¿Ya vieron pa qué sirve hacer periodismo “aspiracional”?

Aparte del millón de personas que intenta suicidarse diariamente en el mundo según la ONU y del suicidio de menores como tercera causa de muerte en edades de 10 a 14 años, según El País, acá hay otra nota sobre lo que implica estar vendiéndoles todo el tiempo la idea de felicidad en forma de coches y latas de mejillones a la gente:

Secuestran por whisky y cigarros
El grupo de ‘El Gato’ exige una parte del rescate en efectivo y otra en especie. Gustan de latería fina en general. Suman 13 plagios en San Miguel de las Cruces…

…Así, para dar respuesta a las exigencias de los plagiarios, los parientes de las víctimas se las ingenian para conseguir las cajas de whisky y enlatados que contengan camarones, salchichas y atún, además de decenas de paquetes de cigarros importados. En ocasiones, en el pliego petitorio de la gavilla de El Gato también se incluyen navajas suizas y zapatos y calcetines para hombre —se enlistan hasta las tallas requeridas.

La onda de que vayan a premiar a Tomás Urtusástegui, el peor dramaturgo que haya pisado esta tierra, no será tampoco responsable de los suicidios, pero bien que ayuda.

Ay dios, qué mal andamos.

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Jueves de extrospección

La realidad anda pegadora.

Hoy nos amanecimos con que nuestro Carlitos Slim (de casi 70 años ya, chiquillo) adquirió una participación nada despreciable de acciones en el diario The New York Times. Lo que uno se pregunta es: ¿como pá qué? Nunca subestime ud. la vanidad de un millonario. Igual quiere formar opinión, un legado. Vaya ud a saber qué pretende.

***

Ya no sabe uno. La onda de la violencia y la contra violencia es un tema delicado. Recibo al menos un mail al día avisándome que “no me pare en los retenes de la ciudad porque son falsos”, que “no me oponga al asalto con pistola porque me pueden matar” (daaaa!) “que no me ponga al brinco porque estos son los malos y aquí no hay ley”.

Otros mails tratan el delicado contrapunto al tema de la seguridad: hablan del estado de excepción (aquí el fragmento de uno muy sesudo, de Salvador Rivera):

Un señor de nombre Giorgio y apellido Agamben asegura que: en la casi totalidad de las así llamadas “democracias occidentales” , la declaración formal de Estado de Excepción ha sido sustituida por una generalización sin precedentes del paradigma de la “Seguridad”. Desde esta lógica el clamor de “Más Seguridad” debería ser re-codificado entonces, en su contenido auténtico, es su acepción original: “¡Impongamos Estado de Excepción!” (véase, por ejemplo, el articulo de Néstor de Buen: “¿Guerra Civil?” en La Jornada del 31 de agosto, 2008) . Cuando Marcelo Ebrard, Ulises Ruiz, Mario Marín…y Felipe Calderón ponen en el centro de sus respectivos programas y acciones de gobierno la expansión de los dispositivos policíacos, lo que en realidad hacen no es, desde luego, procurar el bienestar común
por conducto de la consagración del Derecho sino que, por el contrario, suspender toda normatividad jurídica con el objeto de aplicar La Ley . Pero ¿Qué Ley es ésta que pretende ser aplicada por conducto, precisamente, de su propia suspensión?: Esta Ley es La Ley de la Necesidad… La ley que asegure la acumulación capitalista agran escala por medio de la violencia extra-legal.

La cosa se está poniendo de la chingada, pues.

***

Y hablando de estados de excepción, por otro lado estalla el asunto de las becas del Fonca, un escándalo que llega con algunos sexenios de atraso porque desde que yo recuerdo, las cosas siempre han sido así: es más fácil que te la den si conoces a uno o varios de los jurados. No importan mucho tus credenciales creativas, tu trayectoria o la seriedad ante tu propia obra; importa que te ubiquen. Así ocurre también en Imcine, en Conacyt y  en cualquier otra instancia culturosa mexicana: somos profundamente príistas, estamos acostumbrados a charolear. El tráfico de influencia es nuestra onda, lo mamamos a edades tempranas.

