A la vida le hacen falta subtítulos

Otra semana de “big mouth strikes again”.

Si la realidad trajera subtítulos yo podría hablar muy fuerte, ladrar alguna opinión de esas absolutas que son mi peor vicio y el otro tranquilamente leería “en realidad lo que quiero es rebotar esta idea, a ver qué tan buena es, estoy haciendo conjeturas en voz alta y me encanta que pienses diferente porque así me siento más acompañada; la diferencia, saber que hay otro punto de vista, siempre me hace mejor”.

Mientras yo digo “No no no no”, el otro podría leer “Sí sí sí! Me encanta jugar frontón de ideas, ahí te va un pase”.

Me siento como un perro emocionado que al ver la correa salta de gusto y ladra tan fuerte que el dueño se asusta y en lugar de sacarlo lo encierra.

La pinche vida no tiene subtítulos y yo  muero por la boca muero muero muero articulando palabras.

***

Respiro hondo, como siempre, me avergüenzo un poco  y sigo en lo que estaba, pero le dejo que esta canción como un dulce aviso a todo aquél que se enfrasque en una discusión conmigo: algún día en vez de discutir pendejadas, los voy a sacar a bailar.

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Anal-yse

Supongo que todos lo han pensado: realmente no estoy viendo este video, veo un cuadradito en movimiento mientras la otra parte de mis ojos no puede dejar de notar el marco blanco de mi computadora, el navegador con una plasta delgada y gris con en un espacio blanco, una etiqueta alargada donde se lee youtube/wp/q93uo3u4Y& no sé qué más,  siete tabs abiertos de colores /twitter/gmail/blogs/noticias/wordpressaddnewpost, las columnas izquierda y derecha llenas de links y la colita de mi wallpaper de fondo, apenas un poco de nieve de una tira Calvin&Hobbesiana.

¿Veo el video o veo lo otro? ¿Soy capaz de ver todo al mismo tiempo?

Escucho a Thom Yorke al mismo tiempo que el claxon del auto que pasa por Calz. de las Águilas y a otro nivel, pero igual de fuerte, escucho también a un amigo en el que basaré un personaje de un cuento que dice “Thom Yorke y todo lo que huele a Radiohead apesta”, con el piano oigo a una amiga, con la letra se apersonan mis viajes, lo que he escrito en los moleskines, notes to self  “you travel far, what have you found? There’s no time, to analyse, to think things through, to make sense”. Con las piedras que vuelan y el sol que se convierte reloj veo también el nombre de este blog, veo el personaje que soy, ¿el que fui? Un tipo que no tiene una oreja y decide cortarse la otra mientras hace un pacto con Buñuel después de ver Un Perro Andaluz.

Así que no veo el video, no sólo el video. Veo el marco blanco de mi computadora, los bordes azules de este blog que son como un par de límites que me puse,  aquello con lo que me topo siempre: mis propios bordes.

***

Gracias anónimas al autor de este video, el joven Bas, cuyo perfil en YouTube se lee así:

asverhage

Joined: March 25, 2007
Last Sign In: 1 day ago
Videos Watched: 9,329
Subscribers: 47
Channel Views: 2,339

Name: Bas

City: Maastricht
Country: Netherlands
Companies: Maastricht University
Interests and Hobbies: Science – Arts – History

Lo creativo

Pasaba por la Biblioteca Central y quise releer libros de autores conocidos (por mí). En su lugar, un libro de portada mínima, letras negras sobre fondo blanco, nothing fancy, me tomó de la pierna y me dijo “si no me lees hoy, me pierdes para siempre”.

Entonces dejé el libro famoso y entré en este, sin tener idea ni remota de qué voz, en qué época o en qué corriente de pensamiento me iba a involcrar.

La primera parte de nuestra conversación fue placentera. El libro me habló de Jack Kerouac (al parecer el autor había sido su carnalito del alma) y dije, “quizá deba seguir platicando”… leí un par de páginas más hasta que me di cuenta de que esto ya no era un encuentro con un libro,  sino con un hombre. Estábamos en un bar y el tipo se me había acercado, tomándome del brazo y yo que regularmente no les doy más de un minuto a estos pelados, pensé que el encuentro terminaría muy pronto. Pero dijo algo interesante, ladeo la cabeza y me invitó otra cerveza. ¿Quiero otra cerveza con este libro, con este hombre?

