Hasta poesía y contención, todo en tres planitos babosos.

Y está bien; esas son las ‘palabras’, las unidades lingüísiticas de una cinta. Nomás creo que en el cine, con tanta palomita y sufrimiento por las patadas del de atrás, se nos olvida cuestionar. Analizamos palabras, no frases completas.

Si pensáramos en los significados de las frases, habría menos directores ‘de culto’, elevados hasta allá por nuestra propia güeva semiótica, si se me permite el barbarismo.

Lamento que muchos directores no se detengan un poco a pensar si estos planos…cada plano, se puede usar de una forma distinta. Lamento que no revisen las frases completas, sobre todo.

***

Par exemple, ayer en Rockanrolla, de Guy Ritchie se me ocurrió que este hombre usa el estilo para enmascarar sus fobias. (El estilo es como el sabor a chocolate: te pueden meter una buena dosis de cualquier cosa y ni cuenta te das).

Creo que el pobre Ritchie esconde una  misoginia baratona. Además de un leve miedo al padre y a la patria, que en Londres debe ser casi lo mismo, methinks. Y no, no se le perdona nomás por con quien se casó… cada quién se busca sus propios karmas.

Rockanrolla es una de esas pelis de asaltos y robos chistosones con un reparto testosterónico, en donde la única mujer es hiperflaca, amargada y llena de obsesiones ‘masculinas’. Quiere cojerse al escocés y se lo coje. Quiere dinero y lo tiene porque es muy listilla con los números. Pero se le castiga, el autor la castiga, con una nula capacidad para disfrutar de la vida, como por ejemplo sí se la da al escocés. Es como si Ritchie quisiera decirnos: “estas perras tienen todo, pueden aspirar a lo que era sólo de los hombres, pero miren nomás cómo lo pagan…jaja”. Ash, güeva.

Las otras mujeres que aparecen en la película son dos putas-tabledancers a las que, como si fueran perritos, se les pide que dejen la mesa porque “van a hablar cosas importantes, cosas de mafiosos”. “A ver lindas, ahuequen el ala porque ahora vamos a hablar los mayores”.

Me pregunto cuántas veces veremos una escena igualita, idéntica antes de despertar de nuestra inmunidad y reflexionar en su muy soslayada misoginia.

No es para abrirse las venas tampoco, pero ¿no sería extraordinario que algún día en una peli las putas nomás no se levantaran de la mesa? ¿O que fueran mujeres las que pidieran a sus escorts masculinos que las dejaran solas? Digo, just for a change. Tampoco se trata de intercambiar papeles a lo idiota.

El problema no es tener traumas y fobias, el problema es usar películas de robos chistosones para perpetuarlas sin profundizar en ellas.

Es más, el problema no es ni siquiera ser misógino (después de todo, estoy segura de que despreciar a la mitad de la población mundial debe tener un precio cotidiano muy alto), el problema es que glamorizar perpetúa, de alguna manera.

¿O ya me clavé mucho? je.

Mexico D.F.- al que regreso, al fin

La furia es uno de mis grandes capitales.

Tengo un chingo.

Dice un amigo muy querido y muy listo que justo mis días de furia son insufribles, pero yo digo que ya enfurecido el ratón, what the hell.

(Querida persona del otro lado de la pantalla: si está ud de buenas, sáltese este post)

Furia 1.
El regreso a esta ciudad es un pinche balde de agua fría. No sé por qué llegué tan desencantada.

Primero, a todo el mundo le caga cuando le cuento cómo me fue. No sé. Esperan que les diga algo así como “bien bien, Londres es precioso y las florecitas ni se diga” o “llovía…encontré unos cuadros de Bacon formidables”

Cuando a mí me preguntan cómo me fue contesto: “Aprendí muchas cosas. Aprendí que la mugrosa sociedad mexicana es, además de racista, clasista, segregadora y alarmantemente conservadora, una sociedad cada vez más aburrida. Pienso que estar aburrido es peligroso. Se te ocurre cada pendejada”.

¿Y Londres no? se me pregunta. Posiblemente, pero no de la misma forma y eso es lo importante.

De cualquier forma, por más que sean unos brutos imperialistas inventores de la piratería, yo no vivo en Londres. Vivo en la Ciudad de México.

“Qué casualidad que estando aquí no te dabas cuenta. ¿Tuviste que irte tan lejos para pensar eso?” Pos la neta si. (Platicar con Ernesto y robarle sus ideas, ayudó, of course).

Furia 2.

Justo le decía a Ernesto que cuando el asunto vial comenzara a arreglarse en México, la cosa cambiaría. Tómela, por andar de hocicona.