Yo tomé clases de dramaturgia con la ahora letra-escarlateada Ximena Escalante. No podría hablar mal de ella: recuerdo su generosidad con los integrantes del Laboratorio. La conozco y sé que este desmadre se lo va a sacudir del hombro como pelusita. Una vez le dije que era la soberbia con patas. Y lo es. Supongo que estará en su casa pensando de qué forma ‘no los va a pelar’. Hijoos, ess el diablo esa mujer.

Lo que pasa es que a Ximena nadie le puede decir que vive de ser jurado o de hacer gestión política: es creadora en activo con una o dos obras estrenadas cada año desde hace al menos tres y eso tiene que valer de algo. No puedo decir lo mismo de todos los jurados.

Eso no significa que el escandalito es en vano. La única forma en que el Fonca y en todos los demás culturo-providers practique algo parecido a la transparencia es a periodicazos (somos priístas, qué se le va a hacer).

Pero aquí creo indispensable dejar de echarle tierra a las personas envueltas en estos abismos de libertad montessori donde nadie sabe y nadie supo y buscar que la dependencia plante bases de transparencia para que esto no siga ocurriendo.

Ahorita saltaron los dramaturgos (que soon, hijos del diablo…tooodos) pero igual podrían hacerlo los novelistas y hasta los de lenguas indígenas. En todos los ramos está igual.

*Aclaro que nunca fui jóvena-creadora aunque respeto a todo aquél que sí lo fue. Ocurrió que yo nunca encontré el tiempo para  postular. Sentía que la precariedad económica (en mi caso particular) no se podía paliar con ‘una bequita’. Pensaba ‘se termina la beca ¿y lueeego?’ Preferí hacerme de un oficio on the side y esas cosas. No sé si me arrepiento… Lo que sé es que una vez que te la dan, como a mi amigo Ernesto y te mandan a vivir al segundo lugar más caro del mundo, declarar que no te la renuevan por “falta de trascendencia” (trascendencia que ellos confirmaron tan solo un par de años atrás) es, al menos, una hijodeputez.

Mucho mucho mucho

No sé por qué luego me da la tonta y pienso que no hay nada de qué escribir.

De qué escribir, sobra.

Si uno ha cultivado cierta habilidad, de hecho es imperativo ponerse a escribir.

Olvidémonos de ser famosos, lo que importa es nadie puede ver lo que yo veo como yo lo veo. No solo eso, este fin de semana me di cuenta de que es mi RESPONSABILIDAD escribir. (Y aprender a hacerlo mejor es parte del paquete). Este país no está para desperdiciar la poca educación que logró filtrar en una persona.

***
Carta abierta a quien se ponga el saco, a propósito del encuentro de escritores (de Editorial Almadía) en Oaxaca

Estimados Escritores Publicados:

Además de escribir ficción que tan linda les sale, piensen en la posibilidad de ser un ente político. No hablo aquí de partidismo. Hablo de entender que la relativa notoriedad de que gozan puede ser usada para otra cosa que lucir su incompetencia en las relaciones interpersonales, o sea su (nuestra) nerdez.

La gente espera de ustedes inteligencia (god knows why). Sobre todo cuando participan en una mesa de reflexión. Se vale ser borrachito, coquito o de plano un imbecilazo, pero no se vale perder el tiempo de los demás.

No chinguen.

Quizás piensen que no es su chamba, pero se engañan. El pinche país se está cayendo a pedazos y ustedes usan los foros públicos y las notas en Reforma para hablar de lo mucho que se admiran mutuamente. (Lo mismo va para los periodistas culturales/writers wannabe, que cubren nomás los temas que no confrontan y se la pasan chupando con los escritores en estos encuentros, claro está).

¿Qué mal podría haberle hecho a este país que en este sonado Encuentro alguien hubiera puesto un tema nacional sobre la mesa?

Y me dirán, como algún sabio ex-presidente dijo alguna vez ¿y yo por qué?

