Lo blanco de la marcha

Casi vomito a mis compañeros marchistas (¿marchantes?). La cruda y el olor a CK One me fulminaban. Las chavas con pantalones ¨pescadores¨de marca, lavados y planchados que era un gusto. Mucha familia, mucho escuincle de más de cuatro años (güevoncito digamos) en su carreola.

Uno de estos imberbes traía una pancarta que decía ¨Mami, tengo miedo¨. Era como para darle un buen zape a la jefa.

Veo que muchos escriben de la marcha y creen que porque ellos fueron ya es legítima. Ok, la mitad tienen una palomita en Civismo, pero la otra mitad nomás tiene un sellito de ¨pinche chismoso¨en el cuaderno. El despliegue de publicidad (carísima por cierto) para anunciar la marcha y el deleznable hecho de que medios como Diario Monitor se colgaran el milagrito me hacen sospechar.

Tuvo un tinte de corrección política, un tufo de ¨righteousness¨religiosa.

De ¨este es el camino del buen ciudadano y si no vienes eres un nacazo y/o un insurrecto venido a menos.¨

Tampoco estoy con la teoría del complot. Tengo mis dudas sobre López Obrador. Es más, me late que se apendejó al no subirse en este barco.

De lo que estoy segura es que 200, 300 o 500 mil cabrones hicieron un despliegue de candidez que tarde o temprano tendrá usos políticos marranísimos.

Mientras nosotros marchábamos o éramos testigos vestidos de azul (como su servilleta):

1. Las bandas de secuestradores ordenaban pizza y escogían a sus nuevos objetivos por televisión.

2. Los robaestéreos de Plaza Meave se echaba un futbolito en pleno Eje Central.

Lo blanco de Reforma, la neta, eso si se veía chido desde arriba.

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Doble moral: herencia indeleble

Desde que inventaron la palabra “adolescente”, la búsqueda de identidad se tornó extremadamente difícil.

En medio de la nada, los adultos exigen, los niños aturden y nuestras aficiones se arraigan como la permanente espinilla que al sacar deja marca.

Patinetos, darketos, ciberchateros, rockeros, neopunketos, no importa; todos tenemos que definirnos sexualmente. ¿O no?

Según Irvine Welsh, autor de la novela Trainspotting, en unos años ya no habrá diferencia de sexos, seremos personas que salen con otras, así de simple.

Pero el tiempo se nos adelanta siempre. ¿Quién iba a pensar que ser gay se pondría de moda?

Aquí una precisión. Salir del clóset, continúa siendo doloroso y complicado para aquellos que tienen una pulsión homosexual desde pequeños y que son criados bajo la lupa de casi cualquier credo.

Lo “gay” (que alguna vez tuvo la connotación de “feliz” ) está permitido siempre y cuando sea temporal.

Sucumbir a los deseos carnales con una persona del mismo sexo casualmente no está del todo “out”.

Historias de jóvenes que tuvieron una experiencia de ese tipo, circulan alegremente entre las fiestas como antes lo hacían los cuentos de borrachos abrazados a la taza del baño.

El andrógino en su máxima expresión; las mujeres sin caderas sin un solo trazo de grasa femenina y los hombres vestidos con pantalones que parecen faldas, lampiños, rasurados.

Parece que la doble moral ha llegado ya a los menos viejos.

Películas como “Y tu mamá también” (Cuarón 2000), son un vistazo al mundo del gay oportunista que experimenta sus deseos, al tiempo que hace chistes homofóbicos.

Aventuro una hipótesis: sin dinero, sin futuro ni certidumbre de una relación estable que por lo menos evite morir solos, los jóvenes deciden hacer realizar ensayos de lo que será su adultez: “sálvese quien pueda”.

Es el mundo en que todos podemos ser una rubia despampanante mientras chateamos en Internet, en el que la juventud se vuelve cruda para reparar los estragos de varios sexenios con errores decembrinos.

Subsanar a besos , sin importar el receptor.

Hijo de varios

Témoris, la Turca y yo estamos planeando tener un hijo. Ella propuso que me transplantaran un óvulo suyo para que se haga efectivo aquello de la paternidad tripartita. Yo por supuesto me ofrecí a llevarlo en el vientre, con la condición de que se me deje bailar ¨Smooth criminal¨de Michael Jackson hasta el último mes.