De regreso a mi casa me encuentro con que, así, sin colocar discos preventivos ni avisar a nadie, de pronto empezaron a desaparecer autos en la Calzada Las Águilas. Todos al corralón y hágale como quiera. Había unas tristes lonas colgadas en los semáforos que lanzaban un ambiguo “respete los sitios de no estacionarse”. Nomás que nunca nos dijeron cuáles eran esos lugares.

Ayer se llevaron mi coche de la rampa de MI CASA. Por supuesto, nunca me enteré que mi casa era un lugar prohibido (Me hubieran dicho, hasta ganas de llegar del trabajo me hubieran dado).
Antes, el DOMINGO a las 12 del día se llevaron el coche de mi hermana, estacionado en la puerta vecina. Domingo a las 12.

Hoy quise cambiar mi llanta en una vulcanizadora y casi se llevan mi coche, así, sin llanta.

Llegando a la oficina me enteré de que ya hay no sé cuántas miles de quejas en las delegaciones por este ‘operativo’ que también se lleva a cabo en San Ángel, Narvarte y otras colonias. Ahh y pronto cerrarán TODO Río Churubusco.

Bueno, ¿pero es que tenemos que ser tan pendejos para implementar cierto orden? Al rato van a votar en referéndum la silla eléctrica para el que se pase un alto.

Pinche ciudad, pinche país. Perdón, pero no damos una.

Y ya hasta me sentí mal: estos imbéciles vendiendo el petróleo o lo que nos queda del triste petróleo que nunca fue nuestro y yo quejándome por sus grúas.

Furia 3.

A propósito de Hillary Clinton, en E.U. descubrieron que la furia de las mujeres no es tan bien vista como la de los hombres:

“Brescoll and Eric Uhlmann at Northwestern University recently completed
three separate studies to explore a phenomenon that may be all-too-familiar
to women like New York Senator Hillary Clinton: People accept and even
reward men who get angry but view women who lose their temper as less
competent.

The studies, published in the March issue of Psychological Science, provide
women with recommendations for navigating emotional hazards of the
workplace. Brescoll says it pays to stay emotionally neutral and, if you
can’t, at least explain what ticked you off in the first place.”

Cuando un hombre azota cosas, “aguas ¿no ves que está enojado? Es que tiene caracter fuerte”

Cuando yo no soporto un día más en estas aguas de me-trago-todo-lo-que-me-embuten quiere decir, por fuerza que “ando mal con mi novio (es decir malcogida)”, o “soy una histérica y se nota que voy a cumplir años”.

Vayan al diablo, imbéciles. (Tú y tú y tú, no son imbéciles. Ya saben de quién hablo).

***

Y ya. La furia me regresa a mi centro, escribir de ella es la neta. También hay cosas fantásticas en todos lados: tengo amigos muy inteligentes; quiero mucho al hombre con el que duermo; aquí en la oficina hay un tipo que escribe teatro con quien me llevo de poca madre; esta noche me desvelaré escribiendo mi novela, tengo una casa, una compu y una conexión a internet en la que puedo hacer eso. Leche en el refri y galletitas en la alacena. (Ah y aquí en México hay algo que en Londres se la pelan: los precios de todo, especialmente de la leche, las galletitas, la conexión a internet y el de los amigos…según mis cuentas, acá son más baratos).

Ujú.

Una pelea

Tengo muchos años peléandome y todavía no lo sé hacer. Esto está mal, porque aunque todo el mundo diga que pelearse es una pérdida de tiempo, a mí me parece tan inevitable que ni siquiera es importante si se pierde o no el tiempo. Hay que aprender a hacerlo correctamente. (Digo, ya está uno aquí).

Enumero aquí algunas cosas que después de tantos años, comienzo a intuir sobre una pelea:

-muchas de las cosas que se dicen se dicen para establecer superioridad. El juego del poder es muy sutil en las relaciones diarias, pero en una pelea se hace clarísimo.

-el tono, los gritos o los silencios son armas para distraer al enemigo y asestarle la frase-espada que no olvidará jamás.

-cuando uno golpea cosas casi siempre sublima un golpe al otro. (Mejor así, que quede claro)
-dejar al otro con la palabra en la boca es uno de los triunfos más viejos pero más efectivos.

-no todo es malo cuando te haces de palabras: a veces, después de la madriza, recuerdas cuántas cosas NO dijiste para no herir al otro. ESO que lograste contener, allí es donde vive el amor.

Qué violencia, chingá.

Staring at the sea

With a gun in my hand… 

He comenzado a observar esta ciudad como lo haría un extranjero.