En privado y con un par de chelas encima les diría “¡por que hay que tener madre!”, pero como esta es una carta en serio y hay que guardar las formas les doy al menos tres razones:

-la materia antes llamada “Historia” está por desaparecer en el programa de las preparatorias. Así, de golpe y porrazo. Ya no hablamos de arrancar ‘algunas páginas’ de los ya vilipendiados libros de texto, sino de suprimir la materia por completo. Supongo que los nuevos estudiantes sólo necesitan “el presente” para maquilar.

-el petróleo, el gas, la electricidad que nunca fueron nuestras pero que por lo menos tenían una etiquetita con nuestro nombre, ahora nos los van a sacar, como decía mi bienhablada madre, por las nalgas.

-los hijos de puta (ponga usted aquí el nombre de su favorito) siguen cobrando por serlo. Ahí están los gobernadores poblanos, los ministros pederastas de la iglesia, los diputados, el presidente que ya se lleva de a cuartos con el ejército. El conservadurismo está a la alza, los pobres ahora son de derecha. Escritores capaces (Tryno Maldonado) de hacer un escándalo estúpido contra Conaculta por supuesta censura y retractarse con la cola entre las patas un mes después, ahora son antologadores.

¿Les parece de verdad que no hay temas que tratar?

No es cool ni padre ni se ganan premios ni se publican antologías si uno se asume animal político.

Al contrario, uno pierde muchos amigos y quién sabe, quizás después los necesite.

Yo, por lo pronto, me desmarco.

***

Hablaba el sábado con dos escritores publicados que me caen a toda madre, ganadores de sendos premios, Mauricio Alvarado y Ernesto Murguía, sobre la necesidad de armarla de pedo. (excusarán mi francés, s’il vous plaît, hoy ando muy peladita).

Bastante menos “pertardistas” que yo, ellos decían que primero hay que tener una obra que te avale para hacerla de pedo. No estoy de acuerdo, pero bueno. Ellos tampoco están de acuerdo conmigo en que si te invitan buenamente a uno de estos encuentros hay que hacerse enemigos gratis llamándoles pendejos a tus compañeros de banca.

Ok ok.

Después de mucha discusión, ambas partes llegamos a un productivo acuerdo: ok, armarla de pedo puede sacar un par de ronchas y las ronchas son importantes, pero TAMBIÉN hay que usar el poco o mucho don que uno tiene para documentar cosas que se han perdido en la memoria.

Es decir, está bien ladrar, pero también hay que morder.

Murguía y yo decidimos hacer un trato: tenemos tres meses para documentar un tema nacional, escribirlo y publicarlo donde podamos. (Este blog, por supuesto, tendrá primicia).

For today I am a boy

Anthony (el de los Johnsons) piensa lo mismo que yo; a veces uno tiene cosas que hacer de hombre y a veces de mujer.

El otro día me soñé como hombre, protegiendo a una mujer (que era yo misma, of course). La abrazaba, como me abrazaba mi papá y le decía que todo iba a estar bien.

Luego pensé que proteger en femenino es diferente que en masculino. En mi experiencia lo femenino odia y araña y grita para proteger. Lo masculino aguanta vara y embiste sólo cuando está dispuesto a que lo maten.

No sé qué me da que me obsesiona ese hombre en mí.

Ayer oía a los Emos en el Canal Once. Le decían al entrevistador, un tal Ricardo Raphael (del que jamás había escuchado una palabra, pero que se parece sospechosamente a Héctor de Mauleón) que había otras formas de sentirse hombre. “A lo mejor a nosotros nos gusta sentir, antes que otra cosa”, dijo el Sugu (¿qué no era el Sugus?). “Nos gusta sentir como sólo se les permite sentir a las mujeres y eso no tiene nada que ver con nuestra preferencia sexual”. Tómela.

Yépez dice que los Emos nacieron sin agenda política y a pesar de mi profunda admiración a Yépez permítome diSENTIR: creo que tienen una que nunca se revisó en el pasado: ¿qué es ser hombre/mujer? ¿cómo vamos a vivir ahora lo femenino/masculino? Porque ya nos desclosetamos de con quién cogemos –ser gay ya no es un crimen tan grande– ahora queremos desclosetarnos de nuestras propias imposiciones: yo soy niño, tú eres niña y se acabó.

