Calle Regina

Jiju.

No me digan que mi chamba no es linda. Ahora van a hacer la calle Regina peatonal. El Centro, aún cuando ya casi pega con Izazaga, es para esta periodista afresada, todo un viaje: me toca hacerles un reportaje.

Llevan un año entero diciéndoles que ‘en tan sólo cuatro meses’ estará lista la calle. ‘Ni ellos se la creen’ dice muerto de risa un locatario.

Oficialmente se le llamará ‘corredor cultural’, cosa que al señor que vende y repara máquinas de coser desde hace cuarenta años no podría importarle menos.

Pues está muy bien, me dice, pero si quieren cultura primero que arreglen el desagüe. Cuando llueve nos anegamos de chapopote. Los Baños tiran diesel al agua. Un día vamos a volar…con todo y su cultura.

Me lo dice mientras se realiza la ‘inauguración civil’ de esta calle (por supuesto, aún sin terminar…’faltan detallitos, nomás’ como en todo el país). La inauguración corre a cargo principalmente de artistas plásticos, ¿naturalmente? Recuerdan con respeto aquel 19 de septiembre del 85, las 7:19 a.m., 23 años que esta ciudad se partió en cachitos. Boy, I’m old.

El evento hasta eso empieza bien: en punto de la hora marcada los artistas salen en pantuflitas (ay) y comparten tamales con los vecinos mientras prenden veladoras y colocan la ofrenda.

El siguiente colectivo hartístico quiere hacer que los niños ‘cuelguen los tenis’ y les organizan una diminuta olimpiada de lanzamiento de teni al único cable de teléfono que cruza la calle. Un payasito (¿será el güey con el que bailé el otro día?) los alienta. Muy bonito muy bonito. Algunos, los chamacos más gandallas logran colgar dos o tres pares viejos.

De pronto, Sra. Realidad de la Calle Regina sale por la ventana, les grita chamacos pendejos y, con la sangre helada, les CORTA el cable.

Así de plano.

Pa que no se anden con tarugadas chamacos pendejos.

Corta, por cierto, un cable que pertenece a alguien. Alguien debe haber estado hablando por teléfono muy agustín en su casa cuando, pum, se le acabó el veinte. Literal.

De ahí pa’l real, la idea romántica de corredor cultural empieza a desdibujárseme.

***

En la noche acudo a una ‘lectura peatonal’ organizada por Casa Vecina. Antonio Calera-Grobet es la mente maestra del asunto y desde su “Hostería La Bota” lanza poesía y cuento vía micrófono a los niños que juegan con objetos que supongo conformaban una instalación a la mitad de la calle. Un teléfono viejo encima de un cubo de hielo. Una silla de ruedas chueca junto a una caja fuerte. Una inssstalación, wey.

Me pregunto si ellos se preguntan si alguien entiende algo.

Las lecturas con micrófono nos interesan como a tres personas. Los niños juegan a gritarle a la silla de ruedas, quieren abrir la caja fuerte. Les vale tanto madre. La gente pasa por allí con diablitos cargados de chelas o refrescos. Nomás nos ven con cara de ‘y estos pinchis turistas qué pedo’. Es inevitable verificar, como siempre, la diferencia racial, la diferencia en la ropa, en el peinado y la inefable cartera.  (Ok, pienso, yo nomás traigo 100 varos. Ese señor tiene más lana que yo, pero el puto capital cultural).

“Las casas se arrodillan”, es el título de esa lectura, en referencia a un poema de Paz. Pinche Paz, pienso, qué línea.

En honor a la verdad, sí hay dos personas aparte de the usual crew que se interesan al oír un cuento de Rulfo. El hijo de la que vende esquites, a quién le da risa que el cuento hable de frijoles y tortillas, y la seño con cara de loca que pasa por ahí. El cuento de Rulfo habla de un temblor en septiembre. Al rato le damos tiempo a un poema de José Emilio Pacheco para que evolucione y nos conmueva. Para ese momento ya perdimos la atención de la loca y ni se diga del niño.

