Ve y házlo

La gente necesita permiso.

En la revista electrónica Slate hay una sección donde la gringada pide consejos sobre moral y buenas costumbres. ‘Prudie’ (la sra. prudencia, pues) les contesta lo que deben hacer ante situaciones como fijar límites con un hermano cabrón que usa la culpa para hacer a la ‘preguntante’ enfermera de una mamá que nunca quiso. También puede indicar la mejor manera para decirle a un compañero de trabajo que te deje de ver las nalgas, o cómo decirle a un compañero de trabajo que por favor te las empiece a ver…

De querer tomar un pulso antropológico a la sociedad posmoderna, uno debería anotar sobre estos foros.

A mí me divierte muchísimo, sobre todo porque la tal ‘Prudie’ es conservadora como la chingada. (La chingada es ultra). Además me gusta comprobar esa teoría que por supuesto no es mía: no hay nada más estremecedor que darse cuenta de que eres libre.

Así que hoy, si a alguien lo necesita, tiene mi permiso para cagarla, ser mala gente, hacerle el feo a algo que sabe que debería gustarle, echar la hueva impunemente o sacarle la lengua a lo más sagrado en sus vidas.

Yo hago como que alguien más me lo dio y lo hago lo más seguido que puedo.

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Avistamientos

Atestigüé y quería compartir con los que viven en el DF y se preguntan ¿qué pitos hace Carmen Aristegui en sus ratos libres?

La periodista va al cine. (¿Tiene ratos libres?)

El domingo llegamos tarde a la peli y tuvimos que sentarnos en la primera fila. Junto a nosotros había un hombre de pants brillosos atajándose la presentación más grande de palomitas amarillo sulfuro. A los cinco minutos, sobre los primeros diálogos de Anthony Hopkins, una figura menudita, inofensiva, pidió perdón para cruzar hasta su lugar junto al sulfúrico palomoso.

Nada decían, ella muy quedito asentía de vez en cuando. Luego alzó un poco el tono y me trasladó al noticiero de la mañana. De perfil es inconfundible. Su nariz flaca e inteligente no dejaba dudas. Traía botas cómodas y un pantalón de mezclilla demasiado claro, del azul de moda en los 90.

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Es bien bonita. De hecho, es de esas mujeres que pondrían en peligro mi straightedness. Ni hablar del peluquín.

¿Será que llegó tarde para que nadie la reconociera? Debe ser terrible NO ser artista de Televisa y que te hablen en la calle.

Además me sentí mal pero quería saber si ese hombre era (no sé por qué no lo podía creer) su romance. Casi al final de la cinta se tomaron de la mano.

¿Y a tí qué te importa, pinchi chismosa?

Horribles preconcepciones abarcan mi mente. ¿Con quién esperaba que saliera Carmen Aristegui? No sé.

Nota mental (gracias Carmen, otro de tantos favores que te debo): la gente sale con quien le hace sentir rico, no con quien tu cochambrosa mente espera que salga. Punto.

***

Hoy a las 8:30 escuchaba el programa de Aristegui. Entre sus invitados estaba Denise Dresser. Es una tipa muy lista, a la que pude entrevistar hace unos meses en su mansión del poniente de la ciudad. Es muy rica y muy lista. (Me confesó que tiene acciones en Starbucks, ahí nomás).

Justo las escuché reírse juntas cuando pasaba frente a la casa de Dresser (paso diario por allí). Me las pude imaginar con las arrugas que ya sé que tienen y una suerte de realeza que las embalsama en este momento histórico del país.

***

Por si alguien se preguntaba, el otro favor que le debo a Carmen Aristegui es que mi terapeuta la usa como ejemplo de disciplina. “Sé que te gustaría levantarte antes que Carmen Aristegui para lograr todas esas cosas que quieres lograr”, me dijo una vez.

Antes está cabrón, pero ahí la llevo.

Em

Varias cosas:

1. Cómo me molesta qué alguien conteste mi celular. ¿Qué no es d’iuno mismo propio? Quiero decir, ¿qué acaso no es último resquicio de intimidad con que se cuenta en esta ciudad de dos pisos y tres morales?