Pos nel. Ahí no se acaba nunca.

Ahí en medio del deseo y la eterna pregunta de quién chingados soy, ahí está la pregunta que nos hacen los Emos. (No UN emo, sino todos juntos. Entre todos saben todo).

Por eso mi nuevo motto es: ¿semos o no semos emos? (gracias Andrei).

One day I’ll grow up and be a beautiful woman…
One day I’ll grow up and be a beautiful girl…
For today I am a child
For today I am a boy

One day I’ll grow up and feel the power in me…
For today I am a child
For today I am a boy

45 comments

Ya ya, perdón, la neta hoy me googlée.

Es que estaba googleando a gente que me interesa o de la que no sé nada hace mucho y como encontré casi a todos (qué onda con nuestra total falta de anonimato: hoy vi un comentario como del 2000 de un tipo con el que me flipaba en un foro viejo y me sentí totalmente fuera del lugar. No era para mis ojos ese comentario y haciendo cuentas sí era para mis años…qué poca madre, chingao, pinchi google retroactivo).

El caso es que el googleo de otros terminó por llevarme al maldito e improductivo autogoogleo que a su vez me llevó al blog de una chava que comentami blog seguido pero que no pone  link por lo que no hay forma de trackearla.

Otro blog que habla del mío reproduce (con crédito y todo, re buenas gentes) un post mío sobre el asesinito de Monterrey.

El que mató al hermanito de su novia.

Creo que acá en El Taza ese post tuvo tres comentarios cuando mucho. Allá alcanzó los 45 comments, sí siñor.

Todavía no decido si me puedo sentir orgullosa de tal hazaña bloguística.

Go figure.

***

Me divertí muchísimo leyendo los comentarios, dicho sea de paso.

El primero, un tal ‘Koyote Lagañas’,  me corrige algo que no dije nunca. Amo a la gente que comenta en los blogs. Nunca leen ni madres.

Además es fantástico si lo pienso bien: 45 personas me mentaron la madre o me dieron palmadita en el hombro y nunca les pude contestar porque le hablaban a un fantasma que era yo pero sin link.

Conclusión: tu blog es un fantasmablog, sin link no somos nadie.

No me quiero descoser…

…pero estar en mi casa me hace bloguear ‘como hilo de media’.

Ah cómo los extrañaba. Me di un paseo de dos horas por mis blogs favoritos.

La semana pasada trabajé de 9 am a 10 pm (dominguito incluído, pos qué chingaos, al fin, no tengo vida fuera y ni quería, pinchis batos).

En el blog del querido Rafa Saavedra me encontré su ‘Crossfader version’ de los siete pecados sociales , a propósito de los nuevos pesscados católicos rat-zingerianos.

Al leer a Rafa, me dieron ganas de intentarlo, así que aquí va mi propuesta de pecados sociales:

1. La falta de malicia. El otro día le conté a un tipo que de niña, a los ocho años, la imagen de Cristo en la cruz me prendía. Me respondió que ‘a los niños no les prenden esas cosas y que verdaderamente estaba yo un poco zafada’. (No sé si esto califica como falta de malicia o falta de cultura: basta leer de forma somera –literatura, poesía, a Freud– para saber que a los ocho años uno está perfectamente capacitado para desear a quien se deje, Cristo incluído).

2. Y en este coincido con Rafa: La corrección política en las pláticas de oficina. Ok, yo sé que me paso de lanza, ¿pero a poco no es un poquitito gracioso que hayamos mandado a una colaboradora apellidada Kaiser a entrevistar a una chava ultrajudía? Casi mandamos le mandamos a Pepe Goebbels. Es natural que se haya sacado un poco de onda y no haya querido posar para la foto. (Bueno, a mí me dio risa, pues).

3. La self-righteousness en todas sus modalidades. Que yo soy mejor que tú porque sí existo (y está impreso) en donde tengo que existir. Que yo nunca te habría hecho algo así. Que yo no tengo de qué avergonzarme. Buuu. (En mi libro, aquél que no tenga de qué avergonzarse es medio idiota).

