Un “Ira”

Voy dando la vuelta. Retorno a 10 metros de la editorial donde trabajo. El auto frente a mí se detiene cuando debía avanzar. Le toco el cláxon. La conductora no reacciona y nos quedamos a esperar la siguiente luz verde. La prisa me desborda. Me llevo las manos a la cara y articulo, con toda la maestría mímica de la que soy capaz, un “¡ayyy pero qué pendeeeeja!”. La mujer del auto mira por el retrovisor y me saluda. Oh boy.

Es, why not, la que podría llegar a ser mi jefa en las próximas semanas.

Uno de los más estrepitosos “Iras” que he perpetrado a la fecha.

Advertisements