Annie are you ok, are you ok annie…

Nos parece tan difícil pensar en descendencia en este 2004, todos tenemos mucho que hacer y tan poco tiempo antes de hacernos viejos. Esta es nuestra gran opción. El equilibrio es perfecto porque Témoris seguiría queriendo a Isik (la turca) y yo me convertiría en su mejor amiga, madre de su hijo.

En cuanto a la religión, yo voto por que nuestro pequeño sea instruído en la fé musulmana. En esa religión la intención es lo que cuenta. Te vas al cielo siempre y cuando no seas alevoso. Además, el placer durante el sexo se permite dentro del matrimonio (ese pequeño inconveniente lo tendrá que sortear solito).

Estamos buscando nombre. Se admiten sugerencias.

Ahgg, tengo un virus

Mi computadora y yo tenemos vicios promiscuos. Ayer tratamos de subir un texto sobre Ulysses, queríamos hablar sobre el buen James Joyce y los 100 años del día más largo de la historia (el Bloomsday le dicen) pero parece que agarramos un bichito de tanto buscar inspiración en la red.

La pobre se colapsa y yo ando en las mismas. El dicho ese de que todo se parece a su dueño es una burla infame.

La vida creativa es finita. Mi compu no puede almacenar textos por siempre y yo no puedo seguir escribiendo sin tratar de publicar.

VITA BREVIS

Ayer volví a ver Kill Bill 2. Bef (el link a su blog está a su derecha) dice bien: Tarantino chochea durísimo. Sólo acepté verla de nuevo porque acompañé al Benjamín T., dueño de un talento casi japonés para la escultura.

Tuvimos una discusión acerca de la duración del genio. A él le gusta parafrasear a Mr. Tyrell de Blade Runner:

“The star that shines twice as bright burns half as long”, y aunque esa línea funciona perfectamente en la peli, yo no creo (o no quiero creer) que la creatividad prescriba.

He visto a más de un buen cerebro sucumbir ante el sofá, incluso peleo todos los días contra el mío, pero siempre me remito a eso de que “cada quien hace lo que puede” y si no lo hace, es porque no podía.

Es una discusión bizantina sobre la idea griega del destino irremediable, sobre el camino del héroe de Joseph Campbell.

El héroe se la pasa, básicamente, huyendo de su destino cual ratón y siempre siempre, su destino lo encuentra a él. Chíngate pues.

Tarantino tuvo un gran momento. Luego se puso a escuchar todo lo que la gente decía sobre él y se la creyó, pobre. Pero no puedo ser totalmente injusta. Ese tipo nació para hacer cine. Cuenta historias con la cámara como pocos, tiene un gusto para la música que ya quisieran varios de estos self-made dj’s y sus reflexiones sobre los cómics siguen siendo divertidas.

Tarantino, según Benjamín, encontró su destino cuando tenía treinta años y ya no tiene más que hacer. Su vida creativa prescribió. Podrá hacer muchos buenos filmes, pero ya nunca lo veremos resistirse a su destino, ya no será más el héroe.

Yo tengo mis dudas. Es una observación levemente posmoderna, creo.

*Si alguien sabe de un antivirus para estas dos infectas, no deje de avisarme.

El héroe

En The Uses of Enchantment, Bruno Bettelheim dice sobre los cuentos de hadas lo mismo que Alfred Hitchcock dijo sobre los thrillers: mientras menos modulado, identificable y caracterizado sea el héroe, más lograremos aparejarlo con nuestro significado interno -nos identificaremos más con él- lo que es más, de esa forma nos aseguramos de que nosotros somos el héroe.

Algunos de mis héroes:

1. Batman

2.

3. Enid de Ghost World

4. John Cole, el protagonista de 12 Monkeys

5. Primo Levi

6. James Whale

El 2 ya no está porque los héroes también decepcionan.

Sabotage

I Can’t Stand It I Know You Planned It

But I’m Gonna Set It Straight, This Watergate

I Can’t Stand Rocking When I’m In Here

Because Your Crystal Ball Ain’t So Crystal Clear…

Leí que un sacerdote católico argentino está vendiendo su autobiografía como pan caliente por incluir en ella detalles de sus romances con dos mujeres y una frustrada experiencia homosexual.