2. ¿Es coincidencia que yo me espere un minuto más en mi coche hasta que Eminem acabe de berrear (ah, cómo disfruto enojarme en garganta de Eminem), apague mi coche, entre al consultorio y la secretaria ponga en su iTunes la misma rola de Eminem?
Le dije que estaba escuchando la misma canción hacía un minuto y ni se inmutó. Seguro que no coincidimos en nuestras lecturas y Paul Auster le viene guango.

3. Cómo me molesta que la gente juzgue por género. Y no hablo de ser hombre o mujer. Hablo de ser melodrama o de autor. Pieza o road movie. De acción o de arte. Por cierto, ¿DE arte es un género? No chinguen. Cuando mucho es un tema. ¿O no?

Pobres géneros son las grandes putas de esta década. Todos se los pasan por donde les place y ni les pagan.

En música es peor. Hablo de la gente que no puede escuchar a Celso Piña porque es ‘guapachoso’ o que piensa que el surf, toooodo el surf, es para californianos tarados.
En este país si no es Pink Floyd es música para imbéciles.

En este país la gente ve cine por género. Seguido me agarran de cartelera ambulante. (Tengo una seria adicción con el cine, lo admito y veo TODO, absolutamente TODO). Al que se entera les da por decir: “Seguro ya viste tal peli, ¿está buena?”

En lugar de contestar si, no, más o menos, siempre tengo que calibrar al ‘preguntante’.
Si se cree intelectual es una respuesta, si se cree divertido, es otra.
Si es demasiado fresa ni le contesto.

Desgraciadamente siempre tengo que contestar por género.

4. Pinche cierre de dos revistas me tiene ocupada hasta el cogote.

5. Actualizar tus links es a veces la única forma posible de bloguear. Reconocer que existen los otros, que son mejores que tú, que a veces hay que callar.

6. Los cuerpos de las mujeres desnudas son increíbles. Estoy empezando mis mañanas en un gimnasio y veo nalgas y tetas todos los días. Nunca había vista tantas en realidad. Mi condición hetero no me lo facilita.
Nunca imaginé tanta variedad.
Pezones por aquí, chaparreras por allá. Tetas como torpedos, como mangueritas, como vasos de miel, como preludio, interludio ¿afterludio? al sexo. Amamantadoras, egoístas, solitarias, ‘peleadas’ una con la otra. Las tetas, reitero, son la neta.

Hablan los muertos

Hay días que los muertos no callan hasta que uno reacciona.

Es mejor que hablen, por cierto.

Si el ‘medium’ es además un amigo tan listo que lloras, tanto mejor.

Ayer recordaba cómo se consuela uno de niño, cómo somos nuestro único pañuelo posible después de llorar. Cansados de desear (juguetes, la atención de papá, a otros niños), moquientos, con ojitos entrecerrados y cara de incomprendidos nos encerramos en el baño. En ese momento creemos que es para odiar discrecionalmente a los demás, pero el odio se olvida pronto, olvidamos lo que deséabamos y alzamos la cara al espejo para hacer muecas. Es la primera vez que uno se cae bien solito.

Es la primera vez que se hace humor, la primera vez que descubrimos el placer de las cosas futiles. El rito del consuelo propio es semilla de notas musicales y de versos, hervidero de fórmulas químicas y gestos de generosidad.

También allí comienza el dolor… ‘De todosmodosjuantellamas’.

Pues bien, ayer pensaba en eso y cuando revisé mi correo me desarmó un muerto, me dijo “arriba las manos”, me llenó de orgullo y de amor por los demás. El nombre del muerto importa, pero no tanto como el medium del que hablaba unos renglones arriba. El EP revivió a Herr Doktor para nosotros y no quise que nadie se lo perdiera. El medium dijo esto ayer:

El téorico del consuelo: (copiado a mano de su propio librito por Yours Truly, nomás porque eres tú)

“The life imposed on us is too hard for us to bear: it brings too much pain, too many disappointments, too many insoluble problems. If we are to endure it we cannot do without paliative measures. (As Theodor Fontane told us, it is impossible without additional help). Of such measures there are perhaps three kinds: powerful distractions, which cause us to make light our misery, substitutive satisfactions, which diminish it, and intoxicants, which anaesthesize us to it. Something of this sort is indispensable. Voltaire has distractions in mind when he ends his Candide with the advice that one should cultivate one’s garden; another such distraction is scholarly activity. Substitutive satisfactions, such as art affords, are illussions that contrast with reality, but they are not, for this reasons, any less effective psychically, thanks to the role that the imagination has assumed in mental life. [el énfasis es mío]
-Herr Doktor Sigmund Freud, “Civilization and Its Discontents”, 1930.

(Lo pongo para aquellos que no revisan los comments, era imposible perderse éste).

Luego revisé y el buen medium lleva hablando de eso algún tiempo. Así que llevamos platicando, sin saberlo, con el mismo muerto durante meses. Sus reflexiones se pueden leer aquí.

Me tomo la libertad de reproducir un fragmento de su extraordinario post en One Hundred Bars, en el que además, se da el lujo de hablar de los nombres propios, uno de mis temas favoritos.

“Se sabe, nos dice herr doktor, de las tribus que prohiben pronunciar el nombre de sus muertos, por temor a que renazcan y vuelvan a caminar entre los vivos, que pensaban que ya los habían dejado atrás. El exorcisimo es siempre una tentación, pero no soluciona nada. Todos nuestros nombres nos habitan y lo harán por siempre. Si me pudieran ver como realmente soy, sus ojos mirarían todos mis nombres, el cuerpo como mapa. Me he dado cuenta que es mejor así, mostrarlo, encararlo, aceptarlo antes que esconderlo. Somos nuestros nombres y no hay modo de negarlo…”

Más que mandar un cebollazo, la neta estoy sorprendida. Ernesto es un medium que todos necesitamos leer.

Salta salta salta

Cierre usté sus ventanas, bájele a la radio y saque al marido(a) del cuarto. Un momento de soledad hace este video más disfrutable.

Una cámara borracha capta a dos latinoamericanos en la India mientras tienen una regresión a sus años de primaria. Lo casual del evento, el desparpajo, la falta de intención en el camarógrafo, todo confabula para hacernos sentir que miramos algo privado, levemente bochornoso y es mucho mejor cuando se trata de dos escritores cuya diplomacia y corrección (más de ya sabemos quién que del otro) cruzaron todos sus actos en vida.

Brincan, saltan, se divierten, se acomodan el cabello, están pintados de rojo, se ríen sin el menor asomo de pudor. Se trata del buen Julio Cortázar y el buen je je Octavio Paz.

No se me habría ocurrido ponerles ‘el buen’ antes, pero no hay nada que me haga tenerle más confianza a alguien que verlo divertirse como un niño.

Si usté es de los que a)le prenden velitas a don Julio y se saben su ‘beso’ de memoria b) consideran que Paz encarnaba el mismísimo demonio del salinismo antes que el propio Salinas o c)alguna de las opciones extrañamente invertidas, no importa. Véalos, enternézcase, piense en los hombres, (no en los escritores) y dígame si saltar no es uno de los actos más liberadores que haya ideado el cuerpo humano.

Después de ver este video sólo pude pensar:

“La función más encomiable del arte es proveer consuelo”.

Seguro alguien más inteligente que yo ya lo había dicho. Si alguien tiene el dato de un teórico del consuelo, ahí me dice. (NO es ironía, nomás ignorancia).

Acá se puede leer al listo pero harto mamila del Guillermo Sheridan en su Minutario sobre el video.

¿Quién te gustaría ser?

Una chava de la oficina lanzó la  pregunta y mi primer impulso fue contestar “Guillermo del Toro”.

“Noooo, pero ese es gordo y feo ¿a poco te gustaría ser él”.

“Bueno, es que él se lleva de a cuartos con Neil Gaiman, hizo una de las mejores películas que se estrenarán esta década, vive en un lugar donde no hay tráfico y cuando viene a dar conferencias se pasa por el arco del triunfo a los organizadores y habla con quien le da la gana. Es el tipo de persona en que me gustaría convertirme. Además, no es tan feo”.