Yo soy feliz. Me echo una chela y me da esperanza la risa del niño esquitero/esquitoso con el cuento de Rulfo. Ojalá así fuera siempre con la literatura.

Se me quita la esperanza: nomás falta que todos seamos ese niño…y que todos los textos sean así de Rulfos.

Ta cabrón.

***

Ya me voy. Mi chela y mi plática han terminado.  Un poco antes Antonio me ha contado cómo el tipo que ahora mira muy interesado el performance chafita que realiza yet another colectivo di’artistas/urbanos/callejeros  es el mismo que lo golpeó hace tres años, cuando todavía no lo ubicaban como responsable de Casa Vecina.

Míralo, allí está, feliz. Me quitó todo lo que traía esa noche y me golpeó. Ahora sus hijos vienen a jugar a Casa Vecina.

Uf Calle de Regina, pienso. Lo que te falta por sortear ahora que serás ‘corredor cultural’. Veamos qué pasa.

Ya me voy cuando ponen a todo volúmen un Portishead drum n’basseado. Ah qué padre. Camino camino y el Portishead no se deja de oír…

…casi llegando a Bolívar no puedo evitar hacer el simil: imagino que la señora de los esquites se siente exactamente como yo me sentiría  si unos batos vienen, cierran mi calle y luego, tratando de educarme, se revientan dos horas de cumbia en tamaños baflezotes que por más que quiera, no podré ignorar.

Bad dream.

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¿Ya vieron pa qué sirve hacer periodismo “aspiracional”?

Aparte del millón de personas que intenta suicidarse diariamente en el mundo según la ONU y del suicidio de menores como tercera causa de muerte en edades de 10 a 14 años, según El País, acá hay otra nota sobre lo que implica estar vendiéndoles todo el tiempo la idea de felicidad en forma de coches y latas de mejillones a la gente:

Secuestran por whisky y cigarros
El grupo de ‘El Gato’ exige una parte del rescate en efectivo y otra en especie. Gustan de latería fina en general. Suman 13 plagios en San Miguel de las Cruces…

…Así, para dar respuesta a las exigencias de los plagiarios, los parientes de las víctimas se las ingenian para conseguir las cajas de whisky y enlatados que contengan camarones, salchichas y atún, además de decenas de paquetes de cigarros importados. En ocasiones, en el pliego petitorio de la gavilla de El Gato también se incluyen navajas suizas y zapatos y calcetines para hombre —se enlistan hasta las tallas requeridas.

La onda de que vayan a premiar a Tomás Urtusástegui, el peor dramaturgo que haya pisado esta tierra, no será tampoco responsable de los suicidios, pero bien que ayuda.

Ay dios, qué mal andamos.

Healing Melodic Death Metal (dead metal)

Bajando música porque si.

Al rato corriendo al concierto de Carcass, oh si señor why not, porque nada como un poco de Death Metal y Perfume de Putrefacción para hacerte olvidar que eres todo menos fuerte, todo menos invulnerable.

…esta otra rolita me pone en ese otro mood. Soy vulnerable, un día me pueden matar. Un día pueden venir por mí, qué sé yo, los narcos o los duendes del suicidio como lo hicieron con aquel periodista gringo que escribía o escritor que periodisteaba, es igual.

(Yaaa, quiero que sea de noche y olvidarme de todo chingá)…nomás que apenas son las 2 y falta mucho Interpol y mucho Third de Portishead y mucho Blonde Redhead y mucho del innombrable R. Ouch quiero una sopita caliente.

