Quita esa neta

Estoy revisando mi novela… estoy a punto de tirarla a la basura completita. Pisar el pedal que abre el bote de basura de la cocina y que se confunda con los cascarones de huevo y el bote de leche que me terminé en el desayuno.

Me molesta ser una tira-netas. Me pregunto si hago lo mismo en el blog. ¿Quién me dijo que eso estaba padre?

Geez.

Miedo a una canción

Cuando el shuffle se pone de odioso no hay mucho que hacer. La que sigue, aaayesano, orita no, no ves que, nooo esa no porfi.

Le pides al dios del iTunes que sea benevolente, que te deje postear, trabajar, leer. Te quedas estático mirando las barras verde claro y verde más fuerte, parpadeas, tragas saliva. Respiras hondo.

No puedo creer que me haya puesto esas tres al hilo. Hoy, of all days.

Piedad.

His love is real, but he is not

Llevo varios días queriendo escribir este post, pero de plano no me sale.

He decidido describir, sin orden o jerarquía, la escena en la que me encontraba cuando el video que pegaré a continuación, me cayó en la cabeza:

Domingo. 4 pm.

Estoy pegada a mi computadora (as usual). Busco algo que parpadée fuerte y claro, lo suficiente como para que mi span de atención de mosca de la fruta se mantenga ahí por más de dos minutos. Pienso que tendría que estar leyendo en papel pero no puedo: la promesa infinita de la red es demasiado tentadora.

Pienso estúpidamente que Internet se hizo para nosotros los Géminis: la red es todo y nada al mismo pinche tiempo. Es una complicada metáfora del polvo y peor para mí que a veces muto en Delirium; para mí que las burbujas de las palabras se convierten en peces flotantes, animalitos a los que sigo en una línea interrumpida de indecisión y benevolente locura.

(Del, dibujada por Marc Hempel)
(su servilleta en domingo)

Llámenme cursi pero tanta información, tantas cosas por aprehender me acaban poniendo melancólica. ¿Cómo le hace todo el mundo para apasionarse rabiosamente de una sola cosa? Yo necesito un googleo diario. A mí la memoria me falla siempre. No podría hacer ni una méndiga lista de 10 temas que me atraigan más que otros, ni recordar quiénes son mis directores favoritos así al vuelo o mis canciones de amor indispensables. Soy taaan del momento, chingado.  ¿Cómo le hace todo el mundo para profundizar en las cosas?

En eso estoy pensando cuando entro a saludar al Harmodio que ha saludado al Hombre que comía diccionarios que ha saludado a los de Kitsune Noir que han posteado un video sobre las cajas de Stanley Kubrick.

Ah, ya me acordé. Él es uno de mis directores favoritos (no es exactamente que esté descubriendo el hilo negro, yo, verdad). Ah, ya me acordé cuando se murió. Era 1999 y yo estaba con un novio al que, dios sabe por qué, recuerdo haber querido mucho. Éramos fans juntos. Creo que se murió Kubrick y se nos terminó el amor. Pudo haber sido esa la razón, tan urgente y válida como cualquier otra.

Así que era 1999 y si ahora vivo en el cine, en ese tiempo dormía, comía y soñaba en el cine. Su muerte, recuerdo, la lloré en una sala llena de gente que abría los ojos redondos redondos con la primera entrega (la única) de The Matrix.

En realidad no sabía por qué lloraba.

El dolor de la pérdida es una especie de precognición, quizás.

El domingo que vi este documental supe lo que lloraba en esa sala de cine.

Lloraba esas cajas llenas de basura insólita que uno deja a su paso, la importancia de los objetos, objetos que sólo Kubrick pudo convertir en sinfonía visual.

Este es un documental extraordinario sobre lo que no cupo en sus sinfonías. Notas separadas del resto, piezas solitarias que me hicieron pensar en Beethoven todo el fin de semana.

Exciting times

Qué simpática la vida cuando uno puede decir: están pasando cosas en mi computadora.

O en mi cuarto.

Hay días que me sorprendo ganándole la partida a Pascal:

“La infelicidad humana proviene de no poder estar inactivo dentro de una habitación” (Mil veces citada en la red y ahora se la encuentra con tantos añadidos que ya no se sabe qué chingados dijo realmente Pascal. Para joderla no tengo el libro.)

Bien, lo que hayas dicho Pascal, te reto a verme ahora mismo que blogueo desde mi casa, que me encuentro con mis libros y, ja, ¡casi siento ganas de comérmelos o de invitarles unas chelas!

