Inmune, impune

Me interesa cómo funciona la mente del escritor.

Una maestra dijo “Cuidado con lo que escriben, el cerebro no es inmune”.

Se refiere al caso específico de  un guionista talentoso, con el sueño peregrino de escribir una buena película o por lo menos una que exponga su particular visión del mundo, que secretamente babea con ser rico y se deja seducir por la escritura de guiones de telenovelas y series estúpidas. 

“Nunca más vuelven a ser los mismos. Hay que tener cuidado con lo que uno hace, el cerebro no es inmune”. 

Tantas mentiras que uno se cuenta: “luego escribiré algo personal, esto es puro negocio” “pues es que también hay que tragar”. 

Seguramente algunas aves cruzan el pantano y no se manchan, pero hay un riesgo, puntos de no retorno. 

Si uno piensa demasiado en que SalomeJuanita ama desesperadamente al primodesunuerahermana quizás la mente vaya creando esos zurcos necesarios para perpetuar ese tipo de historias.

Al rato la vida le pasa encima a uno, que si el hijito, que si la muerte, que si hacer el súper los domingos. Al rato uno ya no es guionista o novelista o comiquero , sino escribidor de dialoguitos pendejos y repetitivos: uno es personaje de sí mismo.

Horror.   

Es que (note to self) hay que recordar que la voluntad está pegada a la experiencia. 

No somos inmunes.

A nada.

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