En la foto de Milenio Diario estaba el viejillo este, de más de 70 años, con sus manitas arrugadas y el júbilo en la mirada.

De inmediato pensé: a esa edad, ¿qué puede importarle si lo excomulgan, le dan una nalgada o simplemente no lo pelan?

Como el morbo humano no tiene límite, no me sorprende que el señorcito se hinche de lana por sus tardías confesiones, pero lo que al menos a mi me dió mucha risa, fue aquello que le dijo al periodista:

“El celibato obligatorio es contra natura”.

Me dio risa porque estaba pensando en mi propio celibato, autoimpuesto. De repente me salió un sombrerote como de obispo y una panza como de Vaticano.

Soy una dictadora sin bigote y lo peor, anti ecológica.

El “cura click”, como le dicen sus parroquianos en Córdoba, más viejo que todos mis diablos y en pleno ejercicio de autojustificada verdad, se aventó una frase que me djó aún más intrigada:

“El único pecado que Dios no perdona es el de la hipocresía”.

¿Eso está en la Biblia? ¿Dios se lo dejó saber en corto? ¿O se dió cuenta cuando un rayo le cayó a un hipócrita y comparte su experiencia porque en 70 y tantos años se ven muchas cosas?

No se crean, mi duda ontológica va más allá. Me pregunto si la hipocresía será para tanto. Recuerdo las veces que me han mentido, las ganas de matar o más bien de morir cuando oyes la cara de imbécil que no te has visto, pero bien que traes.

Hipócritas BURN IN HELL. Y yo voy con ustedes. ¿O ustedes conmigo?

Mis alcohólicos

Ayer visité a una amiga todavía esposa de un ex amigo alcohólico que se está muriendo. Ex amigo porque luego de chuparse dos albercas se le olvidó quién era y de paso hizo que se nos olvidara a todos sus amigos. La culpa me llaga al decirlo, pero no se puede ser cuate de quien te acusa, del que miente, del que te manipula, del que no puede y/o no quiere vivir. Yo lo sigo queriendo mucho, pero dejé de ser su amiga hace mucho tiempo.

La cosa está así: él sigue bebiendo y me sigue enseñando, todos los días, que hay cosas mucho peores que la muerte.

En la vida de casi todos hay alguien así. Estuve enamorada mucho tiempo de otro alcohólico. Suena a cliché, y es un cliché porque es más viejo que el agua tibia, pero esta perra enfermedad es una puta bomba de tiempo. Nunca he conocido un alcohólico, ni un drogadicto, ni un buen escritor que no sea soberbio. Este era todo junto.

Es un síntoma que también me ataca. Ahora me pregunto si no estaba yo enamorada de mi propia soberbia. Yo también soy una rata de vez en cuando.

Los que dejé ir

Híjole no pude evitarlo. Cuando llegué a mi casa tuve uno de esos viajes reincidentes como de heroína. Como cuando te pega por fin un hot cake de mota, que ni en cuenta y de repente ah jijo, ya estás en el quinto piso. Me acordé de mis ex novios. De dos, sobre todo. Es normal, creo. Uno de ellos está a punto de tener un hijo. Anduvimos los nada despreciables cinco años, así que, por lo menos una buena parte de su personalidad, sé de qué está hecha. No me cabe la menor duda de que será el padre más amoroso y juguetón. Como el que me tocó a mi. El “hubiera” me rondó toda la noche, que pertenece a los dioses de las oportunidades pasadas. Todo esto del celibato y del nuevo comienzo y de los comienzos que ya terminaron para volverse polvito para volverse borlitas del ombligo. Y uno juega y juega con sus memorias como si se tratara de interminables solitarios o de quadriláteros portátiles de plástico con luchadores de piernitas pegadas por la rebaba.

Tuve que soñar, por supuesto, con un par de huevos (de gallina) que me encontraba en mi buró. Ah, pensaba, ya tengo qué desayunar mañana. ¡Alguien explíqueme por favor por qué tengo que ser tan esquemática!

All I’m saying,

pretty baby,

La la love you…

Los Pumas

Cómo no te voy a querer…

Ayer me invitaron al partido. Un super carnal que, por esos azares del pan con miel, también me invitó a un concierto de Pearl Jam. A mi me pasan esas cosas, de pronto tengo tanta pinche suerte que hasta mal me caigo.