Será que exagero, essageras, eres así, esssagerada diría mi papá, pero los viajes me están convirtiendo en un barro que sobresale de la cara de esta ciudad.

Camino por el pueblo de ‘Xoco’ junto a la Cineteca (hemos ido a ver el concierto de Monterey) y todo me huele a tacos.  Me pregunto por qué chingados comemos tacos, si los tacos nos hacen lo que somos, si lo que somos hace así a los tacos.

Si es domingo y por eso huele así.

Es un pueblo, de eso no hay duda, un pueblo dentro de una colonia, dentro de un territorio de muertos y heridos, dentro de una demarcación que hace varias décadas era otro pueblo dentro de otro con más muertos. Muchos muertos, muchos heridos.

El tercer año de secundaria. Mi libro ‘oficial’ con la ensoñación de la Patria en la portada. Mi libro era en realidad una gran guía roji.

Camino hacia un sitio de taxis donde no hay taxis. Me exaspero.

Hubo un tiempo en que dejé de hacerlo. Como si fuera lógico que allí, precisamente allí, no parara ningún puto taxi, mientras que las avenidas tienen chingado sarampión de taxis. Pero en el sitio no. Allí nunca hay.

Ya en la Cineteca, Pompeya y Pink Floyd juntos me dan sueño. Le pido a un hombre que  me cambie mi boleto para el día siguiente. Dice que con todo gusto, pero que le consiga una pluma. Un hombre va a cambiar un boleto, la burocracia de un boleto, pero no hay con qué firmarlo. Como si su firma o la mía valieran un pepino. No hay pluma, yo no tengo, él no tiene y mi boleto se queda sin firmar.

“Mañana búscame. Me llamo Alfredo, allí en la taquilla 3 estoy siempre”.

Es necesario recurrir a la ilusión de la permanencia. Todo por no buscar (¿pedir al hombre de la taquila 2, tal vez?) una pluma.

The dead man on the beach.

I’m alive, I’m dead.

I’m the stranger.

La inefable

Cada dos o tres años conozco a un compañero de juegos. Una partida de ajedrez telefónica o un frontón de palabras hacen nuestras tardes deliciosas durante un tiempo y luego, irremediablemente aparece una mujer, eventualmente su novia, que se cansa de esperarnos fuera de la cancha y de plano detiene el partido imaginario porque ‘oh dios’, no vaya a ser que yo le quite los calzones o no sé qué pitos a su viejo (como si de haber querido no lo hubiera hecho hace tanto).

Nunca se le ocurre tomar una raqueta y meterse a jugar. Nooooo. Tampoco se le ocurre proponer otro juego donde quepamos los tres o de plano entender que el otro jugará con ella toooodas las noches y que esta es una onda ocasional y necesaria para ellos no se aburran.

*Sigh*. Esta es la tercera vez que me pasa.

Por supuesto, uno no puede enojarse con la escuincla, porque generalmente es eso, una escuincla, cuyo único interés en la vida es ser ‘la mujer de’, pertenecer a (o más bien ser dueña de) un vínculo (el romántico) que supone, se compone de un perro y un dueño.

Uff.

¿Con quién entonces?

Con el amigo. Con él hay que encabronarse.

Porque aunque uno no preste nalga también tiene su corazoncito, su dignidadcita y su ganitas de no ser blanco de peladeces inmerecidas.

Como aquí es el único lugar donde no miento (ah, y en la terapia, pero este es gratis) tengo que decir que yo he hecho muchas estupideces presa de los celos. Por fortuna, mi idiotez es temporal y acabo pidiendo perdón casi de rodillas por tener tan poca imaginación. Y es que hay que tener poca imaginación y estar muy desocupada para ponerle tanta atención a una amiga de tu viejo. Total, el día que quiera se irá con cualquiera (o sin cualquiera) y no hay NADA que puedas hacer.

Una vez me leyeron la carta astral. La mujer me dijo clarito: “por tu vida pasarán personas muy importantes por periodos limitados que después de un rato se irán sin remedio. Aprende de ellas y déjalas ir”.

Sé lo que están pensando: “¿Tuviste que pagar para que te dijeran eso?” Bueno, yo no pagué, me la regalaron, pero carta astral o no astral, eso ocurre en todas las vidas. Eventualmente, todos tendremos que aprender a dejar ir. Más vale que se haga sin amargue de por medio.
There you go. All yours.

Em

Varias cosas:

1. Cómo me molesta qué alguien conteste mi celular. ¿Qué no es d’iuno mismo propio? Quiero decir, ¿qué acaso no es último resquicio de intimidad con que se cuenta en esta ciudad de dos pisos y tres morales?

2. ¿Es coincidencia que yo me espere un minuto más en mi coche hasta que Eminem acabe de berrear (ah, cómo disfruto enojarme en garganta de Eminem), apague mi coche, entre al consultorio y la secretaria ponga en su iTunes la misma rola de Eminem?
Le dije que estaba escuchando la misma canción hacía un minuto y ni se inmutó. Seguro que no coincidimos en nuestras lecturas y Paul Auster le viene guango.

3. Cómo me molesta que la gente juzgue por género. Y no hablo de ser hombre o mujer. Hablo de ser melodrama o de autor. Pieza o road movie. De acción o de arte. Por cierto, ¿DE arte es un género? No chinguen. Cuando mucho es un tema. ¿O no?

Pobres géneros son las grandes putas de esta década. Todos se los pasan por donde les place y ni les pagan.

En música es peor. Hablo de la gente que no puede escuchar a Celso Piña porque es ‘guapachoso’ o que piensa que el surf, toooodo el surf, es para californianos tarados.
En este país si no es Pink Floyd es música para imbéciles.

En este país la gente ve cine por género. Seguido me agarran de cartelera ambulante. (Tengo una seria adicción con el cine, lo admito y veo TODO, absolutamente TODO). Al que se entera les da por decir: “Seguro ya viste tal peli, ¿está buena?”

En lugar de contestar si, no, más o menos, siempre tengo que calibrar al ‘preguntante’.
Si se cree intelectual es una respuesta, si se cree divertido, es otra.
Si es demasiado fresa ni le contesto.

Desgraciadamente siempre tengo que contestar por género.

4. Pinche cierre de dos revistas me tiene ocupada hasta el cogote.

5. Actualizar tus links es a veces la única forma posible de bloguear. Reconocer que existen los otros, que son mejores que tú, que a veces hay que callar.

6. Los cuerpos de las mujeres desnudas son increíbles. Estoy empezando mis mañanas en un gimnasio y veo nalgas y tetas todos los días. Nunca había vista tantas en realidad. Mi condición hetero no me lo facilita.
Nunca imaginé tanta variedad.
Pezones por aquí, chaparreras por allá. Tetas como torpedos, como mangueritas, como vasos de miel, como preludio, interludio ¿afterludio? al sexo. Amamantadoras, egoístas, solitarias, ‘peleadas’ una con la otra. Las tetas, reitero, son la neta.

De la serie NYC: ser punk

A ver si nos ponemos de acuerdo.
Según lo que logré concluir después semana y media en NY y toda la vida observándolo, el punk nació muerto.

Un movimiento gestado dentro de una tienda de diseño (McLaren) tiende a apegarse a las reglas del mercado y éste siempre supo por dónde iba el bisne.

Mis pobres entrevistados, de forma igualmente patética que tierna, sostenían una amarga sonrisa mientras contestaban mi pregunta.

-Where’s punk rock in NY?
-Punk’s dead as a rats ass.
-But did punk really exist?
-Oh yeah.
-But how? In what form? What was it you called punk and how is it dead?

Bebían y posaban. Cantaban y POSABAN para la cámara de Ilán.

Posaban, como siempre han.. ejem, hemos posado cuando nos ponemos la máscara de punks o de freaks o de geeks o de listos o de cualquier etiquetita en la que quepan nuestras pasiones.

Los deditos en cuerno, la lengua de fuera, la actitud de perdonavidas.

-I suppose you still call yourself a true punk, don’t ya?
-You’re damn right I do. I’m the only one left here. Probably one of the last ones in Manhattan.

Je. Me daban ganas de decirle, ‘ayyy peque’.

Está visto que todos entendemos el punk de forma distinta. Unos, incluyendo a un tal Burroughs, decían que la palabra no significaba nada; si acaso cierto desdén a la autoridad.

(Luego lo nombraron el ‘padre’, o el abuelo del movimiento, así que hubo que apechugar, pero eso decía antes de entender de qué carajos le preguntaban).

El punk se asocia a veces con una actitud, otras con una postura política y otras con el uso de pantalones rotos y pegados a los tobillos.

Metimos PUNK en una cajita y como la cajita se rompió decimos que ya no existe.

¿Pero no era justo esa la idea? ¿Salirnos de una vez por todas de todas las putas cajitas?

Entonces yo entendí mal.

Si trabajo de 8 a 5 no soy punk.

Si blogueo de 9 a 6 no soy punk.

Si me cae medio mal el Sid Vicious por taradito no soy punk.

Si soy vegetariana no soy punk. (Ok, yo como carne, but still).

Si oigo a Celso Piña no soy punk.

Pos yo digo que sí soy. Y al que no le guste que se largue a un blog más flower power.