Particularmente cruel es ésta que no puedo dejar de oír del Our Love to Admire:

Nobody warned you
Nobody told you
To make up your mind

Nobody told you
That I could just waltz through
And shake up your style

I’m inside
Like the wrecking ball
Through your eyes

And I change it all from inside

Prefiero pensar en esa Wrecking Ball porque hoy, felicidades pinche Porfirio Díaz, en lo que hubiera sido tu cumpleaños número 178, hoy te celebramos así…

-Ocho muertos en Morelia, muertos de Independencia. Si viviéramos en el mundo de la novela Ubik de Philip K. Dick podríamos llevarlos a una cámara de conservación y hablar con ellos durante algún tiempo, antes de que la fuerza vital se les escapara por completo del cuerpo desnudo. Les preguntaríamos ¿qué hacías en esa plaza tan llena de gente un 15 de septiembre? ¿qué celebrabas, eh?

Luego un sueco me dijo que los mexicanos cada vez estamos mejor, “cada vez hay más gente con dinero”, me dijo. Seguro por eso mataron a esos morelianos, pienso yo. “¿Por qué será que los mexicanos nunca pueden ver nada bueno de su país?” No sé, no sé.

También dijo que si López Obrador hubiera ganado, muchos extranjeros hubieran salido por patas de este país. Ahí fue cuando mi ya mítica incorrección política salió al quite: “Chingá, nomás por eso merecía la pena hacer un recuento de votos”.

Se ofendió el sueco, por supuesto. Como buen sueco me dijo civilizadamente “resiento ese comentario”. Yo le dije que no era personal, pero claro que era personal. Yo no quiero que se vaya mi amiga argentina, ni mi amigo catalán ni mi amigo chileno ni mi amiga guatemalteca ni mis cuates colombianos o mi amiga gringa. Lo que quiero es que ese pinche sueco, igualito a otros muchos mexicanos que se sienten suecos se vayan o que por lo menos se pongan a leer los chingados periódicos un día.

Jueves de extrospección

La realidad anda pegadora.

Hoy nos amanecimos con que nuestro Carlitos Slim (de casi 70 años ya, chiquillo) adquirió una participación nada despreciable de acciones en el diario The New York Times. Lo que uno se pregunta es: ¿como pá qué? Nunca subestime ud. la vanidad de un millonario. Igual quiere formar opinión, un legado. Vaya ud a saber qué pretende.

***

Ya no sabe uno. La onda de la violencia y la contra violencia es un tema delicado. Recibo al menos un mail al día avisándome que “no me pare en los retenes de la ciudad porque son falsos”, que “no me oponga al asalto con pistola porque me pueden matar” (daaaa!) “que no me ponga al brinco porque estos son los malos y aquí no hay ley”.

Otros mails tratan el delicado contrapunto al tema de la seguridad: hablan del estado de excepción (aquí el fragmento de uno muy sesudo, de Salvador Rivera):

Un señor de nombre Giorgio y apellido Agamben asegura que: en la casi totalidad de las así llamadas “democracias occidentales” , la declaración formal de Estado de Excepción ha sido sustituida por una generalización sin precedentes del paradigma de la “Seguridad”. Desde esta lógica el clamor de “Más Seguridad” debería ser re-codificado entonces, en su contenido auténtico, es su acepción original: “¡Impongamos Estado de Excepción!” (véase, por ejemplo, el articulo de Néstor de Buen: “¿Guerra Civil?” en La Jornada del 31 de agosto, 2008) . Cuando Marcelo Ebrard, Ulises Ruiz, Mario Marín…y Felipe Calderón ponen en el centro de sus respectivos programas y acciones de gobierno la expansión de los dispositivos policíacos, lo que en realidad hacen no es, desde luego, procurar el bienestar común
por conducto de la consagración del Derecho sino que, por el contrario, suspender toda normatividad jurídica con el objeto de aplicar La Ley . Pero ¿Qué Ley es ésta que pretende ser aplicada por conducto, precisamente, de su propia suspensión?: Esta Ley es La Ley de la Necesidad… La ley que asegure la acumulación capitalista agran escala por medio de la violencia extra-legal.

La cosa se está poniendo de la chingada, pues.