4. El cinismo ramplón. “Pues leve eh, no creas que mucho. Aquí estamos en un glaciar de miles de años y pus leve eh, no te creas que es la gran cosa”.

5. La práctica del mal beso. Rest my case.

6. La imposición del miedo (como dice Rafa) y que yo completo con lo que me toca vivir ocho horas diarias: la imposición del miedo al ridículo como método de control social, en el que estar passé –por hablar de política, por ejemplo, por discutir si lo que hacemos es periodismo, si en esa cuna de lobos existe o no la ética, por discutir, pues– es arriesgarse a ser el outcast, el “d”, el menos propenso a un aumento. Añado otro subproducto del miedo al ridículo: nadie en el medio ‘periodista de entretenimiento/creativo” se viste realmente como le da la gana, nada más gastan una fortuna en que así parezca.

7. El abuso de ciertos conceptos a los que otorgamos una cualidad positiva por default: la circularidad (cuando hablamos de una obra de arte, por ejemplo o filosofamos de la vida), ‘la cultura de…’ (de servicio cuando hablamos de por qué los españoles avientan el dinero), la buena educación (cuando hablamos de por qué decimos ‘provecho’ al salir de un restaurante), la honestidad…

¿Empezó ya el año?

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Notas mentales para no olvidar el principio del fin de la primera década del milenio:

-Corrieron a Carmen Aristegui de Televisa y qué bueno. Me ponía de mal humor que la empresa se pusiera el manto del ‘buen periodismo’ nomás porque tenía entre sus filas un verdadero garbanzo de a libra. Estoy segura de que a Carmen no le faltará trabajo ni propuestas. Para mi W Radio simplemente desapareció del cuadrante: tranquiliza saber quién es el contrincante. Creo que por eso me encantan las películas de la guerra fría.

-Hablando de eso, acabo de ver This Gun for Hire. Alan Ladd nació para el papel de Philip Raven. Busqué en Wikipedia y dicen que en Suecia existe una expresión, “Spela Allan” (actuar como Alan), que se refiere a aquél que hace de chico malo pero melancólico. No había visto esta película pero de ahora en adelante, cuando me pregunten mi tipo de hombre tendré que contestar: una especie de spela allans altamente sexoso.

-Este 2008 empieza con cierta imaginería chambona: amo por sobre todas las cosas fútiles a este niño que se pegó, literalmente, a la cama para no ir a la escuela. Tardaron dos horas en despegarlo los paramédicos.

¡Qué niño tan simpático!

Si yo pudiera haría lo mismo de vez en vez.

(Jesús qué enferma estoy. Pinche gripa de enero, es la pior).

Chau, mis calzones

Spoiler: el que ya pagó su boleto para Soda Stereo ni se acerque.

Es la primera vez que me salgo de un concierto.

Qué manera de timarnos. No sólo eligieron con las patas el playlist, tocaron con güeva, condescendientes, con el varo por delante y todavía se le ocurrió a Ceratti aventarse la de la noche: ‘Por Tabasco’. ¿Eehh? ¿Por Tabasco? Put your money where your mouth is fucking rock star!

Lo único bueno de ir al concierto más aburrido de la historia concertística en esta ciudad fue lo que me dijo Dante mientras caminábamos de regreso al coche: “¿Nostalgia ochentera? ¿Pero cómo puedes tener nostalgia de algo que oyes todos los fines de semana en toooodos los antros del D.F.?”

Prometo escribir unas cuantas planas:

“No debo asistir a los reencuentros de bandas ochenteras” “No debo asistir a los reencuentros de bandas ochenteras””No debo asistir a los reencuentros de bandas ochenteras””No debo asistir a los reencuentros de bandas ochenteras””No debo asistir a los reencuentros de bandas ochenteras”

Política

Mi maestro de historia del cine dijo: “Se conoce el carácter de una persona cuando debes elegir entre dos cosas: una mala y otra pésima.”

Es rarísima su máxima, pero ocurre que hoy sirvió de ancla porque escogí a un político príista.