El tipo estaba reconciliándose con la idea vieja esa de que toda escritura es autobiográfica. No fue realmente lo que dijo, sino cómo lo dijo que me llamó la atención:

“¿Por qué no hablar de uno mismo? Tarde o temprano uno tendrá que hacerlo. No hay inversiones seguras. Mira la sucia flotación del dólar –como una mente, una idea muerta, que se extingue.”

Sí. Sí quiero otra chela con este librhombre.

Entonces me dijo:

“Estoy cansado y quiero acabar de mascullar estas cosas. Pero me he propuesto algo y quiero cumplirlo. Es verdad. ¿Qué otra experiencia del “yo” es interesante, salvo la que pone de manifiesto su composición, las leyes de su imaginación y de su experiencia posible? Dime quién soy”.

Le dije que no sabía quién era. Ni él ni yo. Le dije que no sabía si quería saber. Le dije que yo tenía un blog que era a la vez mi autobiografía y el apócrifo relato de un personaje de mí misma.

“Amnesia. Pero la persona sigue comiendo, durmiendo, comienza de nuevo”.

Claramente, respondí.

Entonces me contó una anécdota:

“En la terapia de grupo, las investiduras de la experiencia del “yo” se abandonan, incluso son expulsadas por la fuerza. Richard Alpert recuerda su primera experiencia con LSD como una pérdida de todo apoyo del ego. La percepción de sí mismo como joven brillante psicólogo, profesor de Harvard, hijo exitoso, y mucho más, se derritió como hielo al sol. ¿Puede uno derretirse autobiográficamente? ¿Soportar, verdaderamente, no ser algún ausente sueño de gloria, justo lo que tu madre siempre quiso?

Aún seguimos bebiendo en mi cabeza, el librohombre y yo.

*Lo Creativo y otros ensayos, Robert Creeley, Colección Poesía y Poética, Universidad Iberoamericana / Artes de México. 1998.

Private thoughts

“Sometimes acting is a very private thing that you do for the world”, dice Phillip Seymour Hoffman.

Hoy es el pasado de lo que me espera.

Hoy es un globo sostenido por unas manos rasposas.

Para hablar de hoy es necesario describir el estado de esas manos, pensar la forma exacta en la que juegan con el globo, como si se tratara de armar el cubo de Rubik; la forma en que una mano gira para un lado mientras la otra se retuerce hacia la dirección contraria, los dedos en punta como de Nosferatu en el cuello de una gallina de Navidad, el índice probando curvas en el látex, satisfecho de tanta bondad del material.  De pronto se junta con el pulgar, su cómplice, y jalan ‘la galletita’ del globo, el nudo que lo mantiene inflado; jalan duro, como quien jala un pezón hinchado y feliz. Resiste globo, sólo te están cachondeando.

El globo hace auch.

Para hablar de hoy también es necesario imaginarlo a él. Planea un esacape: desliza su piel de panza de lagartija, se zafa de esas manos perversas. Quiere llegar al suelo: imagina un mejor destino una vez que su ‘galletita’ esté cansada, muerto por límite de tiempo, desinflado poco a poco en la esquina de esa casa…pero las manos lo recuperan, y ese calor y ese sudor y esa leve, casi imperceptible presión lo hieren.

Pum.

***

Este post iba a empezar “Una vez quise ser actriz”. Pero lo del globo me interesó un poco más.

***

Yo sé que todos están de vacaciones. Hoy es un día para dar vueltas como mayate en casa, abir un libro viejo darle a dos o tres párrafos y volverto a botar. Hoy nadie lee blogs, casi nadie los escribe. Los baches no se tapan hoy, los divanes de los psicólogos están vacíos.

Y yo estoy acá, pensando en todo lo que cambié este año y si seguiré cambiando y para dónde madres.

Estoy acá, sola a solas, como si todos ustedes se hubieran salido al patio a jugar futbol y yo siguiera creída de que aún jugamos a las escondidillas, bien resguardada dentro de un clóset.

Salgo. Como nadie me encontró creo que ahora me toca contar a mí.

Uno, dos, tres…