Estaba como por la séptima fila, disfrutando de mis chelas, en el interesante debate de si el juego estaba arreglado o no, de si los intereses económicos de los Vergaras, Slims, Televisas habían corrompido el “juego del hombre”, cuando me interrumpió el “rebeld” que todos llevamos dentro.

Goya, Goya…

Pinches Chivas, aburren…

Y el abrazo lacrimógeno que me dedicó la chava que estaba al lado mío cuando Medina falló el último penal, por poco y termina con mi fama de incorruptible sentimental.

Se agolpó en mi pecho, ni modo, esa tonta sensación de júbilo prestada y prepagada. Qué pena chingá, canté con muchísimo gusto (tengo un rival más débil que le va al Guadalajara) la vengativa canción de “¿dónde están, dónde están, las pinches chivas que nos iban a ganar?”

Experimento que com-parto

Acabo de sentir la primera punzada. Esta es la primera hora de una labor de parto que estoy dispuesta a documentar públicamente. Como cuando Neil Gaiman escribió un ensayo sobre emborracharse anotando sus sensaciones mientras se tomaba una botella de whisky.

Un fotógrafo de cine me “fecundó” diciéndome que me regalaba unas latas de 35 mm. para que juntos filmáramos mi guión. Por fin voy a dirigir “El Taza”. Desde que me enteré que estaba embarazada de este proyecto, no he hecho más que pensar en él.

No caigo en esa categoría del “esquizoide obsesivo” o al menos no solía ser así. Sucede que hoy en la mañana me di cuenta de que entré en un simpático trance que me hace leer con otros ojos mis obras favoritas.

El lunes renté “12 monkeys” y la he visto al menos unas 8 veces. Incluso cuando me baño la dejo corriendo, con el único propósito de regresar a mi cuarto y ver una escena que me tome por sorpresa. No duermo por ver el documental de cómo se hizo este portento de ciencia ficción y Terry Gilliam me parece un bretón super punketo. Me dan miedo mis ganas de ser como él. En una entrevista dice algo que me deja fría: “Estoy desconsolado. Me desanimo por adelantado, me doy cuenta de que nunca seré capaz de retratar lo que verdaderamente imagino”.

Ay en la madre. Ya no estoy tan segura de querer tener su imaginación. Si el señor que hizo Brazil no puede retratar su retorcida mente, mis intentos tienen más de una probablilidad de resultar fútiles.

Ok, regresa mi alma al cuerpo. Es sólo un corto. A nadie le importa. A mí si, chingá. Bueno, a nadie más. Pero a mí si, chinga.

Entonces recurro a David Mamet. Él me está enseñando a cortarle todas las uñas a mi historia para ver si después de la rasurada todavía raspa.

Ojalá estuviera aquí para llorar mi derrota en su solapa.

Cosas que decirle a un imbécil

1. Imbécil

2. Mi lámpara de lava tiene una vida más interesante que la tuya

3. Algún día te reconocerán

4. Eres más grande que tu auto

5. Te caería bien un baño

6. Relájate, la cafeína es tu peor enemiga

7. Házte para allá

8. Ahorita regreso

9. Déjame tu número

10. Mordisquea mi oreja mientras te insulto un poco

La fé

Tuve tres presentimientos ese día. Sin ellos no hubiera salido por la cornisa y no habría matado a un gato por ganar el espacio. Tenía que encontrar una flor en la azotea de mi casa porque si no lo hacía mi casa se quemaría. Como todos mis amigos, yo también levanto mis plegarias a un Dios en el que no creo. Lo nuestro no es fé, es desconfianza. Esa mesita que se tiene en donde una vez hubo un gran trinchador. El cajón está lleno de papeles por cobrar. Algo queda del gran elefante de madera, algo que no sirve más que para recordarnos lo que hubo.

Prendo velas de vez en cuando. Una persona me dijo que la flama lanzaba recordatorios por ti. Como una grabadora incendiaria que prendes mientras no estás para que la casa o tus hijos no se den cuenta de que te has ido. Las velas que prendo, todas piden que se termine el sueño latente, que venga la realidad.