Abro el archivo de mi novela (esa que, efectivamente, publicaré algún día) y quisiera abrazarlo. Le pregunto a Pascal que cómo se abraza un archivo de Word, pero no me contesta.

(Qué bueno. La pregunta tendría que derivar en cómo se coge con un MP3 y ahí si, para que le andamos tentando las nalguitas al demonio…son un chingo y a todos me los echaba).

Una huella

Nunca fumo mota. Me da sueño. Además no creo que una mente tan pacheca como la mía necesite ayuda.
Ejemplo:
Estaba escribiendo un texto para la nueva revista que estrenaremos en el equipo de viajes de esta editorial y como tengo una flojera inmensa, sólo se me ocurrió escribir de cómo siento.
Revelé un secreto para la hoja de Word y pensé dejarlo ahí hasta terminar el artículo, como un pequeño amuleto, pero de inmediato lo borré.
Ahora tengo una hoja en blanco que alguna vez contó un secreto. Me pregunto si las hojas de Word, como las viejas hojas bond a las que podías repasar con un lápiz, tienen memoria.
Si es así, mi secreto saldrá publicado (aunque invisible) en enero.
Ups.

Pardo Van Dyke

(Sin acentos y/o tildes hasta que le encuentre el idioma a esta laptop)

Puedo dividir al mundo entre quienes veiamos horas el programa de Bob Ross y quienes se doblegaban en un segundo ante el control remoto argumentando bestial e insoportable ridiculez.

(Ni quien los culpe).

La cosa es que yo pertenezco al primer (me gusta pensar ‘selecto’) grupo que lo disfrutaba en silencio. Lo veia con mi mama y mi hermana. Nos encantaba reirnos del shhhiiiinnnoo pintor, sobre todo de su majestuosa transmision con doblaje diferido.

En fin. La melancolica reflexion viene al caso porque Paris, (si, si, la famosa ciudad luz), es color Pardo Van Dyke.

De hecho, la ciudad esta toda incluida en la paleta de Bob Ross.

Los dedos de la mujeres fumando en el frio son blanco titanio: largos, marmoreos, solidos. Blanco titanio.

El Rio Sena es verde bandera, pero al final esta mezclado con Pardo Van Dyke, como lo estan el azul del cielo, el gris de los adoquines, el negro de las patrullas (de las que por cierto, siempre pienso que va a salir el Inspector).

Paris = Pardo Van Dyke.

La gente tambien es parda Van Dyke. Es el primer lugar del mundo donde entro a una libreria, tiro una pila de libros de metro y medio (je) y nadie se inmuta (ni me ayuda a recogerlos por cierto).

Va a sonar triste, pero Paris es de otro siglo. Un siglo bastante menos interesante que este. Son pardos y no hay para donde hacerse.

Los feisbuks

8bittie.jpg

(Corbata de 8 bits tomada de Boingboing.net)

En esta editorial de élite, la gente lleva un mes que se comunica vía Facebook.

No está mal, tampoco es como si tuvieran cosas muy interesantes que decirse. Cuando mucho es preguntar qué antro está bueno, dónde te compraste esa chamarra, ya viste que este güey disfruta su fama impunemente, hagámosle la malhora

Mi generación ¿disfruta? de una variedad sorprendente de relaciones:

-Los carnales del blog: coblogueros, blogstars y uno que otro que todavía conoció en lo que ahora llamo “El desierto de lo real”. Puedes pensar que el blog con 30 comentarios es el más popular, pero esto no es necesariamente cierto. En la red hay harto voyeur. 25 comentarios pueden llegarle más fácilmente a una chava cuyo discurso esté claramente sellado con el ligue o a un ‘extra’ (esa gente que blande su conozco-gente-famosa-y-puedo-ayudarte-a-trepar).

-los contactos del Hi5: amigos de amigos, compañeros de la prepa, gente que no haz visto en 10 años y no tienes la menor intención de ver. En realidad sólo lo conservas para ver ‘en qué anda’ esa ex novia que te sigue gustando y cuya foto vieja es síntoma de tu propia vejez.

-los ‘vampiros’ en el Facebook: mucho güey ¡con ondiiiita gooey! En esta etapa aún experimental entre el alto pedorraje capitalino, todavía hay mucho exxcritor, mucho güero, mucho artista. En un par de meses el Facebook pasará de moda y la Condesa virtual encontrará un mejor time-waster. (Y si, ya tuve que abrir el mío porque el bombardeo estaba cabrón).