***

Y hablando de estados de excepción, por otro lado estalla el asunto de las becas del Fonca, un escándalo que llega con algunos sexenios de atraso porque desde que yo recuerdo, las cosas siempre han sido así: es más fácil que te la den si conoces a uno o varios de los jurados. No importan mucho tus credenciales creativas, tu trayectoria o la seriedad ante tu propia obra; importa que te ubiquen. Así ocurre también en Imcine, en Conacyt y  en cualquier otra instancia culturosa mexicana: somos profundamente príistas, estamos acostumbrados a charolear. El tráfico de influencia es nuestra onda, lo mamamos a edades tempranas.

Yo tomé clases de dramaturgia con la ahora letra-escarlateada Ximena Escalante. No podría hablar mal de ella: recuerdo su generosidad con los integrantes del Laboratorio. La conozco y sé que este desmadre se lo va a sacudir del hombro como pelusita. Una vez le dije que era la soberbia con patas. Y lo es. Supongo que estará en su casa pensando de qué forma ‘no los va a pelar’. Hijoos, ess el diablo esa mujer.

Lo que pasa es que a Ximena nadie le puede decir que vive de ser jurado o de hacer gestión política: es creadora en activo con una o dos obras estrenadas cada año desde hace al menos tres y eso tiene que valer de algo. No puedo decir lo mismo de todos los jurados.

Eso no significa que el escandalito es en vano. La única forma en que el Fonca y en todos los demás culturo-providers practique algo parecido a la transparencia es a periodicazos (somos priístas, qué se le va a hacer).

Pero aquí creo indispensable dejar de echarle tierra a las personas envueltas en estos abismos de libertad montessori donde nadie sabe y nadie supo y buscar que la dependencia plante bases de transparencia para que esto no siga ocurriendo.

Ahorita saltaron los dramaturgos (que soon, hijos del diablo…tooodos) pero igual podrían hacerlo los novelistas y hasta los de lenguas indígenas. En todos los ramos está igual.

*Aclaro que nunca fui jóvena-creadora aunque respeto a todo aquél que sí lo fue. Ocurrió que yo nunca encontré el tiempo para  postular. Sentía que la precariedad económica (en mi caso particular) no se podía paliar con ‘una bequita’. Pensaba ‘se termina la beca ¿y lueeego?’ Preferí hacerme de un oficio on the side y esas cosas. No sé si me arrepiento… Lo que sé es que una vez que te la dan, como a mi amigo Ernesto y te mandan a vivir al segundo lugar más caro del mundo, declarar que no te la renuevan por “falta de trascendencia” (trascendencia que ellos confirmaron tan solo un par de años atrás) es, al menos, una hijodeputez.

His love is real, but he is not

Llevo varios días queriendo escribir este post, pero de plano no me sale.

He decidido describir, sin orden o jerarquía, la escena en la que me encontraba cuando el video que pegaré a continuación, me cayó en la cabeza:

Domingo. 4 pm.

Estoy pegada a mi computadora (as usual). Busco algo que parpadée fuerte y claro, lo suficiente como para que mi span de atención de mosca de la fruta se mantenga ahí por más de dos minutos. Pienso que tendría que estar leyendo en papel pero no puedo: la promesa infinita de la red es demasiado tentadora.

Pienso estúpidamente que Internet se hizo para nosotros los Géminis: la red es todo y nada al mismo pinche tiempo. Es una complicada metáfora del polvo y peor para mí que a veces muto en Delirium; para mí que las burbujas de las palabras se convierten en peces flotantes, animalitos a los que sigo en una línea interrumpida de indecisión y benevolente locura.

(Del, dibujada por Marc Hempel)
(su servilleta en domingo)

Llámenme cursi pero tanta información, tantas cosas por aprehender me acaban poniendo melancólica. ¿Cómo le hace todo el mundo para apasionarse rabiosamente de una sola cosa? Yo necesito un googleo diario. A mí la memoria me falla siempre. No podría hacer ni una méndiga lista de 10 temas que me atraigan más que otros, ni recordar quiénes son mis directores favoritos así al vuelo o mis canciones de amor indispensables. Soy taaan del momento, chingado.  ¿Cómo le hace todo el mundo para profundizar en las cosas?