¿Quién es tu presidente de México preferido? Preguntó mi roomy de la oficina.

Traté de zafarme, pero al final me acorralaron. “Zedillo, chingá”, contesté. “Al menos”, dije, “su esposa tenía una enfermedad mental declarada pero él se quedó con ella; creo que todavía se gustaban, un presidente que cogía (¡y con su esposa pues!), no en balde cinco hijos. Además renunció a su pensión vitalicia de presidente.”

Si, bueno… también está el error de diciembre y los chistes de ‘no cash’ y las leyendas del bolerito y todo eso.

Ahora entiendo al maestro de cine: cuando no hay para dónde hacerse, como sucede en México, las elecciones de los habitantes son aún más interesantes.

Los feisbuks

8bittie.jpg

(Corbata de 8 bits tomada de Boingboing.net)

En esta editorial de élite, la gente lleva un mes que se comunica vía Facebook.

No está mal, tampoco es como si tuvieran cosas muy interesantes que decirse. Cuando mucho es preguntar qué antro está bueno, dónde te compraste esa chamarra, ya viste que este güey disfruta su fama impunemente, hagámosle la malhora

Mi generación ¿disfruta? de una variedad sorprendente de relaciones:

-Los carnales del blog: coblogueros, blogstars y uno que otro que todavía conoció en lo que ahora llamo “El desierto de lo real”. Puedes pensar que el blog con 30 comentarios es el más popular, pero esto no es necesariamente cierto. En la red hay harto voyeur. 25 comentarios pueden llegarle más fácilmente a una chava cuyo discurso esté claramente sellado con el ligue o a un ‘extra’ (esa gente que blande su conozco-gente-famosa-y-puedo-ayudarte-a-trepar).

-los contactos del Hi5: amigos de amigos, compañeros de la prepa, gente que no haz visto en 10 años y no tienes la menor intención de ver. En realidad sólo lo conservas para ver ‘en qué anda’ esa ex novia que te sigue gustando y cuya foto vieja es síntoma de tu propia vejez.

-los ‘vampiros’ en el Facebook: mucho güey ¡con ondiiiita gooey! En esta etapa aún experimental entre el alto pedorraje capitalino, todavía hay mucho exxcritor, mucho güero, mucho artista. En un par de meses el Facebook pasará de moda y la Condesa virtual encontrará un mejor time-waster. (Y si, ya tuve que abrir el mío porque el bombardeo estaba cabrón).

-los fans del MySpace: básico si eres creattiiivo goeey. Músico, pintor, cineasta, diseñador, fotógrafo, locutor, periodista, escritor. Si no tienes un buen fan base en el Maiespeis no rifas.

-los compañeros de banca del Messenger: lo que una vez sirvió para comunicarse con tus familiares en el exilio, hoy funciona para hacer la cita de “a qui hora comemos gooeey?” con el tipo que se sienta justo a tu lado. También nos relacionamos en un intercambio medio idiota de “holas como estáses” sin sustancia con personas a quienes no dedicaríamos ni 10 minutos por teléfono.

-los amigos telefónicos: con los que “putaa, a ver cuándo te dejas ver” es un eufemismo para decir “te guardo cierto cariño pero tengo cientocincuenta cosas mejores que hacer que oír tus tarugadas, incluyendo rascarme mis partes, así que ahí cuando me case igual hasta te invito”.

Y estas son nuestras relaciones sencillas.

Difícil hablar de la que tienes con tu pareja, con tu mamá, con tu terapeuta, con tu gato, con tus cds, con tus libros, con tus escritores favoritos o con aquellos a los que extrañas y quieres pero también te joden y ya no puedes volver a ver.

***

No quería hablar de lo que hace con nosotros la tecnología. Me acompleja la idea de que me oiga algún ‘dueño’ del cyberpunk, a saber, Naeif Yehya y sus carnales.

(Lo bueno es que Yehya, a pesar de los sueños húmedos que todavía albergo de mi postadolescencia oscura, no lee El Taza. Yehya entraría en mis relaciones imposibles de explicar, por ejemplo.)