-los fans del MySpace: básico si eres creattiiivo goeey. Músico, pintor, cineasta, diseñador, fotógrafo, locutor, periodista, escritor. Si no tienes un buen fan base en el Maiespeis no rifas.

-los compañeros de banca del Messenger: lo que una vez sirvió para comunicarse con tus familiares en el exilio, hoy funciona para hacer la cita de “a qui hora comemos gooeey?” con el tipo que se sienta justo a tu lado. También nos relacionamos en un intercambio medio idiota de “holas como estáses” sin sustancia con personas a quienes no dedicaríamos ni 10 minutos por teléfono.

-los amigos telefónicos: con los que “putaa, a ver cuándo te dejas ver” es un eufemismo para decir “te guardo cierto cariño pero tengo cientocincuenta cosas mejores que hacer que oír tus tarugadas, incluyendo rascarme mis partes, así que ahí cuando me case igual hasta te invito”.

Y estas son nuestras relaciones sencillas.

Difícil hablar de la que tienes con tu pareja, con tu mamá, con tu terapeuta, con tu gato, con tus cds, con tus libros, con tus escritores favoritos o con aquellos a los que extrañas y quieres pero también te joden y ya no puedes volver a ver.

***

No quería hablar de lo que hace con nosotros la tecnología. Me acompleja la idea de que me oiga algún ‘dueño’ del cyberpunk, a saber, Naeif Yehya y sus carnales.

(Lo bueno es que Yehya, a pesar de los sueños húmedos que todavía albergo de mi postadolescencia oscura, no lee El Taza. Yehya entraría en mis relaciones imposibles de explicar, por ejemplo.)

I’m running away with you…

Escribo un guión sobre el amor. Llevo aquí sentada unas cinco horas, escribiendo en silencio, mientras esta ciudad de lluvia regresa a sus orígenes y se convierte en un lago hediondo y se inunda de ilusiones ópticas en los charcos, efectos mágicos del aceite de motor.

En mi guión hay dos hombres que se aman y una mujer que ama a uno de esos dos hombres. De hecho está casado con él.

Los tres saben de la existencia del otro.

La cuestión es que escribir escenas de amor me hace sentir totalmente despojada de inteligencia. ¿Cómo se hace para retratar los juegos de cama sin acabar en la cogidita violenta que a nadie evoca nada? ¿Cómo escribe uno de algo que todos sabemos hacer por instinto, algo que sabemos que es verdad siempre, algo que es verdad aunque se trate de una asquerosa mentira?

No puedo. Es inútil.

Piensa Don Gato, piensa.
Entonces pido ayuda a mis dioses, particularme el de la música y tecleo “love” en mi iTunes. Aparece un extraño soundtrack aleatorio.

I’m running away with you, that’s all I ever do, that’s all we ever mean, I forgive you everything…

Pete Doherty empieza a llamar, la sirena me seduce, ¿qué otras canciones de amor tengo en mi iTunes?

Puf. Y yo que pensé que no existía aún un mejor título para mi guión. Lástima que no puedo changanearme Bizarre Love Triangle.

Un sonido que me regresa a la sensación primaria: ¿exactamente cómo se siente el cuerpo cuando el corazón está a punto de romperse por completo? If the walls in the room could talk, I wonder to myself would they lie…Please, do not let me go!

¿Cómo se mueven las tripas cuando te escapas con alguien por primera vez, cuando le miras el brillo de los ojos y sabes que te corresponde? All I’m saying, pretty baby, la la love ya…

o cuando ya sabes que te va a dejar? They say it fades if you let it, love was made to forget it, I carved your name through my eyelids, you pray for rain, I pray for blindness…If you still want me…

…sabiendo que por supuesto, you don’t want me anymore, obviously.

Puf.

Además de esas, con la palabra ‘love’ salió una enorme lista que incluía entre otras linduras:

Love will tear us apart, Joy Division
Tainted love, Soft cell
Wonderwall, Ryan Adams
No I in Threesome, Interpol
Don’t love you, Tv on the radio

De lo que infiero que hasta el iTunes sabe más que yo de eso que le llaman mal de amores.

Puf.

***

Estuve de viaje en un sitio sin interné.

Sorry la demora. Ya regresé. Besos.

Ah y perdón por sólo poner links de las letras de las canciones y no de las canciones en YouTube o algo. Sucede que tengo que regresar a mi guión.