Bueno, bueno, me dijo la chava, ¿alguien más normal?

Ok, déjame pensar… A veces me gustaría ser la mujer de Neil Gaiman…

“Noooooo, pero ¿por qué? ¿A poco no te gustaría ser el escritor, a poco te gustaría ser la esposa del escritor, estar en segundo plano, que nunca te hicieran caso?

Bueno, igual me gustaría ser él, pero eso tiene un inconveniente: uno no puede tener sexo con uno mismo.

Dejó de vender

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Es triste. El porno es una industria en plena decadencia. Es realmente triste.

Ahora es más fácil ver videítos chafas de ‘debutants’ semiencueradas por YouTube. Los dizque ‘real people doing real stuff’, les están comiendo, ajem, el mandado.

La güera fingiendo orgasmos se ha cambiado por parejas con un webcam y sexo viejito, del que solía ser privado. No sé si alguna vez han visto una de estas transmisiones, pero son patéticas.

Ambos fingen estar super excitados, pero se conocen demasiado para estarlo. Su gran handicap es que se les nota la ternura que sólo es bella cuando se siente, no cuando se ve.

Llámenme loca, pero prefiero al hombre del cable super mamado y la imposible ama de casa enrollarse en un historia delirante, inverosímil.

Whatever happened to good old fiction?

Para que en mi vida haya realidad, prefiero que lo de la tele sigan siendo mentiras.

Bestias

Hablando de mosquitos se me antojó diseñar un bestiario personal.

Harvey Pekar habla de mi segundo animal preferido en el mundo: las ratas.

No es por dármela de punk, en verdad me parecen animales harto inteligentes, enigmáticos, fuertes…Además me caen bien porque no se andan con tarugadas. Si te les pones enfrente y las retas, no importa tu tamaño, te atacan.

Eso es plantarse en la vida.

Tampoco son idiotas. Si pueden corren.

Para mí son reinas por una sola razón: aquél que come basura está destinado a triunfar.

O pregunten por ahí entre sus superiores, a los políticos o a cualquiera que vean estrenando coche. Pregúntenle también a su papi (después de todo, se quedó con la chica) y al escritor al que todos parecen querer.

Por cierto, me muero de ganas de ver Ratatouille. La idea de que uno que nació rata sepa cocinar me parece estupenda.

(Como yo que nací rata y escribo. Out of your league, babe).

Crueldad

Pocas cosas tan crueles como una noche poblada de mosquitos.

Debe haber al menos igual número de textos dedicados al tormento-mosquito que a las guerras. Sobre el desvelo-por-animal-zumbante se me ocurren al menos dos:

El buenísimaonda… /Pican, pican los mosquitos, / pican con gran disimulo, /unos pican en la cara /y otros pican en el cu… hasta Mosquitoes, la segunda novela de Faulkner.

Creo que nunca terminaremos de preguntar exactamente qué parte del plan maestro universal cumplen los cabrones moscos. Para esto está la literatura, creo. Para saber qué parte del plan maestro cumplimos todos o qué parte pensamos que cumplimos, porque, después de muchos libros, uno acaba por preguntarse ¿cuál plan maestro? ¡He sido engañado como un chino!

Y como mosquito zumbante que ya picó, el pensamiento vuelve a detenerse, da una vuelta con la panza cargada de sangre, ¿y si los dichos contra chinos forman parte de ese plan maestro? ¿Y si el mosquito me fue enviado por el hacedor del plan maestro para escribir sobre él?

En fin.  Algún sesudo estudiante de letras ya habrá hecho una antología. Seguro Harold Bloom le dedicó un año a este tema, suena probable.

***
Por la mañana escuché en el radio a una pobre chamaca de 19 años a la que el novio había botado el día anterior, tenía gripa y para colmo, los pinches moscos le habían picado toda la cara.

Hinchada, botada, cuerpo cortado, desvelada, triste y mocosita. Mendigando canciones a los locutores más mamones que ha dado este país.

¡No sean manchados, pónganle su canción de Porter!

Me dieron ganas de abrazarla fuerte.