En eso estoy pensando cuando entro a saludar al Harmodio que ha saludado al Hombre que comía diccionarios que ha saludado a los de Kitsune Noir que han posteado un video sobre las cajas de Stanley Kubrick.

Ah, ya me acordé. Él es uno de mis directores favoritos (no es exactamente que esté descubriendo el hilo negro, yo, verdad). Ah, ya me acordé cuando se murió. Era 1999 y yo estaba con un novio al que, dios sabe por qué, recuerdo haber querido mucho. Éramos fans juntos. Creo que se murió Kubrick y se nos terminó el amor. Pudo haber sido esa la razón, tan urgente y válida como cualquier otra.

Así que era 1999 y si ahora vivo en el cine, en ese tiempo dormía, comía y soñaba en el cine. Su muerte, recuerdo, la lloré en una sala llena de gente que abría los ojos redondos redondos con la primera entrega (la única) de The Matrix.

En realidad no sabía por qué lloraba.

El dolor de la pérdida es una especie de precognición, quizás.

El domingo que vi este documental supe lo que lloraba en esa sala de cine.

Lloraba esas cajas llenas de basura insólita que uno deja a su paso, la importancia de los objetos, objetos que sólo Kubrick pudo convertir en sinfonía visual.

Este es un documental extraordinario sobre lo que no cupo en sus sinfonías. Notas separadas del resto, piezas solitarias que me hicieron pensar en Beethoven todo el fin de semana.

Memoria olímpica

¿Te acuerdas qué grande se veía Jimmy Hendrix cuando ibas en la secundaria?

Y luego va uno y cumple la edad en la que Hendrix murió (27) y la sobrepasa por varios años y sigue sin sentirse ni tan sexy ni tan barbón ni tan capaz ni tan grande como Jimmy Hendrix.

Y luego me acuerdo que sólo pienso en la edad de Hendrix cuando siento el paso del tiempo arrastrándoseme por las piernas y también pienso que las Olimpiadas son buenas para llevarte al pasado… ¿qué estabas haciendo en Sydney 2000? ¿Y en Atenas 2004?

¿Con quién compartías la cama? ¿A quién ibas a ver esa tarde, después de ver los clavados femeniles?

O, mejor aún ¿por culpa de quién no viste ni una sola competencia y las olimpiadas se te pasaron en blanco?

Estaría bien llevar un diario olímpico: el año en que Michael Phelps, el del wingspan de 2.10 rompió todos los récords y ganó ocho medallas de oro; el año en que el de Jamaica, el mamililla del Bolt, rompió la barrera de los 9.70 en los 100 metros planos, ese año estuve contigo.

A petición del respetable

Una pausa en la self-obsession, self-absortion.

Hoy no hablaré de mí. Hay millones de cosas más interesantes en la red:

-En Sinaloa prohibieron el uso de la minifalda en las prepas. ¡Eso, chinga! Lo que no entiendo es por qué aún no prohiben las paletas Tutsi-Pop. ¿No se han dado cuenta de qué gran invitación al sexo oral? ¿No? Pues qué lentos.

-Quentin Tarantino prepara una peli, una verdadera colisión entre el pulp y los nazis. Habrá que ver.

-La periodista en Georgia a quien hieren en vivo y cuyo estado de shock raya en lo sexy. (Y ya no empiecen con que tengo rasgos lésbicos, por dios).

-La obsesión en los medios con la estampa del Winnie Pooh en el medallón de la camioneta del secuestro Martí. Es tan absurdo como el crimen mismo.

Una nota visual para aquellos que no leen mucho. ¿No aman las fotos industriales? No sé. Yo adoro los cables. Hoy todo lo veo sexy, creo. Las fotos que me gustaron, por si no quieren picarle al link de la Wired, las copio a continuación: